El cristal a través del cual se mira

enero 12, 2016

Para poder hacer ciencia es necesario, entre otras cosas, adquirir la habilidad de cambiar de parecer. Entrenar el cerebro para que pueda ir en contra de sus prejuicios y primeras impresiones. Es difícil. Además de tener que aprender una cantidad cada vez más grande de conocimientos, técnicas y herramientas, se tiene que modificar la forma de pensar.

El entrenamiento empieza, casi siempre (si se tiene la suerte de poder ingresar a una buena universidad), desde la formación a nivel de licenciatura o pregrado, sin embargo, la formación robusta, específica y dirigida para adquirir esa indispensable habilidad que nos permita cambiar la forma de pensar (otra vez, siempre y cuando se tenga la oportunidad de hacerlo en un buen lugar), se obtiene en lo que llamamos el proceso de doctorado.

Quizá para muchos la palabra doctorado esté asociada de manera muy importante a un título casi nobiliario que denota mucha preparación o que es requerido para un puesto. No es poco común escuchar frases como “ese tipo tiene dos maestrías, ¡es un genio!” o “a ella le gustaría tener dos doctorados”. Cuando se piensa así es como si se considerara al doctorado como “la meta”, el lugar al que se quiere llegar.

Cosa muy diferente para las personas que nos dedicamos a la ciencia. Para nosotros representa el inicio. Obtener el doctorado es haber demostrado que hemos aprendido a hacer investigación. El doctorado es simplemente la fase de formación en que nos preparamos para aprender a investigar (la maestría es solo una fase intermedia). Por ende, si alguien desea obtener un segundo doctorado, seguramente el primero no lo hizo muy bien (existen situaciones en las que personas que estudiaron en varios países por azares del destino, y para poder convalidar sistemas distintos, terminaron obteniendo dos doctorados, pero es claramente distinto al caso que estamos discutiendo).

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Imagen de Matt Might (http://matt.might.net)

 

 

Evidentemente el concepto y su significado práctico son cosas que han evolucionado con el tiempo. La actividad científica no es igual hoy a lo que era hace dos siglos, es más, ni siquiera a hace 50 años. Los procesos de preparación y formación de los científicos han cambiado. Las expectativas, las demandas, la realidad laboral y familiar, la ciencia misma, han cambiado. Hubo épocas, por ejemplo, en que el grado ni siquiera existía. Las personas que se dedicaban a la ciencia estudiaban, experimentaban, trabajaban, teorizaban, discutían por años, muchas veces sin lograr nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual. De repente, a veces, se lograba alguna cosita interesante. Lo más común en esas épocas es que luego de pasar “una vida entera” trabajando, los “sabios” escribían sus descubrimientos y teorías en grandes libros para la posteridad.

Conforme más personas se involucraron en la actividad del estudio sistemático de la naturaleza, se avanzó de manera más eficiente y surgieron nuevos mecanismos de organización. Ahora ya existían trabajos (puestos) formales para científicos, lugares donde estudiantes podían ir a entrenar y convertirse en exploradores de la naturaleza. Todo ello, aunado al éxito estrepitoso que el conocimiento científico obtuvo en sus aplicaciones durante el último siglo, ha hecho que tengamos métodos y denominaciones muy particulares para la formación y acreditación de nuestros científicos. Hoy, un doctorado es simplemente la forma de acreditar que se cuenta con el entrenamiento para llevar a cabo investigación. Entrenamiento certificado por una institución de educación superior.

¿Alguien puede hacer ciencia sin doctorado? ¿Hay personas inteligentes sin doctorado? ¿Hay patanes con doctorado? La respuesta a todas es “sí, por supuesto”, pero, con respecto a la primera pregunta, en promedio, o por lo general, no.

 


Perseverancia

abril 5, 2015

El día finalmente había llegado. Años de planes y sueños pasaban frente a mis ojos de manera incontrolable. Un sentimiento de incredulidad persistía en mi mente. Pero era un día hermoso, me encontraba camino al lugar donde haría mi doctorado en física.

