Decisiones

junio 23, 2015

Es tiempo de llevar a cabo una de las decisiones más importantes de la vida. Cada año, en estas fechas, miles de jóvenes tienen que tomar una decisión, quizá la primera que realmente tomen por sí mismos, que no solo cambiará pero muy probablemente defina también el rumbo que tomarán sus vidas. Me refiero desde luego a la decisión de qué carrera estudiar. Hoy he decidido escribir unas pocas ideas para ellos. Espero que les lleguen y que los haga pensar un poco.

Jóvenes estudiantes de entre 17 y 18 años, en su mayoría, están decidiendo a qué dedicarse. Lo más probable es que ellos tuvieran poca participación en elegir dónde estudiar su primaria. Muchos de ellos no fueron consultados (o si lo fueron, no los tomaron en cuenta) para decidir dónde hacer la secundaria y algunos hasta la preparatoria. Habrá incluso algunos que tampoco decidan por sí mismos qué estudiar en el nivel superior, pero la diferencia es que ahora sí importa demasiado. Si eres una persona en ese rango de edad y no estás decidiendo por ti misma, ya vas mal.

Son muchos los factores que se toman en cuenta y muchas veces complican la decisión. Dinero (costo y la perspectiva de tener mucho cuando se dediquen a alguna profesión), empleo, gusto, moda, familia, disponibilidad en la ciudad donde se vive y un largo etcétera. Uno de los ingredientes más nefastos que indiscutiblemente la mayoría toma en cuenta, es el de si la carrera elegida tiene una perspectiva económica favorable. Hemos estado cometiendo el grave error, durante generaciones, de “educar” con el propósito de salir de amolados. “Estudia para que tengas un buen trabajo (entiéndase bien remunerado),” es un enunciado que sale de casi todas las bocas sin ser analizado y mucho menos fundamentado. Estudiar para prepararse, para saber, para pensar, para generar, para crear, ¡no’mbre, ¿para qué?!

En fin, no me enfrascaré en discutir esos temas tan inútiles. En vez de eso quiero sugerirles a mis amables lectores que puedan encontrarse en esas fases de la vida (es decir, aquellas personas que estén por decidir qué estudiar, a qué dedicarse, en qué profesión meterse) algunas cosas para pensar y masticar mientras no puedan dormir. Si alguien que no esté en esos menesteres me está leyendo, seguro conoce a alguien que sí. No sean malos, muéstrenle el periódico.

Va: Querido lector, querida lectora que te encuentras por decidir, lee con atención. Una frase célebre, bonita, preciosa y completamente inútil es: “dedícate a lo que te gusta.” No hagan caso, es un fraude. Lo importante no es eso, lo verdaderamente fundamental es pensar “¿para qué sirvo?” Si ustedes logran preguntarse y tomar como inicio de análisis para su decisión la siguiente pregunta, ya la armaron: “¿de qué manera puedo contribuir mejor a la sociedad?” Cuando se lo pregunten, si lo hacen honestamente, lo primero que tendrán que determinar es “¿para qué sirvo? ¿Cuáles son mis habilidades más fuertes?” Es ahí donde probablemente puedan llegar a desarrollarse con el mayor nivel y por ende logren contribuir más y mejor.

No siempre, pero sí muy seguido, resulta que lo que “nos gusta” está fuertemente asociado con lo que sabemos y/o podemos hacer muy bien. Hay excepciones, desde luego, como en todo; por eso esta pregunta es solo el inicio del análisis. Es posible que al final yo pudiera decidir que aunque mis habilidades para la comunicación son mayores que para la música, de todas maneras mi mayor contribución a la sociedad pueda estar relacionada a la música. El punto es partir de esa pregunta.

Otro punto esencial es el siguiente: es posible que pienses que no tienes ninguna habilidad. Es también posible que pienses que tienes muchas, todas del mismo nivel. Ambas cosas pueden ser verdad. En ese caso, tendrás que apostar por una decisión y lo más importante de que debes saber en este caso es: ¡te puedes equivocar! No tiene nada de malo cometer errores y de hecho, entre más pronto los cometas, ¡mejor!

