¿A poco?

noviembre 10, 2015

Imaginemos que estamos en el 1515. Lo más probable es que no me lea porque yo no sé escribir ni usted leer. Si es mujer, seguramente, con una alta probabilidad, su vida consiste únicamente en procrear y de seguro empezó desde los once o doce años. Si es hombre, de seguro le ha tocado pelear en algún tipo de guerra – sin saber por qué o para qué – y peleando en enfrentamientos de cuerpo a cuerpo. Claro, estamos suponiendo, sea usted mujer u hombre, que logró sobrevivir y llegar a su edad actual, ya que la mortandad infantil es impresionante y, además, si usted tiene alrededor (o más) de digamos unos cuarenta años, entonces lo más probable es que ya esté muerto (sí, incluso con toda la medicina tradicional).
Si usted es de raza negra o es indígena americano, o mezcla que es lo más probable, los “humanistas” de la época están debatiendo en determinar si usted es en realidad un humano. La mayoría dice que no.
Usted probablemente nunca ha utilizado zapatos.
Y eso hace quinientos, ahora imagínese hace mil años, o diez mil. Si usted es un niño (ya vimos que las niñas en realidad ya serían madres) usted estaría trabajando. Niña o niño, lo golpearían, lo explotarían y nadie consideraría que eso estuviese mal. La desgarradora fotografía de un niño ahogado en las costas de Turquía, por ejemplo, no desatarían el escándalo y desconcierto que desatan hoy (cuando las vemos, porque hay muertes similares en otras partes del mundo y ni cuenta). ¿Derecho a la educación? ¿derecho a votar? ¿derecho a comer? ¿derechos humanos? ¡¿qué es eso?!
Los seres humanos hemos existido alrededor de cien mil años y solo los últimos milenios podemos decir que tenemos algo medio civilizado (medio, hace tan solo quinientos todavía estaba muy primitivo). ¿De dónde sale lo civilizado? ¿Cómo es que han cambiado las cosas? La respuesta es el arte y el conocimiento generado por la ciencia. Ejemplo: crea lo que usted quiera pero ya sabemos que no hay diferencias entre los seres humanos. Pensar que unos sean más que otros es, sin lugar a dudas, una estupidez. Esto no es una opinión; ahora, gracias al conocimiento, es un hecho y la persona que no lo acepte está equivocada, punto.
Es peculiar que cuando nos referimos a la tecnología y cómo ha influenciado nuestra vida, algunas personas digan: “nos deshumaniza”. Este tipo de comentarios, superficiales casi siempre, y dichos en momentos muy específicos de dolor o desesperación, muestran algo que considero inquietante: las personas le temen a la ciencia, le tienen desconfianza a pesar de que viven gracias a ella.
Primero debemos poner un poco de orden: No hay nada más humano que la ciencia. Solo los humanos la hacemos. Es, junto con el arte, lo más humano que hay. Otra cosita que a veces pasamos por desapercibido: la ciencia nos hace mejores, nos da la oportunidad de ser mejores. Asústese: ¡la ciencia es la fuente del humanismo!
La ciencia es una aliada, es amiga. En lugar de temerle y desconfiar, debemos aprovecharle. Somos unos animales de presa sumamente violentos, y ha sido gracias al conocimiento y al arte que hemos sido capaces de “reprimir” esa naturaleza. No por completo, desde luego, pero tenemos muchos avances y es muy peligroso no reconocerlo. Para muestra actual del peligro: nuestros amigos talibanes.
No sé si sepa pero vivimos la época con mayor paz prolongada en la historia de las civilizaciones. El porcentaje de personas involucradas directamente en una guerra es el más pequeño en la historia registrada.
¿Acaso pretendo convencerle de que estamos bien y que no hay que preocuparse por lo que pasa a nuestro alrededor?
A menos que le guste brincar entre los extremos y sentir que cuando alguien argumenta cosas que van contra su intuición tiene que irse al otro extremo, la respuesta es un evidente ¡no!