¿Estaba preparado? ¿Necesitaba prepararme? ¿Cómo? Aun cuando se puede escoger estudiar física, matemáticas o cualquier otra disciplina científica por variadas razones, llega un momento en que se convierte en una necesidad. ¿Cuándo decidí estudiar física? No puedo decirlo con precisión, pero definitivamente fue en una etapa temprana. Después de ello, una preocupación por prepararme, en el sentido académico, fue irrelevante. Cuando uno ama lo que hace, llevar a cabo las decisiones correctas para su educación es muy fácil.

Los años de licenciatura: para ingresar a un posgrado es necesario satisfacer ciertos requisitos “oficiales.” Primero, si deseas estudiar física en una universidad gringa, necesitarás tomar dos exámenes de admisión (Graduate Record Examination – GRE), uno general y uno en física. Luego se tienen que enviar dos o tres cartas de recomendación y un ensayo sobre tus intereses. Prepararse par tener una buena puntuación en el GRE es importante, sin embargo, si durante la licenciatura haces lo que se supone debes hacer, te irá bien. Practica como boxeador tomando cuantos examines muestra puedas y deberás obtener un resultado bueno.

Uno de los aspectos más importantes de mi educación de pregrado fue la oportunidad de participar en la investigación. Ello me permitió no solo aprender física interesante, sino también obtener mejores recomendaciones. Al trabajar con científicos, les das la oportunidad de valorar tus habilidades (para resolver problemas, de comunicación, inter-personal) y eso les dará la posibilidad de escribir cartas de apoyo más fuertes en donde describan tu potencial como científico. Otro aspecto de hacer ciencia desde “niño,” al menos en mi experiencia, es que obtienes una perspectiva más amplia del campo, lo que a su vez ayuda a determinar dónde hacer el posgrado. Finalmente te ayuda también a escribir un mejor ensayo de intereses personales.

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Con (–>) Félix, Ricardo y Miguel. Ca. 1996

La experiencia de posgrado: Algunas de mis clases en posgrado fueron difíciles, pero ¿y? Estaba ahí para aprender y trabajar duro. Algunas veces puedes tener un problema con un profesor, quizá puedas sentir que pierdes tiempo; Otras veces podrás sentir que no eres lo suficientemente bueno o que no tienes lo que se necesita. Todas estas son situaciones comunes que tenemos que enfrentar. No creo que haya una receta o solución únicas para ellas. En mi caso, puedo decir felizmente que esas noches en mi época de pregrado que pasé platicando y discutiendo con amigos sobre ciencia, trabajando problemas que no tenían que ver con alguna clase y, sobre todo, esos sueños persistentes de llegar a ser un científico, fueron más que suficiente para prepararme. Entonces, sí estaba preparado. ¿O no? Lo que estaba a punto de encontrar me sorprendió inmensamente.

La vida del científico afuera de la ciencia: Resultó que inmediatamente me di cuenta de que había ciertos “problemas” más difíciles de resolver que los de las tareas. No estaban relacionados para nada con lo académico y al principio no podía entenderlos muy bien. Eran problemas que involucraban interacción con la sociedad. El tipo de vida que había escogido se convirtió, de alguna manera, en algo que tenía que explicar.

Pero ¿cómo puede uno describirle a alguien el placer tan personal, abstracto y profundo de hacer ciencia? ¿Cómo hacerle entender que no hay nada más que desees?

Ahora, cuando tratas de explicarlo a las personas que amas, amigos y familia, puede ser muy difícil. Casi siempre se quedan perplejos con tus argumentos y explicaciones. Un día mi madre me preguntó “¿y qué es lo que de verdad vas a HACER cuando termines?” ¿Cómo podía explicarle que NUNCA “terminaría”? Entonces le dije, con mucho orgullo, “voy a hacer investigación e intentar aprender un poquito más sobre la naturaleza, y al mismo tiempo, enseñaré física y trabajaré con estudiantes en investigación.” Mi madre respondió con un suspiro “¿entonces todos esos años que pretendes estar lejos son solo para ser maestro? (el “solo” fue porque tenía muchos familiares y conocidos que eran maestros y maestras y que, digamos, no requirieron demasiada formación).

Desde luego otro hermoso tema de discusión es el dinero. Esto se resume en el siguiente axioma: “Aquella persona que es buena para la escuela y recibe una educación universitaria necesariamente tendrá más oportunidades en la vida que otras (la palabra oportunidades en este contexto debe identificarse directamente con éxito económico).”