Si elegiste mal y después de un año o dos te das cuenta, alégrate. Cámbiate inmediatamente a hacer algo distinto y avanza. No te enredes por pensar que tienes que terminar lo que empezaste, es un error. Busca lo que te conviene y en lo que puedas dar lo máximo de ti productivamente. Si estás trabajando mucho, dando todo y aun así fallas, no es tu culpa, simplemente debes buscar otro camino (claro, si en realidad sales mal porque no le dedicas todo tu esfuerzo, ese es otro rollo, mejor deja de engañar a tu familia y a ti mismo y busca como contribuir de otra manera que no sea estudiando).

Te deseo la mejor de las suertes. No lo hago porque me caigas bien, lo hago porque me conviene. Tu educación y la de todos los que vivimos en sociedad, es indispensable para que podamos crecer y mejorar. Espero que logres decidir libremente y puedas tener la oportunidad de contribuir y crecer. Solo así podrás lograr plenitud en todos los sentidos.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda

 


Reglas del juego

junio 6, 2015

Juguemos a construir átomos. Nos han enseñado que están formados por un núcleo con carga eléctrica “positiva” y en su exterior por electrones con carga “negativa.” Sabemos también que los núcleos están formados por protones (positivos) y neutrones (¡neutros!), quienes a su vez están formados de quarks y gluones, pero ignoremos eso por el momento. Nuestro juego, en este momento, solo considera núcleos positivos y electrones negativos.

Las reglas de nuestro juego son muy sencillas. Primera regla: cualquier átomo que construyamos debe ser eléctricamente neutro. Para construirlos, primero escogemos un núcleo con cierta cantidad de carga positiva. Luego incluimos un número de electrones tal que cancelen la carga positiva del núcleo escogido. Por ejemplo si escogemos un núcleo con una carga positiva de tres unidades (no nos preocupemos en este momento por el valor de las unidades, simplemente consideremos que nos ayudan a contar y cancelar), será necesario incluir tres electrones (cada uno con una unidad de carga negativa). Así, el átomo que formaremos con ese núcleo y esos tres electrones tendrá una carga final de cero, es decir, neutro.

Segunda regla: Los electrones se acomodarán en “capas” alrededor del núcleo y cada “capa” podrá contener un cierto número máximo de electrones: la primera puede tener hasta dos, la segunda hasta ocho, la tercera hasta dieciocho, etcétera. Por el momento no nos preocupemos por la razón, simplemente tomémoslo como una regla que el juego impone (sí existe una razón). Las “capas” disponibles están distribuidas mas o menos concéntricamente y separadas entre sí por distancias específicas (que tampoco nos explicamos en nuestro juego).

Tercera regla: Debemos ahorrar. Poner un electrón en una capa cuesta energía. Conforme la capa se “aleja” del núcleo, el precio es mayor. La regla consiste en que debemos acomodar los electrones de tal modo que gastemos el mínimo de energía.

Antes de complicar el juego veamos a dónde nos llevan estas tres simples reglas. Como primer intento escojamos un núcleo con carga de dos unidades positivas. Para satisfacer la primera regla escogemos dos electrones. Tomando en cuenta la segunda y tercera reglas, concluimos que los electrones deberán ser colocados en la primera capa.

Otro ejemplo: escogemos un núcleo con cuatro unidades de carga positiva que por lo tanto requerirá de cuatro electrones. ¿Cómo los acomodamos en las capas? Por la segunda regla solo podemos poner dos de ellos en la primera y por la tercera regla, los dos restantes quedarán en la segunda.

Un problemita para quien esté leyendo esto: Escojo un núcleo con 29 unidades positivas. ¿Cómo se distribuyen los 29 electrones requeridos en las diferentes capas?

La diferencia primordial entre los diferentes átomos conocidos es el número de cargas que los conforman y cómo se distribuyen en las diferentes capas. Los átomos que tienen capas “incompletas” se comportan muy diferente a aquellos que las tienen “llenas.” La vida como la conocemos, con toda la variedad de materiales y sustancias, es resultado de esos acomodos. Estas simple reglitas nos pueden ayudar a tener una idea (caricaturesca e incompleta si se quiere, pero creo que útil) de cómo se forman los diferentes átomos. Lo que me interesa resaltar es que dada una cantidad de carga positiva, las reglitas nos definen de manera única cuántos electrones deben ser incluidos y en cuántas capas. Resulta que las distancias entre capas y el número específico de electrones permitidos por capa son cosas que podemos entender y calcular, pero por el momento, en nuestro juego no nos vamos a preocupar por ello.

