Volubles

Imaginemos un lugar en el que solo existen “gorras” (tipo béisbol) de tres colores: rojas, blancas y negras. Existe también la regla inviolable de que para poder entrar a una cantina, las personas tienen que utilizar una gorra roja y para poder entrar a un templo tienen que utilizar una negra. Así, en la calle y en cualquier lugar – que no sea cantina ni templo – la gente puede ponerse la gorra del color que quiera. Suponemos que una vez puesta una gorra, la persona la utiliza todo el día – no es una regla ni ley, pero lo suponemos. Adicionalmente, la gente de ese mundo que estamos creando no tiene sentimientos (según nosotros).

Para llevar un control de los impuestos y de los pecados, le pedimos a los encargados de la cantina y del templo que nos digan cuántas personas visitan sus establecimientos cada día. Sin embargo, nosotros, que sí tenemos sentimientos, somos desconfiados y decidimos verificar esa información con unos “detectores” de color. Colocamos un detector de color rojo a unas cuantas cuadras (para no ser obvios) de la cantina y uno de color negro cerca de la iglesia. Los detectores se ubican de tal manera que todas las personas que salgan de los establecimientos tienen que pasar por enfrente de ellos.

Resultado: El cantinero nos dice que el día de ayer visitaron su establecimiento 1000 personas (sí, era un lugar popular). Sin embargo nuestro detector de color rojo solo contó 350. Obviamente nos sorprende ya que si el cantinero tuviera la capacidad de mentir, seguramente nos diría un número menor al que nuestros detectores encontrara, ya saben, para evadir impuestos (cosa rara pero que a veces sucede). Esto nos preocupa. En el templo sucede lo mismo, el encargado dice que recibió a 20 personas y nosotros solo detectamos 10. Este caso sin embargo no nos sorprende tanto, ya que el templo no paga impuestos y “le conviene” decir que tuvo mucho quórum. En fin, que nos inquietan los resultados.

¿Qué puede estar pasando? Existen al menos dos posibilidades lógicas que saltan inmediatamente: los encargados mienten o nuestros detectores no funcionan adecuadamente. ¿Existen otras posibles explicaciones? Quizá, pero es fácil verificar las dos posibilidades anteriores: clandestinamente metemos nuestro detector a la cantina y contamos nosotros mismos las personas que ingresan (y lo mismo en el templo). ¿Qué encontramos? Pues resulta que ahora los números sí coinciden, es decir, nuestros detectores funcionan y tanto el cantinero como el templero (cura, ministro, rabino, monje, gurú, brujo, etc…) no mintieron.

¿Qué sigue? Ahora sí tenemos que analizar otras posibles soluciones. Para empezar podemos revisar nuestras suposiciones: que solo usan una gorra durante el día (que no se la cambian) y que no tienen sentimientos.

Durante el tiempo que hemos estado haciendo nuestros experimentos alguien se puso a pensar en qué sucedería si en efecto las personas de ese mundo tuvieran sentimientos. La idea básica fue esta: imaginemos que las personas de ese mundo pueden estar en uno de tres posibles estados: triste, contenta o indiferente. Otro ingrediente adicional, que puede parecer irrelevante pero que resultará muy interesante, es que cuando una persona está triste “prefiere” ponerse una gorra negra. Cuando está contenta prefiere una roja y cuando es indiferente prefiere una blanca.

Los borrachos son fantásticos. Al salir de la cantina, me han contado, las personas puedes salir extremadamente felices, deprimidos o, en algunos casos, inconscientes (quise decir indiferentes). Ahora, como salieron de la cantina y era obligatorio llevar gorra roja al entrar, al salir de la puerta salen con su gorra roja. Pero si ahora desechamos nuestra suposición de que utilizan la misma gorra todo el día, es concebible que los borrachos que salen tristes, en cuanto dan unos pasos fuera de la cantina, deciden cambiar su gorra por una negra. Los indiferentes igual, salen con gorra roja y uno poco después cambian a blanco. Los felices no se cambian nada. Si ésto fuera verdad, ¿qué observaría con mi detector de gorras rojas ubicado a unas cuadras de la cantina? Evidentemente vería menos gorras rojas de las que me diría el cantinero. Esto podría ser una explicación. Una persona en la cantina tiene gorro rojo, pero puede tener una combinación de sentimientos. Al salir de la cantina, dependiendo cuál de sus tres sentimiento domine, se pondrá la gorra acorde a ese sentimiento.

Les cuento todo ésto porque más o menos eso es lo que pasa con los neutrinos: hay tres tipos de neutrinos dependiendo de cómo interaccionan nuclearmente – los colores de las gorras – y hay tres tipos de neutrinos dependiendo de sus masas – los sentimientos. Un neutrino producido en el Sol sale con gorra roja (se le conoce como neutrino – electrón), pero puede salir con una combinación de sentimientos tales que, conforme avanza en su camino a la Tierra, se puede cambiar de gorra. Al intentar ser detectado acá, si solo buscamos rojos, no lo veremos y pensaremos que el Sol nos mintió. A menos que nos demos cuenta que en realidad nuestros neutrinos son sentimentales (que tienen masa) y que pueden cambiar (son volubles). En efecto fue así como descubrimos que los neutrinos tienen masa.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda

3 Responses to Volubles

  1. fefino dice:

    Reblogueó esto en ConCiencia en Colimay comentado:

    A propósito del nobel de física…

  2. Oscar dice:

    ¿La única suposición posible es que lo sentimientos se refieren a la masa de la partícula? ¿No pueden ser otras propiedades del neutrino?

    • fefino dice:

      Estimado Óscar, esa es una excelente pregunta. La respuesta es que no es la única posible suposición y en principio hay muchos efectos que hubieran podido afectar los resultados, y no solo relacionados a propiedades de los neutrinos. Pudo haber sido que nuestro entendimiento del Sol estuviese incompleto y/o equivocado, que los detectores construidos no funcionaran adecuadamente, y un largo etcétera de posibilidades. Lo que sucedió es que hubo un gran número de estudios para verificar todas esas diferentes posibilidades y al final ninguna de ellas funcionó, excepto la de la masa de los neutrinos. Para poder estar seguros de que el efecto es la masa – y solo la masa – tuvo que pasara mucho tiempo y dar verificaciones en diferentes tipos de experimentos, con diferentes detectores y analizando neutrinos de diferentes fuentes (para asegurar que no fuera una “coincidencia”). Gracias por tu pregunta y espero haber sido claro.

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