Pero hay un corolario: “Si además alguien realiza estudios más avanzados y dedica su vida al conocimiento, el éxito económico es intrínseco.

Se podrán imaginar las miradas de incredulidad que aparecen cuando uno le dice a la gente cuáles son los salarios promedio de los científicos.

Bien, pues encontré que estas explicaciones incómodas y “forzadas” se volvieron más frecuentes con el tiempo y me generaban mucha distracción.

Y luego para rematar: uno nunca sabe qué le pueda pasar a un familiar o amigo unos días antes del examen de teoría cuántica de campos que requerirá de TODA tu concentración.

Se agradecen comentarios 🙂

(Esta entrada es una traducción libre de un breve artículo que publiqué en “Science Carrers” de la revista “Science” cuando recién terminé el doctorado. Me invitaron a escribir un poco sobre mi experiencia en el proceso. Pueden leer la publicación original (en inglés) aquí).

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facebook: Fefo Aranda


Complejo de realeza

diciembre 16, 2013

Nos encantan los títulos. Si no son nobiliarios no importa, para eso tenemos los académicos. ¿Cuántas veces no ha pasado algo como lo siguiente?: El Dr. Fulano de Tal va caminando por un campus universitario y un “simple” estudiante le dice “Hola Fulano, ¿cómo estás?” Fulano mientras tanto, con cara de ofendido, responde “Dr. De Tal, que mi trabajo me costó.” Estoy seguro que la mayoría de los lectores que hayan tenido la oportunidad de estudiar y/o trabajar en una universidad habrán escuchado algo muy similar. Quiero que  pongamos algo en claro: a cualquier individuo que dé esa respuesta debe ser evidente que debemos re-responder “se nota que te costó demasiado.”  Claro que esto sucede no solo en las universidades.

titulos-nobiliarios-italianosEn tiempos en los que los títulos nobiliarios, perdón, quise decir académicos, son tan importantes para la seguridad y estabilidad emocional de las personas, intentaré describir que quiere decir una palabrita que ha empezado a sonar y que recibe múltiples acepciones: Postdoctorado.

Antes de explicar qué significa me permito aclarar algo que no significa: Postdoctorado NO es un título académico.

Un título académico es aquel que (en principio) se obtiene al cumplir una serie de requisitos académicos y administrativos impuestos por una institución de educación superior. Para obtenerlos se defienden de alguna manera (exámenes, defensas de tesis, etc.) y al ser “aprobada,” la persona adquiere el título (un papelito que puede poner en un cuadro y colgar donde sea visible por la mayor cantidad de personas posible, si no ¿qué chiste?).  El título máximo que existe en este momento se llama “doctorado.”

La mayor parte de la investigación científica del mundo se realiza en universidades. También la mayor parte de la investigación científica se hace en países desarrollados. En la mayoría de ellos, las universidades contratan a sus docentes con el requisito mínimo de doctorado (no hay diferencia sustancial entre docentes e investigadores). Además, dado que ya cuentan con una tradición científica consolidada, el número de personas con doctorado es elevado, así que hay buena competencia para poder obtener una plaza de trabajo permanente. Esta situación ha estado presente en esos países ya desde hace un par de décadas y conforme otros países emergentes se han unido (o intentan unirse) a esos esquemas meritocráticos, la competencia se ha internacionalizado. Así cuando una persona termina su doctorado tendrá que competir por una posición académica con personas de todo el mundo, todas desde luego con doctorado. Para poder suplir las necesidades y mejorar la competitividad, un recurso que surgió fue el de crear posiciones temporales, por lo general de 2 a 3 años, que correspondieran a la primera experiencia laboral de los recién doctorados. Se le llama posición postdoctoral. Es decir, un postdoc es un doctor que tiene una posición (laboral) temporal que le permitirá adquirir experiencia y mostrar sus habilidades con la finalidad de obtener una posición permanente (por lo general en una institución distinta a la que lo contrató como postdoc y también a la que le otorgó el doctorado, es decir, dentro de lo posible se evita al endogamia académica). Por lo general, aunque varía un poco de disciplina en discplina, las personas realizan dos o tres postdocs antes de conseguir una posición permanente. En países desarrollados obtener una posición permanente después de un solo postdoc es visto como un logro importante.