Bohr_ModelAlgo que sí quiero hacer es complicar un poquito el juego para describir algo muy interesante. Supongamos que el juego nos permite, una vez construido un átomo, “calentarlo,” es decir, nos permite hacerlo vibrar inyectándole energía. Lo ponemos a vibrar y ello hace que los electrones adquieran energía adicional que, en principio, les podría permitir “brincar” a una capa mas cara (es decir, más alejada del núcleo). Recuerden que ir a una capa más alejada cuesta más. Entonces, si el “calor” que le damos a un electrón es suficiente para pagar el precio de una capa más alejada y, además, esa capa no está llena, es posible que, de repente y sin ningún aviso, el electrón gaste su energía adicional y se cambie a esa capa. Si ello sucede, decimos que el átomo está “excitado.” Una vez excitado, la regla de que al universo le gusta ahorrar, nos puede hacer pensar que el electrón que brincó y dejó un “hueco” disponible en la capa de abajo, o algún otro que ya se encontraba en la capa cara, pensará en (o deberá) regresarse y ocupar el “hueco.” Al hacerlo le sobrará energía y se deshace de ella emitiendo energía electromagnética, es decir emitiendo luz. Una luz con una energía correspondiente al precio de ir entre las capas. Mientras haya energía entrando al sistema, eso pasa una y otra vez en un zangoloteo interminable.

Como los precios de las capas (sus distancias entre sí) son únicas para cada átomo, la luz que emite cada átomo en estos zangoloteos es única. Así, si vemos la luz que viene de una estrella y la analizamos podemos, desde aquí, en nuestro planetilla y con este simple juego, determinar qué átomos forman la estrella. Impresionante ¿no?

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda

 


Decadencia

mayo 25, 2015

¿Generaciones educadas?

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

Terminando la gira de trabajo que me ha ocupado estas últimas semanas, buscando algunas posibilidades de colaboración científica para la Universidad de Colima, me da la oportunidad de compartir algo que tenía tiempo queriendo hacer y no me decidía. Curiosamente esta gira me ha ayudado a convencerme.

Desde hace algunos años hemos estado invadidos – comercialmente – por una serie de charlatanerías y estafas relacionadas con la salud. Las ideas en sí no son recientes, al menos no la mayoría, pero sí el ímpetu y aceptación que han tenido en la población, los gobiernos e incluso algunos médicos. Que haya personas que caigan en la estafa no es para nada sorprendente, pero que gobiernos y médicos lo hagan no es aceptable, sobre todo cuando hablamos de gobiernos que incluyen países de primer mundo.

bs1Para mí esto representa otro indicador contundente del gran fracaso reciente de la educación básica y superior…

Ver la entrada original 712 palabras más


Las grandes ausentes

mayo 19, 2015

Si hay algo que podemos considerar estrictamente humano tienen que ser el arte y la ciencia. Es más, yo añadiría que son lo único verdaderamente valioso que hemos creado los seres humanos. Es triste que a pesar de contar con excelentes representantes y enamorados, ambas han estado relegadas por muchos años en nuestro país.

No es sorpresa, por tanto, que ambas han estado prácticamente ausentes también en los discursos y propuestas que nos inundan estos días. Quizá solamente han sido mencionadas en el contexto general de lo que llaman, a veces superficialmente, educación. Las actividades más hermosas, trascendentes y útiles que tiene la humanidad han sido, hasta el momento, las grandes ausentes.

Se lanzan palabras y conceptos maravillosos como innovación, desarrollo, crecimiento, transferencia, tecnología, y muchas más. Todas ellas importantes y necesarias dentro de un esquema general bien organizado y sustentado. El problema que a veces me parece percibir es la aparente negación o desconocimiento de la mala situación que guardan las bases donde se tendrían que soportar todos esos planes y esquemas.

Muy concretamente en el caso de la ciencia, que es lo que nos ocupa en este espacio, me salta inmediatamente la inquietud de lo inoperante que pudieran resultar los planes y proyectos que a veces se mencionan en el sector industrial y tecnológico, si no se tuviese considerada la base sobre la cual se piensa sustentar. México no se encuentra ni de lejos en una situación que permitiera proyectar, en el corto plazo, un despegue tecnológico-industrial basado en innovación. No existen las estructuras científicas básicas (empezando por el ínfimo número de científicos por habitante y terminando por las existentes estructuras administrativas torpes y de vistas cortas) que puedan dar un sustento. En pocas palabras, pensar que se puede detonar la actividad científico-tecnológica por mandato, exigiendo proyectos que deriven en patentes y aplicaciones generadoras de recursos, como por arte de magia y en el corto plazo, es, en el mejor de los casos, un sueño guajiro.

