¡Ay, qué caro!

septiembre 30, 2015

De seguro han escuchado frases como “Ay, habiendo tanta hambre en el mundo y estos mandando naves a la Luna, ¡qué egoístas!” o como esta “a ver, si saben tanto por qué no curan el cáncer, o el sida, o la diabetes, o ….”
“Deberían de resolver problemas de verdad, como el de que nuestro país tiene mucha agua en ciertos lugares y se están muriendo de sed en otros.”
“¿Para qué gastan tanto dinero en esos aparatotes – que ni sé pa’ qué sirven – mientras hay tanta pobreza en el mundo?”
“Uy sí, andan tomando fotos de Plutón, que está en un lugar al que nunca vamos a ir, y ni se preocupan por lo problemas que sí nos afectan aquí, en este hermoso y lastimado planeta.” Etcétera.
Sí, los científicos somos extremadamente egoístas y no nos importa nada ni nadie, solo queremos despilfarrar recursos persiguiendo nuestras extravagancias y nuestros caprichos intelectuales. Somos despreciables.
¿Pruebas de ello? ¿Necesitan pruebas? Muy bien, aquí van algunos datos (aproximados y obtenidos preguntando en Google) que quizá nos ayuden a ver que mientras la sociedad sufre y las personas buscan cómo sobrevivir y salvar a los demás, los científicos nos dedicamos a nuestros caprichos en nuestra esfera de cristal:
En México existen aproximadamente siete millones de fumadores. En promedio cada uno de ellos consume seis cigarrillos al día, lo que equivale a más o menos $400.00 pesos al mes o $4,800.00 al año, es decir $33,600,000,000.00 de pesos en total. Tomando el dólar a $16.00 nos da $2,100,000,000 de dólares o lo que los gringos llaman 2.1 “billones” de dólares (nosotros usamos la otra convención en que un billón es un millón de millones, pero aquí me referiré solo al billón gringo). Esto solo en México, en el mundo existen muchos más fumadores y en algunos lugares los cigarros son más caros.
La fortuna de Carlos Slim está estimada en los 79,600 millones de dólares o 79.6 billones de dólares. El presupuesto de CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) es de alrededor de 88 mil millones de pesos (aproximadamente 5.5 billones de dólares). El presupuesto anual de los gringos para investigación y desarrollo es de alrededor de 70 billones de dólares.
Ahora algunos costos de nuestros caprichos: el acelerador conocido como LHC (Large Hadron Collider) tuvo un costo total (ejercido durante casi 12 años) de 4 billones de dólares. El costo anual para la operatividad y funcionamiento del LHC es de alrededor de un billón de dólares. ¡Slim podría tener su propio LHC! (de hecho hay más de 50 billonarios que podrían, y el LHC es un consorcio de muchos países que tuvieron que juntarse para poder concebirlo).
El transbordador espacial de la NASA “Endeavour” costó 1.7 billones. El telescopio espacial “Hubble” 1.5. Un portaviones militar cuesta 2.7 billones (y no hay solo uno, como el “Hubble”, portaviones hay bastantitos). El puente “Oresund” de ocho kilómetros de longitud que une a Dinamarca y Suecia costó 5.3 billones. El presupuesto de la Fórmula 1, por temporada, es de 2.1 billones.
El telescopio “Hubble” nos ha permitido descubrir cosas inimaginables sobre el universo en el que vivimos. Gracias al LHC estamos aprendiendo cómo funciona el universo en las escalas más fundamentales. Los transbordadores espaciales permitieron construir la estación espacial internacional y ubicar un gran número de satélites. Los avances tecnológicos que se tuvieron que dar para hacer todo eso posible han tenido impacto directo en todos nosotros. Un ejemplo sencillo es el internet, inventado en el CERN (donde se encuentra el LHC) como una herramienta más, no como un fin, que sin embargo ha generado revoluciones en prácticamente todos los ámbitos de la vida….. y no se diga de las vacunas. Esos científicos despilfarradores, ¡qué bárbaros e inconscientes!