NoblezaEn países como el nuestro, que se encuentra en una transición académica en la que la investigación científica se empieza a realizar a lo largo y ancho y no solo en un par de instituciones en el centro, estos esquemas aún resultan curiosos. Es decir, en países/culturas en las que un doctorado se ve como la meta y no como el requisito mínimo, es difícil entender que significa el postdoc. Para la mayoría de nosotros el doctorado es como un premio, recibido después de mucho esfuerzo y que, al obtenerlo, deberíamos ya descansar y ser adulados. Oh sorpresa! Así pues, para algunas personas el postdoc les suena – agradablemente – como un posible nuevo título de nobleza: imaginen, no solo es doctor, ¡además tienen 2 postdoctorados! Es un genio.

Lamentablemente esta situación permea incluso en los sistemas administrativos de la ciencia mexicana. Los cientoficos mexicanos estamos registrados ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el famoso CONACYT. En el sistema de captura de los “ridiculums” de los investigadores aparece el espacio en donde debemos poner nuestro “grado académico” y si, en verdad querido lector, ahí en ese lugar existe la opción de postdoctorado. Da penilla.


ICTP

diciembre 5, 2013

salamDespués de haber obtenido su doctorado en el St. John’s College en Cambridge en 1950 y de pasar un año en el Instituto de Estudios Avanzados en Princeton, New Jersey, Abdus Salam regresa a su natal Pakistán en 1951 y se incorpora como “Professor of Mathematics” en el Colegio Gubernamental de Lahore. Su tesis de doctorado obtuvo una excelente reputación a nivel internacional y debido a cuestiones burocráticas su título fue emitido en 1952.

Al regresar se da cuenta de que le será imposible mantenerse conectado con el mundo científico y empieza a sufrir un aislamiento impresionante. El rector del Colegio le comunica que mejor se olvide de sus investigaciones, ya que para ellos eso no es una prioridad. Le da tres posibles funciones a ejercer durante el tiempo que le quede libre tras impartir sus clases: tesorero general del Colegio, prefecto de un dormitorio estudiantil o entrenador del equipo de fútbol. Salam escoge el puesto de entrenador sabiendo que deberá, lo más pronto posible, tener que abandonar su país y regresar al Reino Unido para continuar su labor científica. En el 54 regresa a Cambridge como instructor de matemáticas y “Fellow” del St. John’s College. En el 57 se convierte en “Professor” de matemáticas aplicadas en el Imperial College de Londres y eventualmente, en el 79, obtiene el premio Nobel de física junto con Sheldon Glashow y Steven Weinberg por su contribución al llamado “Moldeo Estándar de las partículas elementales.”

La experiencia – extremadamente resumida – que acabo de describir dejó una marca muy profunda en Salam. Tanto que decidió dedicar una cantidad importante de su tiempo y esfuerzo a la creación de un lugar en donde, los científicos de los países en vías de desarrollo, pudieran tener un espacio de “respiro” e interacción con el mundo científico de alto nivel. Tras gestionar, pelear, planear y decidir, al final, con el apoyo del gobierno italiano, la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por sus siglas en inglés) y la ciudad de Trieste (Italia), logró fundar el Centro Internacional de Física Teórica (ICTP por sus siglas en inglés) en Trieste. Fundado en 1964 ha sido sede de un gran número de eventos científicos y ha recibido a miles de investigadores de todo el mundo. Tiene un programa de estudios similar a una maestría diseñado para estudiantes que hayan cursado una licenciatura en un país en desarrollo. La idea es prepararlos para que luego puedan seguir en un doctorado de nivel internacional. Cuenta con un esquema de “Asociados,” que consiste en que investigadores que laboren oficialmente en instituciones de algún país en desarrollo puedan solicitar ser “asociados” al ICTP. Dicha membresía les permite/requiere visitar el centro por periodos que no excedan tres meses cada dos años (aproximadamente) y puedan participar en las actividades de investigación y aprovechar la interacción con el gran número de investigadores que desfilan por el centro todo el tiempo.

