A caray, ¿eso lo dije … o lo pensé?

junio 10, 2009

Pues ahí tienen que se llevó a cabo la reunión con algunos de los “gallones” de por acá. Estuvieron presentes algunos rectores, miembros del partido, administradores de diferentes instancias y profesores. Después de una suculenta introducción por parte del encargado del programa y del “jefe” local, el primero en hablar fue PQ. Describió el programa y habló un poco sobre la historia del mismo. Luego se concentró en informar sobre las recomendaciones e impresiones que los investigadores que han venido a participar le dieron en su momento. Habló como media hora. Posteriormente el “maestro de ceremonias” dedico unas breves palabras de agradecimiento al PQ y luego, sin más preámbulo, me presentó ante la audiencia para que tomara la palabra: – a continuación tendremos la participación del ilustre, magnífico, recontra super especial el Dr. profesorísimo Alfredo Aranda – uta, también en eso se parecen a nosotros, más rolleros!!!

Después de semejante presentación (aguantándome la risa, por supuesto) puse cara de consternación (para verme más chingón) y empeza a berrear. Les platiqué de Colima y de mis primeras impresiones con los estudiantes de Hue. Luego me enfoqué a enfatizar la importancia de la investigación, etc. etc. Duré 15 minutos. Desee ser breve. Aplausos, chiflidos (no es cierto), sonrisas, euforia total. Vinieron algunas preguntas, todas fáciles de responder, y ya.

Contento entonces de haber impactado de manera sobresaliente a mi audiencia, me senté y esperé a que clausuraran el evento. Oh, sorpresa. ¡Habría más!

Aprovechando la oportunidad de tener entre ellos a tan ilustres académicos, un grupo de profesores fueron “instruídos” en presentarnos unos trabajos que han estado realizando. Estas personas estudiaron algo de física alguna vez en sus vidas y luego se dedicaron a dar clases. Últimamente han sentido un poco de “presión” ya que se han tenido que poner a trabajar para estar “al corriente”. En fin, que puro rollo. Empezaron a hablarnos sobre los aspectos importantes que se utilizan para dar sus cursos, que si este tema es importante, que si las tareas representan el 20% o el 25%, que se utiliza el proyector o el pizarrón o los dos, ya saben, puras cosas “interesantes”. Algo que se me hizo cotorrón es que una chava peda-goga se puso a dar una charla de cómo se debe dar una clase de física moderna. Al principio me dije, uta, esa es la clase que estoy dando, a lo mejor aquí aprendo a darla bien!! (yeah, rigth). Pos no me lo van a creer, pero me sorprendió. Esta chava se llevó mis “lectures” y dijo que así se debía dar la clase!! No ma… se puso a ver la estructura de mis clases y le puso nombre a todo: – aquí se ve claramente que se está utilizando este y aquel sistema, esto es super importante porque permite que los estudiantes blah blah blah… – Fue surreal. Nunca imaginé que pudieran sacar tanto rollo de mis clases, ah, y que resultara que están magistralmente adecuadas a no se que pin… sistema pedagógico. Que si la interactividad, que si el reconocimiento de retención, que si la diversidad Y diferenciación de estrategia discursiva (y cognitiva), que si la chin…ada!!!

Precioso entonces. Pero la mejor parte, la que recuerdo con más cariño, es cuando después de que terminaron de dar sus charlas y explicar sus ideas (a lo cual yo ya casi estaba en modo automático, pensando en otras cosas), de repente escucho una voz suave y penetrante – entonces Dr. Aranda, ¿estamos haciendo lo correcto? ¿qué opina? –

pos por mi se la pueden arrancar – a caray, ¿eso lo dije o lo pensé? !!!! Uta, creo que nada más lo pensé, uffff. A salvo entonces de tan dramático desenlace, recuperé la calma y dije, sereno – Lo indispensable, lo básico para que esto funcione, no son las clases, sino la investigación. Nadie aprende física con clases, nadie aprende a ser científico en un aula (con o sin proyector, con o sin buena dicción por parte del cuate enfrente, con o sin pasar lista). Se necesita que incorporen a los estudiantes en proyectos de investigación, que los estudiantes sean colegas. No importa que tan grande o pequeña sea su contribución, lo importante es que participen en el proceso. Sólo así van a poder formar científicos. Claro, si eso es lo que quieren!

Uta, aplausos, silvidos (otra vez, no es cierto), cantos, rosas al aire, etc. Y ahora si, finalmente la clausura, seguida cómo no, de una suculenta cena con su debida y moderada dosis de alcohol. Un éxito.