Pasos a seguir (3/3)

septiembre 28, 2015

 

Si usted ya recibió ofertas para realizar su doctorado, lo que resta es, primero, decidir cuál aceptar. En este punto lo que cuenta, lo que tiene un peso mayor, es el nivel académico de la institución y/o las personas con las que irá a trabajar. Aquí ya es fácil el asunto, por algo usted decidió en primera instancia solicitar ahí. Lo difícil puede ser que le hagan una oferta en dos o tres lugares magníficos y no sepa a cuál decirle que sí. Ojalá tenga ese tipo de “problemas”.

Lo que sigue después es una de las etapas más impresionantes de su vida. Disfrútela y trabaje con toda su intensidad. Aproveche todas las oportunidades y no se deje desviar por nada.

Ya que llegamos al punto que nos propusimos, termino esta breve serie con algunos comentarios sobre el proceso que he descrito y sobre la vida de los que pasamos por ellos y nos dedicamos a la ciencia. Lo  primero que debo aclarar con mucha insistencia es que no hay una receta. Las descripciones y sugerencias que he dado ayudarán, pero hay muchos caminos distintos. Lo que siempre es importante, independientemente del camino tomado, es que para tener éxito hay que entregarse al trabajo.

Algo que me gustaría comentar, que creo es muy importante y relevante, además de característico, es el hecho de que en la ciencia, para estudiarla, no se necesita tener dinero. Me explico: en concreto lo que quiero decir es que, una vez terminada la licenciatura (para lo que obviamente se ha necesitado dinero, y para la gran mayoría de familias mexicanas ha representado un esfuerzo inmenso), es posible ir a las mejores universidades del mundo a estudiar ciencia sin tener dinero. Es más, y esto es lo más interesante, si alguien no tiene el nivel, aunque tenga dinero, no podrá hacerlo.

Esto es muy peculiar de las carreras científicas, y de cierta manera explica un poco por qué, en general, uno solo encuentra personas acaudaladas en universidades importantes en áreas no científicas, pero casi nunca se les encuentra en las áreas donde lo que importa no es cuánto tienen ni a quien conocen, sino cuánto saben y cómo trabajan. Aún no conozco a una persona acaudalada que, a través de su influencia y dinero, logre que acepten a su hijo en, por ejemplo, el doctorado de matemáticas de Princeton cuando no pasó los exámenes y no tenía el nivel.

No me lo crea pero ello tiene consecuencias estratosféricas en el desarrollo y personalidad de la ciencia. No todas las consecuencias son agradables. Por ejemplo, esa “independencia” hace que para muchos “poderosos” la ciencia sea algo non grato. La ciencia les puede ayudar, sí, pero no puede adaptarse a sus necesidades y eso es inaceptable (para individuos que acostumbran obtener siempre lo que quieren a billetazos). Eso puede ser una de las consecuencias negativas, pero las consecuencias positivas son mucho mayores.

Algo que necesitamos hacer, aquellos que estamos interesados en construir una mejor sociedad, es luchar y trabajar porque más personas estén en condiciones de aprovechar el tipo de oportunidades que he mencionado. Necesitamos que sean más los que llegan a a una universidad y logren dar ese primer paso de la licenciatura. Debemos identificar los talentos y apoyarlos en las fases iniciales para que, ahora sí, puedan aprovechar al máximo esas oportunidades gracias a sus propios esfuerzos y capacidades. No podemos darnos el lujo de no aprovechar a las personas más talentosas. Sí, si hay personas con más capacidad que otras, y eso no tiene nada de malo ni las hace mejores. Hay un ¿miedo?, ¿tabú?, ¿arrogancia?, ¿inseguridad? (no sé) de llamar las cosas por su nombre. Necesitamos cambiar eso, también afecta.

Joven talentosa: si te interesa la ciencia, que nada te detenga. Entrégate, no te arrepentirás.