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El ICTP inició con las áreas de física teórica y matemáticas. Empezó con estas áreas porque en realidad no podía empezar de otra manera, son las áreas base de toda la actividad científica y como la idea era fomentar la investigación en el “tercer mundo”, era necesario empezar por las bases. Conforme ha pasado el tiempo el ICTP ha crecido incorporando y cultivando nuevas áreas y en la actualidad cuenta con: el paquete original de física teórica (altas energías o de partículas, cosmología y astro-partículas) y matemáticas. A éstas le siguieron materia condensada y física estadística, física de la Tierra (geofísica, oceanología, física de la atmósfera, etc.) y física aplicada. Más recientemente se han incorporado las áreas de energía y sostenibilidad, biología cuantitativa y ciencias computacionales.

El director actual del ICTP es Fernando Quevedo, un físico de origen guatemalteco que se dedica a la teoría de cuerdas. Durante su periodo como director, Fernando ha tratado de impulsar la creación de centros regionales asociados al ICTP fuera de Italia y en países en desarrollo que tengan las posibilidades de hacerlo. Hace un par de años, motivados por esa visión del ICTP, un grupo de colegas propusimos que México participara con algo de ese estilo. Se logró convencer a algunas autoridades y se obtuvo apoyo por parte de la Universidad de Chiapas, básicamente gracias a la gestión y labor de Elí Santos Rodríguez, físico chiapaneco que se encargó de gestionar y organizar todo el proyecto. Actualmente existe ya un centro en Chiapas que funciona en coordinación con el ICTP y que pronto empezará a contratar nuevos investigadores para funcionar como un centro de atracción para los investigadores de la zona de Centro América, el Caribe y México (Mesoamérica). Las áreas que impulsará son, evidentemente, física y matemáticas, pero además, dado el contexto geográfico y actual de pertinencia e importancia, se desarrollarán también las áreas de energía y de medio ambiente (al menos al inicio, en un futuro espero que crecerá e involucrará muchas más áreas).

Estas líneas las escribo desde el ICTP y las escribo con mucha emoción. Es el entorno ideal para pensar que proyectos como el que tenemos en la Universidad de Colima y el de Chiapas son en realidad posibles: el ICTP es una muestra impresionante de ello.


Mamá, papá, quiero ser matemática

noviembre 19, 2013

Y se llevó a cabo la Primera Semana de Física y Matemáticas en la Universidad de Colima (http://fejer.ucol.mx/semana).

La idea de organizar esta serie de eventos consiste por una parte en dar a conocer el tipo de cosas que realizamos en la Facultad de Ciencias en el día a día. Abrirnos y acercarnos un poco más a la comunidad, para que con suerte nuestro trabajo deje de ser algo desconocido. Por otra parte, la intención es acercar a las y los jóvenes con aptitudes e intereses científicos a la oportunidad de dedicarse a la ciencia. Jóvenes que, de alguna manera, sienten una atracción por el conocimiento y la naturaleza, pero que quizá no han contemplado una vida dentro de la ciencia, ya sea por no saber cómo es el quehacer científico, o peor aún, por tener una idea equivocada de lo que es. Recuerdo, por ejemplo, cuando era estudiante de bachillerato (ya llovió) que ni idea tenía de que era posible estudiar una carrera científica, mucho menos sabía en qué consistía una vida como científico. No conocía a nadie que se dedicara a eso; me parecía algo totalmente ajeno a mi entorno y a mi vida. Cuando pensaba en un científico, me imaginaba personas superdotadas y únicamente de países extremadamente avanzados. Nada que ver.

worried-motherY no sólo es importante mostrar esas oportunidades a nuestra juventud, es indispensable también informar y enamorar a las madres y padres de familia. No se imaginan (bueno, sí) la clase de miradas, contorsiones faciales, señas, espasmos y palpitaciones que sufren y manifiestan muchas de nuestras madres y padres cuando escuchan a una de sus hijas decir “Mamá, papá, me gustaría ser astrónoma”, o “Papá, quiero ser matemática”.