Es necesario invertir en la creación de una verdadera base científica que pueda sostener y dar un origen natural a esas fases posteriores de desarrollo. Se puede empezar poco a poco, desde luego, pero sin descuidar, o más bien, con el énfasis en primero formar las bases. Se requiere un programa agresivo de formación de recursos humanos a nivel nacional; un ejército de personas formadas en áreas científicas (básicas, que son las que luego forman todo lo demás) que puedan preparase en los mejores lugares del mundo haciendo doctorados y/o estancias postdoctorales. Algunas de esas personas regresarán al país, sobre todo si en el inter nos preocupamos por ir creando los espacios y las condiciones para que encuentren un lugar dónde desarrollarse y contribuir. Se requiere un cambio de paradigma que nos permita generar un cambio sustancial. Gradual, pero significativo, a largo plazo. No podemos seguir con los mismos esquemas (bueno, sí podemos, pero no nos llevará a nada interesante).

¿Quieren patentes útiles? ¿Quieren que los efectos de la investigación científica se palpen fácilmente? ¿Quieren que el conocimiento generado sea “útil” a la sociedad (como si hubiera conocimiento inútil)? Muy bien, eso cuesta y cuesta mucho. Podemos hacerlo como sociedad pero será necesario invertir tiempo, dinero y mucho esfuerzo para lograrlo de manera sostenida. Si no, podemos simular y hacerlo  a medias con algún logro por aquí y otro por allá. Podemos presumir que estudiantes mexicanos ganan alguna competencia en el extranjero, que un inventor mexicano logró hacer un prototipo muy interesante para apoyar la agricultura, etcétera. Y estaremos muy contentos y orgullosos de nuestros talentos. Llenaremos páginas en periódicos y haremos entrevistas en la radio describiendo todos los detalles de esos genios y talentos mexicanos, que a pesar de las carencias y falta de oportunidades, supieron vencer el destino y lograron sacar adelante la casta mexicana (y más si alguno de ellos salió de un pueblo marginado, será un “hitazo” publicitario). ¡Casi un milagro! Nos sentiremos victoriosos, durante tres minutos.

Pero para que esas cosas dejen de ser noticia y se conviertan en algo común y corriente, que es exactamente lo que necesitamos, debemos de pensar a mediano y largo plazo. La ciencia no es barata, requiere no solo de recursos económicos (muchos) sino también de tiempo. Y luego, pa’ acabarla, la ciencia no siempre nos da la razón y a veces tumba nuestros planes y conjeturas (más bien casi siempre). Es contundente y no atiende necesidades políticas; a veces la ciencia pareciera no ser nuestra aliada. No puede “ponerse la camiseta.” Pos así ¿cómo? Con razón está ausente.

Y sin embargo nada podremos hacer para lograr un avance sostenido, integral y significativo sin su desarrollo saludable. Me atrevo a decir que algo similar ocurre con el arte. Ciencia y arte, que forman la cultura, requieren de apoyo y confianza absolutos. No es capricho, han ya demostrado en incontables ocasiones lo redituables que son. Ojalá pronto escuchemos con firmeza: “ya llegaron las que andaban ausentes.”

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


Volubles

mayo 7, 2015

Imaginemos un lugar en el que solo existen “gorras” (tipo béisbol) de tres colores: rojas, blancas y negras. Existe también la regla inviolable de que para poder entrar a una cantina, las personas tienen que utilizar una gorra roja y para poder entrar a un templo tienen que utilizar una negra. Así, en la calle y en cualquier lugar – que no sea cantina ni templo – la gente puede ponerse la gorra del color que quiera. Suponemos que una vez puesta una gorra, la persona la utiliza todo el día – no es una regla ni ley, pero lo suponemos. Adicionalmente, la gente de ese mundo que estamos creando no tiene sentimientos (según nosotros).