 


Pasos a seguir (2/3)

septiembre 23, 2015

Estábamos hablando sobre las carreras científicas…

Lo primero que debe analizar es dónde se encuentra la mejor opción. Este análisis no es fácil ya que incorpora dos factores determinantes: qué tan buena educación ha recibido hasta este momento y cuál es su situación económica. De cualquier manera, tomando en cuenta esos factores, lo más probable es que tenga más de una opción. Si es así, investíguelas y fíjese, sobre todo, en el nivel y presencia de los científicos que participen en la licenciatura de su interés. No busque si son buena gente; investigue si están activos científicamente y si participan, colaboran, motivan y guían a sus estudiantes. Hay lugares donde los supuestos investigadores tienen “alergia” a los estudiantes de licenciatura: no estudie ahí. No me malinterprete, no se trata de buscar científicos que le vayan a mimar, no, por el contrario, quizá le van hacer trabajar y “sufrir” (sabrosamente) como nunca lo ha hecho; el punto es que sean científicos que les guste trabajar con estudiantes. Formarse con científicos activos es lo mejor que puede pasarle.

Otra manera de decidir consiste en analizar lo siguiente: si su formación actual no le permitiría ingresar a una de las mejores universidades del mundo (independientemente del dinero), ingrese a un lugar que durante los próximos 4 años le prepare para que el doctorado sí lo pueda hacer en una de las mejores del mundo. Si encuentra un lugar así, no dude, esa es la mejor opción. ¿Cómo saberlo? Investigue qué hacen los egresados de los lugares que esté considerando.

En conclusión: investigue a los investigadores y a los egresados. No será muy difícil ver qué le conviene. No se espante ni se deje apantallar por pseudo-investigadores: si lo son de verdad, podrá obtener información sobre sus publicaciones, actividades académicas y estudiantes dirigidos de manera pública y con fácil acceso. Si puede visitarlos, hágalo. Hable con sus estudiantes, pregunte todo lo que quiera preguntar. Pregúnteles por qué hacen lo que hacen y vea si se entusiasman, si lo contagian de su pasión.

Suponiendo que logró encontrar un lugar así, que decidió entrar a estudiar ahí y que le aceptaron, el siguiente paso es muy sencillo: dedique el 100% de su tiempo a ello. Nada más el 100%.

Si eligió bien, lo más seguro es que su programa sea de ocho semestres. Voy a suponer que usted ha trabajado al máximo y que sí tiene el talento y habilidad para el área que eligió. Supondré además que le interesa realizar su doctorado en una universidad de calidad en el extranjero, donde usted no tenga que pagar por estudiar y que esa universidad le pague. Si es así, estaremos pensando que intentará ingresar a una universidad gringa (hay otros caminos pero ¿para qué? Si ahí están las mejores y además pagan).

Dados estos elementos, cuando vaya cursando el sexto semestre de la licenciatura tendrá que hacer una inversión económica: registrase, pagar y realizar al menos dos (a veces tres) exámenes para poder ingresar al doctorado en Gringolandia. La inversión incluye a veces algún viaje al D.F. o Guadalajara o Monterrey o Mérida, ya que es ahí donde por el momento se ofrecen algunos de esos exámenes.

El siguiente paso es mandar solicitudes a las universidades de interés. Esto se realiza durante el séptimo semestre en los meses de noviembre y diciembre. Para que su solicitud esté completa, dos o tres científicos tienen que mandar una carta de recomendación a su favor. Este punto es muy importante y por ello el énfasis de trabajar con gente activa, personas que sepan cómo funcionan estos mecanismos y que puedan escribirle, si se lo merece, cartas de recomendación útiles, críticas y profesionales.

En marzo o abril, si hubo suerte, empezará a recibir ofertas. Le ofrecerán el pago total de las colegiaturas e inscripciones y una posición como asistente de docencia e investigación.