700.hqNos ha tocado escuchar todo tipo de respuestas y preocupaciones por parte de las familias que se han visto “afectadas” por tan terrible situación. Claro que después de explicarles que en realidad son familias afortunadas de tener una hija o hijo que quiera dedicarse a una de las carreras más necesarias para el futuro del país, les cambia la mirada y se sienten un poco mejor. Claro que no todos aceptan con la misma gracia que, por ejemplo, para que puedan convertirse en científicas y científicos será bastante probable (y de hecho recomendable) que durante su formación, la cual involucra no sólo una carrera universitaria (léase licenciatura), sino un doctorado, tengan que irse a vivir a otro lugar, posiblemente otro país. Para algunos padres y madres de familia eso les quita la fortuna. Pero aparte de esto, sí es posible mostrarles que de hecho deben sentirse inmensamente orgullosos y apoyar la decisión de sus hijas e hijos.

¿Dónde trabaja un científico? ¿De qué vive una investigadora? ¿Qué hacen los matemáticos? Si las maestras y maestros que nos dan clases de matemáticas no son matemáticos, entonces ¿qué es un matemático? Este tipo de preguntas y otras relacionadas son las que intentamos responder y discutir durante la “Primera Semana de Física y Matemáticas”. El evento fue un éxito y espero que le sigan muchos más.


Perfiles científicos: ELENA CÁCERES

abril 28, 2013
Elena

Elena

Con el propósito de presentar y dar a conocer ante nuestra comunidad (universitaria y en general) a algunos de los científicos más sobresalientes de la Universidad de Colima, presentamos esta breve e informal entrevista. En esta ocasión nos responde la Dra. Elena Cáceres, quien se cuenta adscrita a la Facultad de Ciencias y al Centro Universitario de Investigación en Ciencias Básicas.

¿De dónde eres, dónde creciste?

Soy de Lima, Perú. Crecí en Lima, en el distrito de Breña, en el centro de la ciudad.

Si recuerdas, ¿a qué querías dedicarte cuando tenías alrededor de 10 años?

A los 10 años quería ser “Jefe”. De qué o de quién no importaba, solo quería ser Jefe.

No es que me gustara mandar, eso me era indiferente — o por lo menos no lo recuerdo. Lo que me disgustaba profundamente era tener que obedecer. La única manera de escapar de eso “cuando fuera grande” me parecía era ser “Jefe”. Esa era toda mi aspiración, ser Jefe para que nadie me diga que hacer y que no hacer.

¿Porqué decidiste dedicarte a la ciencia? ¿recuerdas cuándo sucedió?

En el bachillerato tuve un profesor de física muy bueno. A diferencia de mi profesor de matemáticas, que era un señor viejito que casi se dormía dictando clase, el de física era un estudiante de ingeniería con entusiasmo, buen carácter y que sabía de lo que hablaba. No usábamos ningún texto, él llegaba y nos contaba lo típico sobre planos inclinados, poleas o proyectiles, pero lo hacía con tal pasión que capturaba nuestra atención. Fue en esos años que empecé a pensar que ser físico debe ser divertido.

¿En dónde estudiaste tu doctorado y porqué ahí?

Hice mi doctorado en la University of Texas at Austin (USA). Fui a USA porque había escuchado que ahí ofrecían “becas” para los estudiantes de doctorado. Estuve un par de años en Francia y sabía que estudiar un doctorado y trabajar a tiempo completo es muy difícil, así que necesitaba algún sitio donde ofrecieran ayuda económica. En ese entonces no tenía ni la más remota idea de qué universidades en USA eran buenas o no. Como tenía opción a postular a 4 universidades escogí 2 sitios donde me gustaría vivir (Hawaii y Alaska), UT Austin porque había un premio nobel en altas energías – así que debía ser un sitio OK y Columbia porque la había escuchado mencionar en alguna película (¿Woody Allen?). Queda claro que en ese tiempo no me tomaba lo de la “carrera” muy en serio. Recién cuando llegue a Austin empecé a pensar en mi misma como una física de verdad.

¿Describe brevemente que hiciste en tu tesis de doctorado?