Para llevar un control de los impuestos y de los pecados, le pedimos a los encargados de la cantina y del templo que nos digan cuántas personas visitan sus establecimientos cada día. Sin embargo, nosotros, que sí tenemos sentimientos, somos desconfiados y decidimos verificar esa información con unos “detectores” de color. Colocamos un detector de color rojo a unas cuantas cuadras (para no ser obvios) de la cantina y uno de color negro cerca de la iglesia. Los detectores se ubican de tal manera que todas las personas que salgan de los establecimientos tienen que pasar por enfrente de ellos.

Resultado: El cantinero nos dice que el día de ayer visitaron su establecimiento 1000 personas (sí, era un lugar popular). Sin embargo nuestro detector de color rojo solo contó 350. Obviamente nos sorprende ya que si el cantinero tuviera la capacidad de mentir, seguramente nos diría un número menor al que nuestros detectores encontrara, ya saben, para evadir impuestos (cosa rara pero que a veces sucede). Esto nos preocupa. En el templo sucede lo mismo, el encargado dice que recibió a 20 personas y nosotros solo detectamos 10. Este caso sin embargo no nos sorprende tanto, ya que el templo no paga impuestos y “le conviene” decir que tuvo mucho quórum. En fin, que nos inquietan los resultados.

¿Qué puede estar pasando? Existen al menos dos posibilidades lógicas que saltan inmediatamente: los encargados mienten o nuestros detectores no funcionan adecuadamente. ¿Existen otras posibles explicaciones? Quizá, pero es fácil verificar las dos posibilidades anteriores: clandestinamente metemos nuestro detector a la cantina y contamos nosotros mismos las personas que ingresan (y lo mismo en el templo). ¿Qué encontramos? Pues resulta que ahora los números sí coinciden, es decir, nuestros detectores funcionan y tanto el cantinero como el templero (cura, ministro, rabino, monje, gurú, brujo, etc…) no mintieron.

¿Qué sigue? Ahora sí tenemos que analizar otras posibles soluciones. Para empezar podemos revisar nuestras suposiciones: que solo usan una gorra durante el día (que no se la cambian) y que no tienen sentimientos.

Durante el tiempo que hemos estado haciendo nuestros experimentos alguien se puso a pensar en qué sucedería si en efecto las personas de ese mundo tuvieran sentimientos. La idea básica fue esta: imaginemos que las personas de ese mundo pueden estar en uno de tres posibles estados: triste, contenta o indiferente. Otro ingrediente adicional, que puede parecer irrelevante pero que resultará muy interesante, es que cuando una persona está triste “prefiere” ponerse una gorra negra. Cuando está contenta prefiere una roja y cuando es indiferente prefiere una blanca.

Los borrachos son fantásticos. Al salir de la cantina, me han contado, las personas puedes salir extremadamente felices, deprimidos o, en algunos casos, inconscientes (quise decir indiferentes). Ahora, como salieron de la cantina y era obligatorio llevar gorra roja al entrar, al salir de la puerta salen con su gorra roja. Pero si ahora desechamos nuestra suposición de que utilizan la misma gorra todo el día, es concebible que los borrachos que salen tristes, en cuanto dan unos pasos fuera de la cantina, deciden cambiar su gorra por una negra. Los indiferentes igual, salen con gorra roja y uno poco después cambian a blanco. Los felices no se cambian nada. Si ésto fuera verdad, ¿qué observaría con mi detector de gorras rojas ubicado a unas cuadras de la cantina? Evidentemente vería menos gorras rojas de las que me diría el cantinero. Esto podría ser una explicación. Una persona en la cantina tiene gorro rojo, pero puede tener una combinación de sentimientos. Al salir de la cantina, dependiendo cuál de sus tres sentimiento domine, se pondrá la gorra acorde a ese sentimiento.

Les cuento todo ésto porque más o menos eso es lo que pasa con los neutrinos: hay tres tipos de neutrinos dependiendo de cómo interaccionan nuclearmente – los colores de las gorras – y hay tres tipos de neutrinos dependiendo de sus masas – los sentimientos. Un neutrino producido en el Sol sale con gorra roja (se le conoce como neutrino – electrón), pero puede salir con una combinación de sentimientos tales que, conforme avanza en su camino a la Tierra, se puede cambiar de gorra. Al intentar ser detectado acá, si solo buscamos rojos, no lo veremos y pensaremos que el Sol nos mintió. A menos que nos demos cuenta que en realidad nuestros neutrinos son sentimentales (que tienen masa) y que pueden cambiar (son volubles). En efecto fue así como descubrimos que los neutrinos tienen masa.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


¡Aprovecha esta gran oportunidad!

mayo 6, 2015

Aprovechen…. aun se puede 😉 URGE!

