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Artículos científicos relacionados:
Arttículo científico (en inglés) donde ATLAS argumenta que ha observado el entrelazamiento delos bosones Z:
Measurements of 𝑍-Boson Pair Entanglement in Decays of Higgs Bosons at the ATLAS Experiment
Artículos científicos (en inglés) de Alberto Navarro y colaboradores donde muestran que los efectos de segundo orden complican la interpretación sobre el entrelazamiento de los bosones Z:
Quantum entanglement is quantum: ZZ production at the LHC
Quantum tomography and entanglement in semi-leptonic h → VV* decays at higher orders
¿Bosones Z entrelazados en el CERN? Una medición que merece una mirada cuidadosa
En el episodio 27 de Hablemos de Ciencia con Fefo abordamos un resultado reciente y particularmente interesante de la física de partículas: el estudio realizado por la colaboración ATLAS sobre entrelazamiento cuántico entre bosones producidos en decaimientos del bosón de Higgs.
El tema resulta atractivo por sí mismo. Reúne en un solo problema al Higgs, los bosones , el LHC, la mecánica cuántica y uno de sus fenómenos más sorprendentes: el entrelazamiento. Pero durante el programa quisimos plantear una pregunta un poco más incómoda:
¿Qué significa realmente afirmar que se ha medido entrelazamiento cuántico entre dos bosones ?
Para discutirlo nos acompañó el Dr. Alberto Navarro, físico que ha trabajado precisamente en el análisis teórico de este problema, junto con Luis Cruz, colega de la Universidad de Colima y colaborador habitual del programa.
Del Higgs a dos bosones
La historia comienza con el bosón de Higgs. En el LHC se producen bosones de Higgs que viven durante un tiempo extraordinariamente corto y posteriormente decaen en otras partículas. Uno de los canales posibles es

donde uno de los dos bosones debe estar fuera de su capa de masa —lo que usualmente llamamos un
virtual— porque la masa del Higgs no es suficiente para producir dos bosones
reales.
Los , a su vez, decaen rápidamente. En el canal de interés podemos terminar observando cuatro leptones:

Aquí aparece un punto fundamental: en el detector no observamos directamente ni al Higgs ni a los bosones . Lo que observamos son sus productos de decaimiento y, a partir de sus energías, momentos y distribuciones angulares, reconstruimos lo que ocurrió.
¿Dónde aparece el entrelazamiento?
El Higgs tiene espín cero, mientras que el bosón tiene espín uno. Por ello, cuando el Higgs decae en dos
, existen diferentes configuraciones posibles para sus estados de polarización.
De manera muy esquemática, podemos imaginar un estado cuántico como

La mecánica cuántica no nos obliga a elegir de antemano una sola de estas posibilidades. El estado puede ser una superposición de ellas y, bajo las condiciones apropiadas, los estados de los dos bosones pueden estar entrelazados.
El problema experimental es que los bosones desaparecen prácticamente de inmediato. No podemos colocar un aparato frente a cada
y medir directamente su espín. Tenemos que reconstruir la información a partir de las distribuciones angulares de sus productos de decaimiento.
Y ahí comienza la parte realmente interesante de la historia.
Necesitamos un “diccionario”
Alberto Navarro utilizó durante el programa una idea especialmente útil. Para traducir aquello que observamos —las distribuciones angulares de los leptones— a afirmaciones sobre el estado de espín de los bosones , necesitamos una especie de diccionario teórico:

Ese diccionario proviene de nuestros cálculos en teoría cuántica de campos.
El problema es que estos cálculos se realizan perturbativamente. Comenzamos con una aproximación de orden dominante y después incorporamos correcciones de órdenes superiores. Normalmente esto funciona extraordinariamente bien: cada nueva corrección permite obtener una predicción más precisa.
Pero Navarro y sus colaboradores estudiaron precisamente qué ocurre con ese diccionario cuando se incluyen correcciones de orden superior. Su conclusión, explicada durante el programa, es que para el proceso de decaimiento del Higgs en bosones esas correcciones pueden afectar de manera importante la correspondencia utilizada para interpretar las distribuciones angulares en términos de entrelazamiento.
Dicho de otra manera: el problema no es necesariamente lo que mide el detector; el problema es qué podemos concluir a partir de esa medición.
La vaca esférica
Durante la conversación recurrimos a una analogía deliberadamente burda pero útil: la famosa vaca esférica de los físicos.
Si queremos describir aproximadamente una vaca, un elefante o un rinoceronte, podríamos comenzar diciendo que todos son, más o menos, una gran esfera de materia. Para ciertos cálculos muy generales quizá sea suficiente.
Pero conforme queremos describir al animal con mayor precisión debemos incorporar patas, cabeza, cola, colmillos, etc. Llega un momento en que algunas conclusiones obtenidas con nuestra esfera inicial dejan de ser válidas.
Algo parecido ocurre aquí.
La aproximación de primer orden puede proporcionar una relación sencilla entre las distribuciones observadas y el entrelazamiento. Pero al incorporar correcciones más precisas, esa relación puede modificarse. La pregunta deja entonces de ser simplemente si el experimento está bien realizado y pasa a ser:
¿Sigue siendo válida la interpretación que hacemos de lo observado cuando incluimos los efectos teóricos de orden superior?
Ese es precisamente el cuestionamiento central discutido en el episodio.
¿Y las famosas 4.7 sigmas?
Durante el programa surgió inevitablemente el número 4.7 sigma reportado en el análisis de ATLAS.
A primera vista parece contundente. Sin embargo, Alberto hizo una precisión esencial: una significancia estadística siempre se obtiene con respecto a una hipótesis determinada.
Por tanto, decir “4.7 sigma” no elimina automáticamente las preguntas acerca de las hipótesis teóricas utilizadas para construir el análisis. Si la caracterización del estado no entrelazado empleada en la comparación depende de ciertas aproximaciones, entonces hay que distinguir cuidadosamente entre la significancia estadística de la comparación y la interpretación física que posteriormente damos al resultado.
Esta distinción es probablemente una de las enseñanzas más interesantes de toda la discusión:

Un experimento puede medir con enorme precisión una distribución y, sin embargo, la pregunta acerca de qué propiedad física demuestra esa distribución puede requerir consideraciones teóricas adicionales.
ATLAS y CMS: dos maneras de presentar el problema
También discutimos la comparación con CMS. En la transcripción, Navarro señala que CMS utiliza una metodología algo diferente y es más cauteloso en la manera de presentar el entrelazamiento como elemento central del resultado, aunque también discute comparaciones relacionadas con la hipótesis de no entrelazamiento.
El punto importante de nuestra conversación no fue decidir que uno de los experimentos está “bien” y el otro “mal”. Fue reconocer que existe una cuestión teórica genuina acerca de cómo pasar de las distribuciones experimentales al lenguaje de información cuántica cuando se incorporan correcciones de orden superior.
Más datos no necesariamente eliminan el problema
Hay además una consecuencia interesante pensando en el futuro del LHC.
Actualmente, según explicó Alberto, la medición está fuertemente limitada por la incertidumbre estadística: simplemente no tenemos un número enorme de eventos del tipo

Las incertidumbres asociadas con la descripción teórica pueden tratarse actualmente como una contribución adicional dentro del análisis.
Pero conforme el LHC acumule más datos, la incertidumbre estadística disminuirá. Entonces los efectos teóricos que hoy son relativamente pequeños pueden adquirir mayor importancia.
Paradójicamente, tener más datos puede hacer que necesitemos una teoría todavía más precisa para saber exactamente qué estamos midiendo.
Información cuántica y física de partículas
La conversación nos llevó finalmente a un tema más amplio: la creciente intersección entre teoría de información cuántica y física de partículas.
Conceptos como entrelazamiento, matrices de densidad y correlaciones cuánticas, desarrollados y estudiados durante décadas en otros contextos, están comenzando a utilizarse como herramientas para formular nuevas preguntas sobre procesos de altas energías.
Es todavía un área relativamente joven. Precisamente por ello resulta interesante: cuando dos disciplinas que históricamente han utilizado lenguajes diferentes comienzan a encontrarse, aparecen preguntas que antes quizá ni siquiera habíamos pensado formular.
Entonces, ¿ATLAS observó entrelazamiento entre bosones ?
La discusión del episodio nos deja con una respuesta deliberadamente cuidadosa.
Los datos contienen correlaciones muy interesantes y ATLAS ha realizado un análisis que interpreta esas correlaciones en términos de entrelazamiento cuántico. Pero existe una discusión teórica acerca de hasta qué punto la correspondencia entre los observables experimentales y el entrelazamiento permanece válida cuando incorporamos correcciones de órdenes superiores.
Esto no significa que el Modelo Estándar esté fallando. Tampoco significa que los datos de ATLAS sean incorrectos.
Como se enfatizó durante la conversación, lo que está bajo discusión es la interpretación.
Y quizá esa sea la parte más bonita de esta historia. La ciencia no termina cuando aparece una medición con una significancia estadística impresionante. En muchas ocasiones es justamente ahí donde comienza la discusión más interesante: ¿qué hemos medido realmente y qué nos permite afirmar la teoría a partir de ello?
Como comentó Alberto al final del programa, este tipo de discusiones son saludables. Es perfectamente posible que nuevos trabajos encuentren una forma más robusta de establecer la conexión entre los observables experimentales y el entrelazamiento. Por ahora, la pregunta sigue siendo científicamente interesante.
Escrito por fefino