Teoría de cuerdas es una teoría en 10 dimensiones. Como observamos solo 4 dimensiones existe en teoría de cuerdas un mecanismo llamado “compactificación” que postula que las dimensiones extras – las que no vemos – están enrolladas en una variedad de 6 dimensiones. En mi tesis de doctorado analicé cuán grande puede ser esta variedad 6-dimensional, cuáles son las restricciones en su volumen.

¿Dónde has trabajado?

He trabajado en la University of California at Los Angeles, en el International Center for Theoretical Physics de Trieste, Italia, en Brown University, en el CINVESTAV y en la Universidad de Colima.

¿Cuándo llegas a Colima? ¿porqué Colima?

Llegue a Colima en 2005. Antes estuve dos años en el CINVESTAV y me me sentía muy cómoda en México. La cultura, la sociedad mexicana es muy similar a la peruana y quise quedarme en México. Cuando enseñé en Brown no sentí ninguna conexión con los estudiantes, no me identificaba con ellos para nada. En cambio en México es como estar en Perú, enseñar acá es gratificante emocionalmente.

En los dos años que estuve en el DF pude vislumbrar muchos defectos del ambiente académico: endogamia, proteccionismo, aislamiento intelectual, falta de competencia, etc. Pero lo que más me perturbaba es que todos esos defectos se tomaran como “normal”. Nadie parecía poder o querer hacer las cosas de una manera diferente. En Colima encontré un grupo de profesores que justo luchan contra todo eso, que trabajan con estándares internacionales, que tratan de cambiar y mejorar su entorno, que comparten mi visión de ver las cosas.

¿En qué trabajas actualmente?

Hago teoría de cuerdas; trabajo principalmente en aplicaciones de la dualidad gauge/gravedad también conocida como AdS/CFT o como holografía.

Se dice que la ciencia es una actividad útil a la sociedad y que los países deben apoyarla. ¿Estás de acuerdo con eso? ¿Porqué? Tu trabajo ¿de qué sirve o para qué puede servir?

Esta es una pregunta muy amplia, con muchos ángulos y es difícil contestarla en toda generalidad.

Es claro que países en crecimiento, como México, no llegarán a ser países “desarrollados” si no hay apoyo para la ciencia. Se necesita poder crear y adaptar tecnología a las necesidades locales. Un ejemplo es el desarrollo de la investigación en agricultura del maíz en México. No apoyar a la ciencia y tecnología mantiene a un país en una situación de dependencia al tener siempre que importar los conocimientos científicos y la tecnología necesaria.

Si hablamos específicamente de física, algunas ramas tienen aplicaciones tecnológicas o comerciales muy directas; es fácil argumentar la utilidad de los láser y los microscopios de efecto túnel. Por otro lado, hay campos, como el mio, que son muy abstractos y que no tienen ninguna aplicación utilitaria a la vista. Todos los físicos esperamos que nuestras teorías – por más abstractas que sean – sirvan para entender fenómenos de la naturaleza. Y esa es la meta, para eso “sirve” lo que hago, para entender mejor el universo. Queremos contestar preguntas como ¿por qué vivimos en 4 dimensiones? ¿que pasó justo después del Big Bang? ¿qué pasa en el interior de un agujero negro? Las respuestas contribuirán al edificio del conocimiento humano y eso debe ser apoyado.

Aparte de la ciencia, ¿qué otros intereses “fuertes” tienes?

Diría que me gusta el arte en general; la pintura y la literatura en especial.

Si no te dedicaras a la ciencia, ¿qué te gustaría hacer?

Me gustaría ser grafitera. Pintar graffitti en las paredes, las veredas y en los buses. Hacer arte que no se puede comprar porque esta en la calle y pertenece a todos.

Si tuvieras que dar UNA recomendación a una persona que actualmente está pensando a qué dedicarse, ¿cuál sería?

Que no le hagan caso a nadie y decidan por si mismos.


Charlas y lectures de la XV School On Particles and Fields

septiembre 7, 2012

Un comentario: el título de la escuela es XV School on Particles and Fields. Es un error común de traducción el poner “of” en lugar de “on” y desafortunadamente en la misma página oficial (indico) de la escuela, pusieron el “of” …
En este link pueden descargar los archivos de las charlas y lectures….. https://indico.nucleares.unam.mx/conferenceTimeTable.py?confId=653#20120906
Saludos…