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

¿Terminaste tus compras navideñas y de año y no sabes qué hacer con todo el dinero que te sobró? ¿Uno de tus nuevos propósitos para el 2015 consiste en apoyar un poco, económicamente, los esfuerzos que se realizan para impulsar la creación de nuevos científicos en México y Colima?

En ese caso: ¡Estás de suerte! Simplemente contáctanos y podrás unirte a los donadores de ConCiencia en Colima, quienes durante los últimos años han ayudado a que algunos estudiantes que pretenden ser físicos y matemáticos obtengan algún apoyo que les permita continuar con sus estudios, conseguir el último empujón que ahora los tiene estudiando doctorados en universidades del extranjero, poder estudiar sin tener que trabajar, etcétera.

En caso que que desees aprovechar esta gran oportunidad toma los dos siguientes pasos:

1.- Manda un mensaje a fefo.aranda@gmail.com o «postea» un comentario en este blog pidiendo más información.

2.- Espera a que…

Ver la entrada original 89 palabras más


Milusos

mayo 5, 2015

Hay actividades que requieren de la perene subordinación de la voluntad y el esfuerzo para poder rendir frutos. Hay otras que no. Hay quienes quizá por talento, circunstancia, necesidad, tradición o alguna combinación complicada de estos (y otros) factores, terminan en una situación que así lo demanda.

No nos resulta extraño, por ejemplo, enterarnos de los arduos entrenamientos y sacrificios personales (y familiares) que tienen que llevar a cabo algunos atletas para poder llegar a (medio) sobresalir. No nos costará demasiado trabajo reconocer – afirmar – que esa persona además de trabajar de manera impresionante cuenta con un “talento especial.”

No será sorpresivo enterarnos que una niña “virtuosa” se dedica seis horas (a veces más) al día a practicar el violín. Su talento y su dedicación se verán luego reflejados, si hay suerte, en grandes conciertos y múltiples reconocimientos.

Es claro que estos ejemplos involucran el talento. Muchas personas en sus actividades y ocupaciones dedican grandes cantidades de tiempo y sacrificio para salir adelante de la mejor manera posible, pero creo que es clara la diferencia: los ejemplos anteriores requieren, además, una habilidad particular. Quizá no para realizarse pero sí para sobresalir, para lograr o estar en posibilidades reales de lograr algo que no sea común.

La gran mayoría de nosotros podemos practicar un deporte y llevar a cabo actividades artísticas, algunos incluso con cierta gracia, sin embargo, para sobresalir, para poder llevar a cabo algo trascendente en esos ámbitos, se requerirá de una habilidad especial y de una dedicación absoluta.

Al talento le llamaré talento. A ese nivel de dedicación y de entrega es a lo que llamaré una actividad de alto rendimiento.

La ciencia es una actividad de alto rendimiento. Para lograr contribuir, para tener un impacto, para construir un legado científico, es necesario e indispensable una dedicación entera y absoluta. Talento también, al igual que en otras áreas de la actividad humana. El talento ayuda y es indispensable, mas no suficiente. Se requiere la capacidad y posibilidad de entregarse, por completo, a la actividad científica.

Al igual que en el deporte, los países y culturas exitosas en el desarrollo científico han diseñado estructuras que permiten a sus talentos científicos desarrollarse plenamente. Conjuntar talento y trabajo es una fórmula adecuada. Si a ello se le añaden las condiciones físicas y de sistema para que las actividades sean llevadas en un ámbito de libertad y despreocupación, los resultados se magnificarán considerablemente.

Cuando nos preguntemos cosas como (algunos lo hacen): ¿Por qué la ciencia en México no tiene impacto? ¿Por qué los científicos mexicanos no producen como en otros países? ¿Dónde están los productos y resultados de todos los investigadores de nuestras universidades? ¿De qué sirve lo que hacen? ¿Por qué no hacen más?, recordemos dos cosas: primero que la ciencia es una actividad de alto rendimiento y que como describí arriba requiere, indispensablemente, de una dedicación absoluta. Segundo, recordemos o investiguemos si no sabemos cuáles son las condiciones en las que la ciencia es creada en nuestro país.