Pasos a seguir (1/3)

septiembre 22, 2015

Hay a quienes les interesa la ciencia. Muchos no lo saben, algunos lo intuyen y pocos se dan cuenta a tiempo. ¿Cómo saber? ¿cómo darse cuenta? No hay una receta y siempre, o casi siempre, hay un elemento de azar. Claro que vivir en una sociedad en la que la ciencia sea algo cotidiano y respetado ayuda. Conocer científicos, tener parientes y/o amigas científicas, ayuda mucho. Vivir cerca de universidades activas y de gran calidad ayuda a que las personas puedan darse cuenta de que eso les puede interesar. No quiero discutir demasiado, en este momento, sobre el cómo darse cuenta si a uno le interesa la ciencia. Hoy quiero hablar sobre qué hacer cuando una ya quiere dedicarse a la ciencia.

Lo primero que quiero comentar es el costo económico. Para ser científica, en la actualidad, una persona necesita como requisito mínimo indispensable, hacer un doctorado. Lo que quiero recalcar en este momento, antes de entrar en más detalles, es que lo único que se tiene que pagar (y a veces) es la licenciatura. Nadie que se dedique a la ciencia paga por un doctorado.

Aclarado el punto (aunque vendrán más detalles), regreso a lo primero. Si le interesa la ciencia y considera dedicarse a ella, es necesario elegir qué área general estudiar en la licenciatura. En este punto hay mucha confusión ya que incluso las mismas universidades han estado confundidas en el proceso de crear científicos. Han surgido estrategias, la mayoría muy desafortunadas, que pretenden “orientar” a los estudiantes en el estudio científico. Me explico: alguien puede tener interés en energías renovables. Si ese es el caso, lo mejor, lo deseable, lo que funciona, lo que permitirá que eventualmente se convierta en científica, es que estudie una licenciatura en física o en química. No es necesario, pero sí contraproducente, que estudie supuestas licenciaturas en energía renovable. Eso no funciona. Obtendrá una formación sin profundidad. Para resolver problemas inter y multi-disciplinares, se requiere colaboración de expertos en varias áreas y no personas que saben casi nada de muchas cosas. Esto es crítico, trascendente y desgraciadamente difícil de transmitir.

¿Cuántos estudiantes de bachillerato he escuchado decir que les interesa robótica o nanotecnología y que quieren eso en la licenciatura? Lo peor, es que luego sí hay “carreras” con esos nombres. Esas disciplinas son áreas específicas y especializadas en las que, si se quieren desarrollar a nivel científico, se trabajan en los doctorados (sobre los que comentaré más adelante). Para hacerlas a buen nivel se requieren conocimientos profundos de las ciencias básicas primero, luego se especializa uno: no hay atajos (bueno, depende. Si lo que quiere es un título y conseguir un trabajo técnico o presumir, quizá, pero si lo que quiere es hacer ciencia y desarrollar tecnología nueva, entonces no).

Bien, sin perder más el tiempo, la sugerencia es la siguiente: si hay interés por las ciencias naturales, estudie física, química o biología. Si hay interés por las matemáticas, estudie matemáticas. Recuerde: la licenciatura es solo el primer paso, ahí aprenderá poquito y servirá para que madure sus intereses y elija bien el siguiente paso. Una vez elegido qué estudiar viene la gran incógnita: ¿dónde?

Si usted es de este país, lo más probable es que su chip le diga que debe estudiar en donde vive, sobre todo si hay universidad y se ofrece la carrera que le interesa. Pues bien, si a usted le interesa la ciencia, será necesario que, lo más pronto posible, intente modificar ese chip. La ciencia es universal y usted, necesariamente (si quiere tener un mínimo rol en el devenir científico) tendrá que vivir, estudiar y trabajar en varias partes del mundo, así que por qué no empezar desde la licenciatura. Continuará.


Escuela de Física Fundamental

septiembre 21, 2015

Aquí empezando mi primera clase sobre El Modelo Estándar y el Higgs en la “Escuela de Física Fundamental 2015”.

Pueden ver mis notas de esta primera clase aquí: IME-Morelia-2015

fefo-eff-2015