Para no ahondar demasiado en el tema, utilizaré una tonta pero útil comparación. La situación laboral de los científicos mexicanos (en general) puede equipararse a lo siguiente: pensemos en un futbolista de alto rendimiento: un delantero. Durante los últimos 6 años de su vida (desde que tenía 14) se ha dedicado a entrenar y capacitarse específicamente como el mejor delantero que pueda ser. Logra entrar a un equipo profesional y le dicen “muy bien, ya llegaste a este nivel de formación. Ahora necesitamos que hagas lo siguiente: divide tu tiempo de entrenamiento para que puedas ayudar a cortar el césped, coser las camisetas, participar en la venta de los boletos, limpiar el estadio después de cada partido. Será importante también que cuides muy bien las zapatillas para que te duren toda la temporada (si se puede dos, mejor). Recuerda que debes dedicar tiempo para ayudar en el entrenamiento de las fuerzas básicas y ayuda a promover la imagen del equipo en la sociedad. Ah, y más te vale que mantengas un promedio de goles aceptable, que para eso te formaste y contratamos.”

No dudemos que nuestro delantero logre hacer alguna de estas cosas, incluso meter goles. Lo que sí podemos asegurar es que nunca llegará demasiado cerca de dónde pudo haber llegado si le hubieran permitido enfocar sus habilidades y echar mano entera de su preparación y dedicación. Lo irónico del atodologos-620x372sunto es que de haberlo logrado, la contribución a su equipo sería mucho mayor a la que está dando.

No todo es oscuro. La ciencia mexicana existe a pesar de muchos problemas y ha logrado establecerse cada vez más en más lugares. Es verdad que hace falta mucho y que poco se logrará si no hacemos algo por ir organizando mejor la estructura en la que los científicos estamos inmersos. Si lo logramos entonces empezaremos a ver el verdadero impacto de hacer ciencia como país.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


Cuidado: ¡Estamos a punto de morir en Colima!

abril 26, 2015

Algunas «noticias» y «entrevistas» recientes me han recordado esta entrada.

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

Querido lector, estimada lectora, les he engañado. En estos días es sumamente importante llamar la atención, no importa cómo. ¿A quién le puede interesar la veracidad de una noticia? ¿lo aburrido de un análisis honesto y sensato? A nadie. Los lectores son personas desinteresadas, apáticas, ignorantes y sobre todo fáciles de manipular. Al menos eso es lo que parece decir la mayoría de reportes y artículos en muchos medios de comunicación. No hay respeto por el respeto a los lectores, a los temas, a la veracidad. Solo interesa llamar la atención, promover nuestras ideas o dar credibilidad a nuestros intereses. Es más importante “ir a favor de” o “en contra de,” que la veracidad y la búsqueda de la posible objetividad.

gonna-dieLa difusión de noticias científicas no es la excepción, sucede lo mismo: “Científicos demuestran que el cáncer se puede curar con pedos,” “ Investigadores de la Universidad de (alguna…

Ver la entrada original 688 palabras más


Malas palabras

abril 25, 2015

Hoy algo me hizo recordar cómo una palabra o frase puede afectar nuestra percepción, y luego recordé esta entrada de hace casi un año.

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

Ahora que he estado presentando la conferencia titulada “¿De qué estamos hechos?” surgió una inquietud interesante. Una persona con la mala suerte de escucharme durante mi reciente presentación en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se interesó en el tema del Gran Colisionador de Hadrones y se puso a investigar en internet todo lo que pudo al respecto. Se puso a verificar lo que mencioné durante la charla, revisó videos, entrevistas, blogs, etcétera.

Al verlo unos días después de mi charla me comentó todo lo que había estado haciendo. Confirmó que lo todo fue muy interesante y motivador, sin embargo, hubo algo que no le gustó y me preguntó sobre ello. Resulta que durante sus búsquedas se entera de lo que significan las siglas del CERN (que yo mencioné pero seguramente en ese momento no le inquietó), el centro de investigación en donde está construido el Gran Colisionador de Hadrones. CERN son las…

Ver la entrada original 708 palabras más


Recordando el granizo en Colima

abril 21, 2015

Hace unos (muchos) días platicaba con Aurelio Figueroa, un escritor mexicano próximamente famoso, sobre las granizadas que han estado cayendo en Colima y sus alrededores. Además de agradecer la temperatura que dejan después de caer, nuestro escritor, con un poder de observación que envidiaría cualquier halcón, mencionaba que el granizo no era como la aguanieve y mucho menos como la nieve. Comentaba estas verdades mientras fumaba. Yo no estaba seguro de qué era lo que en realidad quería decir (reconozco que casi siempre me pasa eso cuando hablo con él) pero decidí importunarlo con una pregunta: “¿cuáles son los estados de la materia? ¿recuerdas?” a lo que respondió con enjundia y malhumor “Pos sí, ¿cómo no?, son el líquido, gaseoso y sólido, ¿o no? ¿a ver?” “Sí, sí, tranquilo. No son todos pero sí son los que esperaba que supieras. Deja te pregunto algo más” “¡Chin! ¿por qué tienes siempre que seguir preguntando? Ninguna respuesta es suficiente para que te calles.” “Bien, gracias, entonces, la nieve ¿qué estado del agua representa?” “Pos el sólido, menso. ¿Pos no que muy científico?” “Muy bien, sólido. Correcto. ¿Y el hielo?” “Pos también … ah caray, pos creo que también ¿no?” “Sí, también, efectivamente, y entonces ¿por qué son diferentes?”

No recuerdo, y créanme estimados lectores, no quiero recordar qué dijo Aurelio Figueroa al respecto. Lo que sí recuerdo es que le pedí que investigara y luego me explicara. Le advertí que era algo interesante y que seguramente se divertiría haciéndolo. Me miró e hizo una cara de consternación paternalista llena de incredulidad. “No pueden simplemente disfrutar la lluvia, tienen que complicar todo,” susurró mientras olvidaba lo que acababa de suceder y terminaba su cigarro, mordido.

Otra cosa que sí recuerdo, o más bien que esa pequeña interacción con Aurelio Figueroa me hizo recordar, es que hace tiempo publiqué una sección que llamé “Trompo a la uña.” La idea consistía en publicar un pequeño problema para que los lectores y participantes del blog propusieran respuestas y se armara la discusión.

Es así como se me ocurrió retomar el trompo en este espacio y de vez en cuando publicar algunos problemitas. La idea es motivar la creatividad e imaginación de algunos de ustedes para que investiguen y participen mandando soluciones, ya sea a mi correo o a través de los comentarios. Lo mejor sería que al compartir las ideas, opiniones y puntos de vista, se generaran discusiones entre los interesados y así se enriqueciera un espacio de intercambio cultural que tenemos muy olvidado y segregado. ¿Cómo ven?

trompoalaunaPara empezar la sesión del “Trompo a la uña” propondremos varios “trompos:” el primero ya está aquí, bueno, arribita, unos cuantos renglones. Se encuentra en la conversación que tuve con Aurelio Figueroa y se trata de explicar por qué la nieve y el hielo, siendo ambos agua en estado sólido, son distintos.

Van los otros “trompos” (Traten primero de contestar sin investigar y luego investiguen las siguientes preguntas. Les recomiendo que para honrar la honestidad, escriban en un papel la respuesta inmediata que les dé su cerebro. Luego, ya con calma, averigüen las respuestas y contrástenlas con las suyas. Por último compartan con nosotros su experiencia):

¿Qué punto geográfico (piensen el nombre del Estado) de Gringolandia (es decir Estados Unidos de Norteamérica) se encuentra más cercano a África?

¿Si están en el océano pacífico y cruzan al Atlántico por el canal de Panamá, ¿en qué dirección cruzarían (norte-sur, noreste – noroeste, etcétera)?

Si tomamos una hoja de papel o un pedazo de cartulina y cortamos una tiras muy delgadas, estas tienden a enrollarse, ¿por qué?

Todo mundo sabe (¿?) que si tomas una concha de mar y la acercas al oído puedes escuchar sonidos que asemejan el ir y venir de las olas en el mar. Explica esos sonidos.

He escuchado por ahí que se dice que poner llantas altas a los coches permite que aumente su velocidad. ¿Es esto verdadero? ¿para cualquier tipo de coche? ¿en cualquier tipo de condiciones?

Bueno, por ahora estos “trompos” son suficientes. Espero que alguno de ellos (si no todos) logre captar su interés un ratito y nos compartan sus experiencias. Desde luego que también se aceptan preguntas y sugerencias de temas a discutir en este espacio.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda