Energía oscura

octubre 13, 2013

expanding_universePara poder acelerar se necesita una fuerza. Acelerar significa cambiar de velocidad – moverse más o menos rápido. Si lanzo una pelota al aire con mi mano, la empujo por un breve instante y proveo una aceleración que a su vez hace que empiece a moverse hacia arriba. En el momento en que deja mi mano, la única fuerza que sigue “sintiendo” es la de la gravedad, que la jala hacia abajo. Por eso la pelota sale disparada con la velocidad inicial que le dí hacia arriba, luego empieza a disminuir su velocidad (acelera negativamente) hasta detenerse y regresa incrementando de nuevo su velocidad (acelera positivamente), que esta vez es hacia abajo. Gracias a ésto, pudimos inventar el béisbol.

Si no existiera la gravedad, una vez que la pelota dejara mi mano, se movería con una velocidad constante y no regresaría. No aceleraría, ni para incrementar ni para disminuir su velocidad, simplemente seguiría su camino con la velocidad inicial que le haya podido brindar con mis músculos. Para acelerar, positiva o negativamente, necesitamos algo más, una fuerza. Si de repente me diera cuenta de que mi pelota avanza hacia arriba después de ser lanzada y que acelera incrementando su velocidad, supondría que la pelota llevaba un pequeño cohete que en vuelo se encendió y le dio la fuerza necesaria para lograr esa aceleración. Sin fuerza adicional, de cualquier naturaleza, no puede haber una aceleración. Newton fue el primero en darse cuenta de ésto hace alrededor de 350 años.

Otro posible desenlace de mi lanzamiento es que le diera suficiente velocidad inicial a la pelota como para que pudiera “escapar” de la atracción gravitacional pero sin acelerar. Se le llama velocidad de escape y para el caso de la Tierra, independientemente del tamaño de mi pelota, es de aproximadamente 11 km/seg (si, 11 kilómetros cada segundo, no me equivoqué). Esta situación corresponde al caso en que la velocidad inicial es lo suficientemente grande para justo vencer la barrera de la gravedad y mantenerse con una velocidad constante para siempre.

El universo está en expansión. Hemos observado que las galaxias en todas las posibles direcciones se alejan de nosotros y entre ellas. Este hecho es el que motivó a bautizar al Big Bang como “bang”, que traducimos como “explosión”. Si todas las galaxias se están separando, podemos imaginar que “regresando la película” todas se irán acercando. Si la película sigue indefinidamente veremos que todas las galaxias, y por ende todo el universo, surgieron de una región muy pequeña en la que todo estaba junto y muy denso. Luego ¡boom!, el universo empezó a crecer. Se formaron los primeros átomos de hidrógenos, poco después enormes grupos de estrellas, algunos con planetas. En al menos uno de ellos se formaron microbios que terminaron en dinosaurios y que después terminaron en gallinas y loros. También se formaron algunos mamíferos y telescopios, luego electrónica y satélites que sirvieron, entre otras cosas, para darse cuenta de todo eso. Obviamente también, en esa pequeña historia de alrededor de 14 mil millones de años, surgieron cosas importantes como el béisbol y los partidos políticos que todos adoramos. Ah, y el plástico.

Pues bien, el universo fue “iniciado” con un “Big Bang” que le permitió avanzar con una velocidad inicial, algo así como mi mano lanzando la pelota. Justo después del Big Bang existen al menos tres posibilidades lógicas: al igual que la pelota, la gravedad (en este caso la atracción entre toda la materia del universo) “frena” poco a poco la expansión y el universo se “regresa”. Otra opción es que la velocidad inicial haya sido la suficiente para “escapar” y permanecer en expansión de una manera constante, es decir a un ritmo que no cambia. Por último, es posible que la expansión del universo se haga de manera acelerada, es decir, que cada vez se expanda más rápido. Esta posibilidad, recordemos, requiere que haya algo que provea de esa aceleración. Si ese fuera el caso, tendríamos que determinar qué es lo que hace que el universo se expanda cada vez más rápido.

Lo más bonito de todo es que los mamíferos que inventaron el plástico (al menos ellos, obviamente es posible que haya otros, mamíferos o no, que lo hayan hecho o lo vayan a hacer) también son capaces de medir y determinar cuál de estas tres posibilidades es la que realmente sucede. Para no hacerla de mucha emoción: el universo se está expandiendo aceleradamente. Poquito, pero aceleradamente y por ende, existe algo que está acelerando la expansión.

El ritmo con el que se expande el universo depende de la cantidad de energía existente. Por ejemplo entre más materia exista, la atracción gravitacional que frena la expansión jugará un papel más importante. Los estudios y descubrimientos más recientes nos enseñan que el universo contiene tres tipos de materia/energía: la bariónica (aproximadamente 4%) que forma todo lo que vemos (estrellas, galaxias, nosotros y el plástico), la materia oscura (aproximadamente 27%) que no podemos ver porque no interacciona con la luz, pero que medimos gracias a sus interacción gravitacional y un 69% (aproximadamente) de “algo” que hace falta para poder explicar la expansión acelerada. No sabemos qué es, solo sabemos cómo se comporta – compite con la atracción gravitacional. ¡Es un problema abierto! Para ponerle emoción y darle un nombre “sexy” le llamamos “energía oscura”.


Chismosos

julio 17, 2013

Prácticamente todos los científicos damos clases. Dependiendo del sistema de organización universitaria de nuestros países, damos clases a estudiantes que se están formando para ser científicos, como en México, o damos clases a todos los estudiantes independientemente de la carrera que hayan elegido, como en Estados Unidos, donde por ejemplo alguien que se encuentra cursando la carrera de ingeniería civil o de biología, y tiene que tomar cursos de química y matemáticas, recibe esos cursos por parte de investigadores de esas áreas. Así pues los científicos no somos maestros pero una parte importante de nuestro tiempo y nuestra contribución a la sociedad es precisamente dar clases. A la mayoría nos gusta.

Una de las características básicas de las personas que nos dedicamos a la ciencia es que somos extremadamente chismosas. Nos produce mucho placer el andar hablando de lo que hacemos y lo que estamos pensando. No podemos obtener un resultado en nuestro trabajo porque inmediatamente queremos darlo a conocer y compartirlo (presumirlo) a todos los demás colegas. Es más, si se puede, también compartirlo (otra vez, presumirlo) con un público más general. La manera oficial de hacerlo es a través de las publicaciones científicas y por lo tanto los científicos que se encuentran activos publican en revistas científicas sus hallazgos y contribuciones. Existen revistas científicas de varios niveles de calidad, como en todo, y por lo general intentamos publicar en las revistas más reconocidas.

Solvay_conferencePublicar entonces es una manera de presumir a nuestros colegas lo que hemos logrado. Otra manera muy común e importante de difundir nuestros resultados y también de enterarnos de lo que otras personas están realizando es a través de los congresos científicos. Un congreso científico es un evento en el que participa un grupo de científicos y en el que cada uno de ellos expone, ante una audiencia por lo general muy crítica, su trabajo y sus logros. Aunque se da, es poco común que alguien asista a un congreso solo para escuchar. Más bien la idea es, además de escuchar y criticar (la crítica es uno de los pilares de la actividad científica) el trabajo de lo demás, exponer las ideas propias para que sean analizadas y criticadas por la comunidad científica. Solo así se crece.

Otro aspecto de las congresos es que se interacciona con personas de todo el mundo y se conocen posibles colaboradores futuros. En los ratos en que no hay charlas por lo general se platica de proyectos, ideas, errores y posibles colaboraciones. A la hora del café, a la hora de la comida, a la hora de la cena, prácticamente todo el tiempo se mantiene uno hablando de los temas de su área y escuchando que hacen los demás. Puro presumir pues, aunque con cuidado: el ambiente, sobre todo si el congreso es de buen nivel, es bastante crítico y no se perdona fácilmente. Así que para andar de chismoso, ya sea presumiendo o criticando, más vale tener argumentos sólidos y fundamentados, ya que de lo contrario se puede salir de ahí algo “lastimado”.

CONFERENCIA SOLVAY 1827Hay congresos alrededor del mundo prácticamente todo el año, sin embargo hay dos periodos que sobresalen por la cantidad y el nivel. El primero y más importante es el verano: ya que la mayoría de los científicos trabajan en universidades alrededor del mundo y, como mencioné al inicio, participan impartiendo cursos, les es más fácil alejarse de sus instituciones en el verano cuando precisamente no hay clases. Los congresos más famosos y concurridos ocurren casi siempre entre junio y septiembre. Otro periodo importante, sobre todo para congresos organizadas en latitudes bajas, es diciembre – febrero. Por una parte es también época en que algunas instituciones no tienen clases, pero por otro lado es una época en que los científicos de las latitudes norteñas (latitudes precisamente donde se encuentra la gran mayoría de científicos en el mundo) ven con mucho agrado el escapar de los fríos intensos y pasar unos días en los amigables climas cálidos del “sur”. Eso sí, aun cuando uno tiene la oportunidad de conocer otros lugares (hermosos, como casi cualquier lugar de nuestro planeta) y puede uno relajarse, por lo general, si se es serio, los congresos representan una cantidad impresionante de trabajo. Hay congresos en los que uno termina completamente exhausto. Desde luego que habrá quienes aprovechen la oportunidad solo para descansar y pasar un rato agradable, pero al menos en el ámbito científico serio, representan una pequeña minoría.

SUSY2011-1024x682Luego hay otro tipo de actividad que combina la presumida y la enseñada, se les conoce como escuelas. Una escuela es un evento que puede durar desde una semana a un par de meses en el que un grupo de científicos invitados prepara cursos especializados que luego presentan a estudiantes. Los estudiantes son de varias partes del país (en el caso de una escuela nacional) o del mundo y pueden ser de nivel licenciatura o posgrado, a veces mixta. Esos eventos son muy bonitos y en lo personal de mis favoritos. Y ya que estamos de presumidos les cuento que este año tendré la oportunidad de dar un curso sobre el Higgs en una escuela nacional dirigida a estudiantes de licenciatura que se celebrará en Sonora. El próximo año estamos viendo la posibilidad de traer una escuela de verano (grande y famosa) a Colima. Ya les contaré en qué queda eso.


Recuerdos

julio 13, 2013

Recuerdo que hace alrededor de diez años fuimos anfitriones del taller de la división de física de partículas de la Sociedad Mexicana de Física. En aquel momento la facultad de ciencias de la Universidad de Colima estaba prácticamente estrenando los programas de física y matemáticas (licenciaturas) y la comunidad nacional visitó para conocer y apoyar el incipiente grupo. El taller, consistió en una serie de conferencias y actividades relacionadas con la física de partículas realizada en el país y de los resultados más importantes de le época.

Recuerdo que en aquel momento el Gran Colisionados de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) del CERN estaba en plena construcción – tenía ya varios años en ese proceso – y casi todos los participantes discutíamos sobre los posibles resultados que ese colisionador podría obtener. Recordemos que los planes para construir dicho colisionador comenzaron décadas antes y requirió una impresionante cantidad de desarrollo tecnológico para poder concebirlo: no existían los cables que pudieran soportar las corrientes necesarias durante los tiempos necesarios, no existían los imanes para generar los campos magnéticos necesarios, nadie sabía cómo mantener el vacío requerido en el conducto de 27 km de longitud, no existían los sistemas de refrigeración necesarios para poder mantener la temperatura requerida para todos los imanes superconductores (temperatura menor a la que existe en el espacio exterior), no existían ni el software ni el hardware ni la electrónica necesaria para registrar y canalizar toda la información con la rapidez que se generaría en las colisiones, etcétera, etcétera. Todo eso tuvo que ser inventado/resuelto en los años posteriores durante un largo proceso de investigación y desarrollo (previo a la construcción, y en algunos casos ¡durante la construcción!) y como hemos visto y comentado en este espacio, el LHC ya empezó a dar resultados impactantes. Cabe mencionar que ninguna institución mexicana participó en la construcción del LHC. Las colaboraciones mexicanas que participan en el LHC entraron en etapas posteriores contribuyendo por un lado en la construcción de una parte del detector (no del colisionador) de ALICE, uno de los laboratorios creados sobre el LHC, y por otro lado principalmente en el análisis de los datos recabados (en lo que siguen participando).

Recuerdo también que durante el taller que organizamos nos visitó Clemens Heusch de la Universidad de California (Santa Cruz). Clemens – quien por cierto se la pasó coqueteando con mi novia (ahora esposa) durante todas las actividades sociales del evento – vino a presentar las ideas preliminares del grupo de científicos que ya estaban trabajando en el diseño y planeación del experimento “posterior” al LHC y al que llamaron el Colisionador Lineal Internacional (ILC por sus siglas en inglés). Ese futuro colisionador, si algún día llegara a concretarse, tendría el propósito de estudiar a detalle y de manera muy precisa las propiedades más finas de las partículas que descubriera el LHC. Recuerden que el LHC todavía no estaba terminado y este cuate ya venía a platicar de un posible colisionador que funcionara después del LHC (él tenía alrededor de 60 años en ese momento, ¡sabía que probablemente él no lo vería!). No solo vino a presentar la idea y avances que ya tenían, sino también a invitar a que si alguna institución o grupo experimental mexicano estuviera interesado en participar, pos que le entrara.

ILC_SchemeTDRRecuerdo muy bien que con la ingenuidad del momento (acababa de regresar al país) pensé que un montón de grupos brincarían a la posibilidad de involucrarse en una empresa de esa magnitud, sobre todo ante la oportunidad de involucrarse desde las fases iniciales. Pronto me di cuenta de que la realidad era distinta. Nadie mostró el mínimo interés: no era en lo que estaban trabajando, nadie sabía si efectivamente algún día se concretaría, en caso de que funcionara representaría tener resultados a largo plazo, entrarle significaría obtener recursos para investigación y desarrollo por parte de las agencias públicas que normalmente no contemplan proyectos de gran envergadura ni de largo plazo, y un largo etcétera. Y claro, no faltaron tampoco comentarios ¿típicos? como (con una sonrisita irónica en la expresión) “todavía ni acaban el LHC y éstos ya están pensando en otro”, “seguro y ni conseguirán el dinero”, “no puede uno arriesgarse, falta mucho para ver si algo así puede ser concebido” y otro largo etcétera.

Recuerdo todo esto, o más bien recordé todo esto recientemente, porque ahora que se descubrió el Higgs en el LHC ya se está decidiendo dónde se construirá el ILC. Hace unos días salió el primer reporte técnico que contiene muchas de las especificaciones y resultados obtenidos durante los estudios de investigación y desarrollo para el ILC, realizados precisamente en los últimos 10 años. Hay alrededor de 150 instituciones participantes y todo parece indicar que se construirá en Japón, en donde por cierto hay dos lugares que están compitiendo por ser la sede. Cuando escribo estas líneas me encuentro precisamente en un congreso en Japón y es verdaderamente interesante ver los principales periódicos del país con las primeras planas llenas de reportajes y comentarios sobre el ILC. No puedo evitar la imagen en mi mente de que algún día pudiera ver algo similar en mi país y desgraciadamente tampoco puedo evitar sentirme ingenuo. Veremos qué pasa.


Carlos Castaño

junio 8, 2013

 Con el propósito de presentar y dar a conocer ante nuestra comunidad (universitaria y en general) a algunos de los científicos más sobresalientes de la Universidad de Colima, presentamos esta breve e informal entrevista. En esta ocasión nos responde el Dr. Carlos Castaño Bernard, quien se cuenta adscrito a la Facultad de Ciencias.

¿De dónde eres, dónde creciste?

Soy de la Ciudad de México. Crecí en el sur de esta ciudad, en el seno de una familia de intelectuales y personas de corte liberal. El primero en orden cronológico que cae claramente dentro de la segunda categoría es el abuelo paterno de mi abuela materna Elena: Vincenzo Lombardo – nacido en Settimo Torinese en 1836 – que llegó a México a principios del 1859. Él fue una figura determinante en la familia de mi abuela Elena.

Castano

Carlos Castaño

Por fortuna mis padres nos cambiaron a mis hermanos y a mi al Colegio Madrid. Esta es una institución fundada en el 1941 por los españoles republicanos exiliados en México a causa de la Guerra Civil Española. Una de mis maestras mas queridas de ese entonces era Pilar Santiago de Trueta, una exiliada que llegó a México en el 1942. La Trueta enseñaba historia y lo hacía de manera tan vívida que parecía como si hubiese presenciado de cerca todos los sucesos históricos de los que nos hablaba. También recuerdo de manera muy especial a mi maestro Antonio López Quiles y sus excelentes clases de matemáticas. Recuerdo con mucho cariño a mis compañeros y amigos del Colegio Madrid de los 4 años que estuve ahí.

Si recuerdas, ¿a qué querías dedicarte cuando tenías alrededor de 10 años?

Desde que tengo memoria yo he querido dedicarme a algo tecnológico. Desde muy pequeño disfrutaba muchísimo mirar los diagramas que describen el funcionamiento de las máquinas fotográficas y cosas así en una enciclopedia que había en la casa. También recuerdo la gran emoción de abrir mis juguetes (mecánicos) y ver qué empuja qué. Aparte de los diagramas que miraba en la enciclopedia, también disfrutaba mucho un programa de la tele llamado “Universo 5”. Este era un documental sobre cosas tecnológicas. Pero mis intereses tecnológicos se fueron convirtiendo en intereses científicos gradualmente. Esto fue al ir descubriendo que el gran placer de ver qué empuja qué dentro de mis juguetes se podía transferir al dibujo de un diagrama del interior de una máquina imaginaria, siempre y cuando el diagrama fuera realizable. Lo crucial era ser realizable; era la regla fundamental de este juego cuyos únicos requerimientos materiales son el papel y el lápiz. A mi abuela Elena le llamaron la atención estos dibujos. (Ella los fechó y los archivó.)

Alrededor de los 10 años, en una pequeña feria del libro en la Escuela Alexander Bain me topé con el libro de David Carey, The Computer, dentro de la serie How it Works de la editorial Ladybird. Este libro para niños incluye descripciones de las partes constituyentes de sistemas informáticos, y diagramas que describen cómo funciona cada una de estas, desde la calculadora de Pascal hasta los sistemas informáticos mas modernos de ese entonces. (Estamos hablando de los 1970s.) Este libro fue mi libro favorito por varios años – una fuente de inspiración enorme.

¿Por qué decidiste dedicarte a la ciencia? ¿recuerdas cuándo sucedió?

Como digo arriba, desde que tengo memoria yo he querido dedicarme a algo tecnológico, y mis intereses tecnológicos se convirtieron en intereses científicos de manera gradual. Un momento clave fue en segundo de secundaria. Mis “máquinas imaginarias” me condujeron a estudiar problemas como el de calcular el camino que sigue un coche en el que la posición del volante está determinada de manera dinámica (digamos, a una velocidad fija). Algo me decía que esto se podía hacer usando solo papel y lápiz. Pero no sabía cómo. Entonces fue una sorpresa muy grata toparme por accidente en la Librería Gandhi (en Coyoacán) con el libro Elementos de Cálculo Diferencial e Integral de William Granville. La clase de diagramas que vi en ese libro me sugirieron que estaba en el camino correcto. Lo compré. Muy al principio, después de definir de manera geométrica la derivada de la función f(x) = x^2, Granville deduce (sin entrar en detalles de épsilons y deltas) que la derivada es simplemente f'(x) = 2x. La belleza de este resultado me motivó a incursionar en este y otros libros de matemáticas. Las pequeñas gemas que iba encontrando – el teorema de Pitágoras entre estas – fueron aumentando mi interés hacia las matemáticas, al grado de querer dedicar mi vida a buscar esta clase de gemas del conocimiento.

Fue en el paso de la secundaria a la preparatoria (tal vez en las vacaciones de verano) que me topé con el número de la revista de Ciencia y Desarrollo en la que está una versión en español de parte del Prólogo de C.P. Snow del libro de Hardy, A Mathematician’s Apology. Esta es la parte que trata sobre el encuentro entre Hardy y Ramanujan. (Buena parte del relato transcurre en Cambridge, donde Hardy estaba basado en ese entonces.) En ese mismo número, a continuación viene un pequeño fragmento del libro de Hardy, Ramanujan: Twelve Lectures on Subjects Suggested by His Life and Work. Sentí una atracción enorme hacia estas fórmulas de Ramanujan y continúan teniendo un efecto poderoso en mi.

¿En dónde estudiaste tu doctorado y porqué ahí?

Estudié mi doctorado en la Universidad de Cambridge. Voy a describir brevemente cómo fue eso. Algo que tenía perfectamente claro desde el penúltimo año del bachillerato era querer dedicarme a la geometría algebraica aritmética. Uno de mis recuerdos mas vívidos e intensos de esos días fue el momento en que descubrí que si tomamos la derivada del logaritmo de la forma modular cuspidal de peso 12 (llamada el discriminante) se obtiene la primera serie de Eisenstein. Entonces me encaminé al Instituto de Matemáticas de la UNAM para hablar con la persona por la que me enteré de la existencia de estos dos objetos (pero no de su relación). Me refiero a una investigadora de ese lugar – originalmente estudiante de John Tate – que puso en un número de la revista Ciencia y Desarrollo la traducción de ese pequeño fragmento del libro de Hardy, Ramanujan: Twelve Lectures on Subjects Suggested by His Life and Work que he mencionado arriba. Pero en esa etapa pre-universitaria, siento decirlo, nunca di con ella.

Varios años mas tarde pude verla y mostrarle mi resultado. (Eso fue poco antes de entrar como becario al Instituto de Matemáticas de la UNAM, cuando ella fue mi maestra en Variable Compleja I.) Pero ella ya no se dedicaba a esas cosas, y de hecho no había nadie mas que supiera de formas modulares y curvas elípticas en todo el país. Entonces pensé en Cambridge, por lo consolidada que está esa universidad en muchas áreas del conocimiento, y en particular en la geometría algebraica aritmética (área que incluye el estudio de las formas modulares y las curvas elípticas). Por cuenta propia establecí contacto con matemáticos en Cambridge. Les envié un resultado – algo mas bien del lado combinatorio sobre el problema de las n damas que obtuve tiempo atrás – y tuve una respuesta favorable de ellos.

Describe brevemente qué hiciste en tu tesis de doctorado.

Estudié los puntos de Heegner y los caminos de Heegner de cierto objeto geométrico llamado la curva modular de nivel N. (Estos objetos de Heegner fueron estudiados de manera sistemática por primera vez por Bryan Birch, el mismo de la famosa conjetura que menciono mas abajo, y supervisor de mis supervisor – digamos mi “abuelo matemático”.) Esta curva modular tiene propiedades realmente muy interesantes – de hecho fue uno de los objetos centrales en la demostración (de Wiles) del Ultimo Teorema de Fermat. Uno de mis resultados principales fue la descripción explícita del locus de puntos reales de esta curva modular en terminos de ciertos caminos de Heegner. También, dentro del contexto del estudio de esta curva modular, encontré una interpretación natural de una identidad de Ramanujan en términos de una función de Ogg y Ligozat (que Mazur usa en su artículo del 1977, Modular curves and the Eisenstein ideal) y también algunas propiedades nuevas de esta función.

¿Dónde has trabajado?

He trabajado en el ICTP (Trieste, Italia), en el Instituto Max Planck para las Matemáticas (Bonn, Alemania), donde conocí a Yuri Manin y a Don Zagier, y en la Universidad Autónoma de Chiapas, entre otros lugares. También he sido invitado a la Universidad de Milán, donde asistí al Seminario de Teoría de los Números de Massimo Bertolini, al CRM de la Universidad de Montreal, donde conocí a Henri Darmón, y a la Unidad Cuernavaca del Instituto de Matemáticas de la UNAM.

¿Cuándo llegas a Colima? ¿porqué Colima?

Llegué a Colima a finales de julio de 2012. Las razones principales de haber elegido Colima son la visión y el excelente ambiente de trabajo de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Colima. Aquí el valor principal es el mérito académico (a diferencia de lo que tiende a suceder en básicamente todas las demás instituciones académicas en nuestro país). De hecho el proceso de selección en esta facultad es en esencia el mismo que en el mundo anglo-sajón. Los pasos fueron (1) ver el anuncio de la plaza publicado en el Internet, (2) hacer llegar mi solicitud y mis tres referees – Yuri Manin, Henri Darmon y Massimo Bertolini – hacer llegar sus cartas de recomendación, (3) haber sido short-listed y entonces invitado para la entrevista de trabajo y (4) haber sido elegido para la plaza. Esto es solo una muestra del enfoque práctico, mentalidad abierta y espíritu en verdad emprendedor que caracteriza a esta facultad. Con seguridad la manera de trabajar aquí poco a poco moverá el centro de gravedad de la ciencia en nuestro país. Para esto estamos trabajando intensamente.

¿En qué trabajas actualmente?

Estoy trabajando en un proyecto dentro del área de la geometŕia algebraica aritmética. Las ideas clave surgieron de mis investigaciones de cuando estuve trabajando en el Instituto Max Planck para las Matemáticas (Bonn). Propongo un enfoque para demostrar una versión refinada del Teorema de Gross-Kohnen-Zagier. Este teorema está relacionado de manera cercana con caso de rango uno de la Conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer, que es uno de los Problemas del Milenio del Instituto Clay de Matemáticas. En estos días he estado preparando para publicar unos resultados recientes que he obtenido dentro de este círculo de ideas.

Se dice que la ciencia es una actividad útil a la sociedad y que los países deben apoyarla. ¿Estás de acuerdo con eso? ¿Por qué? Tu trabajo ¿de qué sirve o para qué puede servir?

Claramente parte de la ciencia puede ser muy útil a la sociedad. Hay algunos resultados de las matemáticas puras que han encontrado aplicaciones interesantes. Por ejemplo hay resultados de la geometría algebraica aritmética que se pueden usar de manera muy significativa en el diseño de sistemas de seguridad informática. (Basta ver el artículo de Victor Miller, Use of elliptic curves in cryptography, Springer-Verlag 1986.) Pero hay muchísimos trabajos científicos del mas alto nivel y con gran valor intrínseco que no son útiles para generar un bien de consumo con un valor significativo en el mercado.

Generalmente en una sociedad educada el valor del trabajo científico hecho en lugares prestigiosos no está sujeto a duda. (Se espera que la actitud objetiva y crítica – no proteccionista – de los expertos en cada área regule la calidad de la investigación dentro de la misma.) Un ejemplo muy claro es la demostración (de Wiles) del último teorema de Fermat. Los expertos revisaron la demostración y dieron su visto bueno. La demostración en si tiene un valor intrínseco enorme. Esto se vio reflejado por el peso significativo dado a la noticia de la demostración por la prensa internacional, principalmente en el primer mundo. Pero prácticamente ninguna parte de la demostración es directamente útil a la sociedad.

Aparte de la ciencia, ¿qué otros intereses “fuertes” tienes?

Me interesa mucho la historia universal – tal vez esto se lo debo a la maestra Trueta. Veo esta área del conocimiento como un medio para entender mejor las distintas culturas y su evolución, y así tal vez entendernos mejor a nosotros mismos.

Si no te dedicaras a la ciencia, ¿qué te gustaría hacer?

Si no me dedicara a la ciencia probablemente intentaría hacer algo dentro del ámbito tecnológico, aplicando ciertas herramientas de mi área de especialidad a la seguridad informática. Pero fuera del ámbito científico-tecnológico, tal vez buscaría trabajo como columnista en un periódico / revista.

Si tuvieras que dar UNA recomendación a una persona que actualmente está pensando a qué dedicarse, ¿cuál sería?

La recomendación que doy es acercarse (en persona o electrónicamente) a todas las personas que ella / el considere las mejores en el tema (o temas) de su interés y hacerle a cada una la pregunta / el comentario más inteligente posible. (Nota 1. Es muy importante extender los horizontes para minimizar la posibilidad de verse afectados por toparse con alguna “vaca sagrada” en el proceso – por esto mi primera palabra en itálicas. Nota 2. El estudiante debe tener perfectamente claro que hacer una pregunta / comentario verdaderamente inteligente generalmente implica años de mucho estudio y dedicación detrás – por esto mis últimas tres palabras en itálicas.)


¿Dimensiones extras?

mayo 27, 2013

El resultado científico más impactante y trascendente del año pasado fue el descubrimiento del Higgs. Como platicamos hace algunas semanas el Higgs finalmente cayó en las redes y ahora sabemos que si existe. Se buscó durante alrededor de 40 años y para encontrarlo se tuvieron que diseñar y construir aceleradores, colisionadores y detectores de partículas. Esos laboratorios y equipos, sin embargo, no fueron construidos solo para buscar al Higgs, sino que fueron construidos para tratar de descubrir más cosas acerca de la naturaleza.

La búsqueda de conocimiento y el intento de entendimiento de la naturaleza (es decir, de todo) representan unas de las características intrínsecas del ser humano. Buscar y explorar es parte de la misma naturaleza, quien a través de nosotros, es decir, a través de sí misma, se auto-explora e investiga. Y luego resulta también que desde que hacemos ciencia nos hemos dado cuenta de que esas búsquedas casi siempre resultan en ideas y conocimientos que luego pueden ser aplicados en otras áreas y en particular en cuestiones de absoluta practicidad. Ejemplos concretos de ello, relacionados precisamente con los aceleradores, colisionadores y detectores son: el internet – inventado en el CERN – el tratamiento de cáncer con aceleradores de hadrones, el desarrollo de técnicas de imagen en 3D para explorar el cuerpo humano, y un largo etcétera.

accelerator2Una de las cosas interesantes de la forma en que ésto funciona es que, al contrario de lo que podríamos imaginar, las fases iniciales de desarrollo y planeación de este tipo de proyectos de investigación no contemplan la resolución de los problemas prácticos que eventualmente terminan resolviendo. Es decir, cuando se planeaba la construcción del LHC, por ejemplo, no se pensaba en cómo diseñarlo para que pudiera resolver el problema de matar tumores cancerígenos en el interior del cerebro humano. Resulta que la tecnología desarrollada para llevar a cabo el programa de exploración científica del LHC puede ser utilizada y aplicada a otras cosas que conforme avanza el tiempo van surgiendo: ¡es en realidad maravilloso! Y bueno, si no era eso lo que se buscaba, entonces ¿qué se buscaba? ¿A poco lo construyeron solo para buscar el Higgs?

No. El Higgs fue uno de los muchos motivos. Buscamos y esperamos muchas otras cosas que den pistas sobre aspectos muy profundos de la naturaleza. El Higgs ha permitido verificar que la idea que teníamos sobre cómo se genera la masa es correcta, sin embargo quedan aún muchas preguntas y misterios sin resolver sobre ese problema. Por ejemplo, sabemos que existen 12 partículas que conforman la materia que nos conforma a nosotros y todo lo visible en el universo. Una de ellas, quizás la más familiar es el electrón. Otra de ellas, de las últimas en ser descubiertas (1994) es una partícula con el nombre poco amigable de quark top. Al descubrir el Higgs hemos entendido cómo es que las partículas adquieren su masa – por ejemplo estas dos partículas – sin embargo la masa del electrón es una millonésima del tamaño de la masa del top y no tenemos ni idea del porqué (bueno, si tenemos ideas, pero aún no sabemos).

escherOtro problema muy interesante es el de la materia oscura: Existe materia en el universo que no interacciona con la luz y que por lo tanto no la podemos ver. La enorme capacidad lírica de los físicos hace que entonces le llamemos materia oscura. Esta materia interacciona gravitacionalmente y es probable, aunque todavía no sabemos, que interaccione también a través de la llamada fuerza nuclear débil. No sabemos de qué está hecha. Sabemos que no está hecha de las 12 partículas conocidas, pero eso es todo. ¿Ideas? Un montón, pero aún no sabemos cuál – si es que alguna – es la correcta. Otro problema cotorrón: el Big Bang es la teoría que nos describe el origen y evolución del universo. Uno de los descubrimientos más impactantes hecho por los seres humanos es que el universo se está expandiendo: cada vez es más grande – o si prefieren – cada vez fue más pequeño. Hubo un momento en que era tan pequeño que la densidad de energía (cantidad de energía contenida por unidad de volumen) y la temperatura eran inmensamente altas, con valores que nunca hemos experimentado aquí en la Tierra (hasta ahora con el LHC). Al no haber experimentado con esos valores, no podemos estar seguros de que nuestra teoría sea válida en esa etapa de la evolución. De hecho sabemos que a esas escalas de tiempo y tamaño de nuestro universo tenemos que mejorar nuestras teorías, ya que en este momento aún no sabemos cómo reconciliar la interacción gravitacional con las otras interacciones (electromagnética, nuclear débil y fuerte) a nivel cuántico.

fluxUna de las ideas más recientes – relacionada con el problema precisamente de entender a nivel microscópico a la gravedad – contempla la posibilidad de que existan más de las 4 dimensiones que hemos verificado. Obviamente si hay una teoría o modelo que sugiera la existencia de más de 4 dimensiones, la pregunta más interesante es: ¿Cómo lo verifico? ¿Cómo puedo verlas? ¿Cómo son?

El LHC tiene el potencial de explorar y descubrir aspectos de la naturaleza que quizás den pistas y/o confirmaciones sobre las ideas que hemos generado para tratar de dar solución a este tipo de problemas. Muy probablemente también (o más bien) nos enseñe que nuestras ideas y especulaciones actuales son cortas y que existen más fenómenos de los que nos hemos podido imaginar.


Perfiles científicos: ELENA CÁCERES

abril 28, 2013
Elena

Elena

Con el propósito de presentar y dar a conocer ante nuestra comunidad (universitaria y en general) a algunos de los científicos más sobresalientes de la Universidad de Colima, presentamos esta breve e informal entrevista. En esta ocasión nos responde la Dra. Elena Cáceres, quien se cuenta adscrita a la Facultad de Ciencias y al Centro Universitario de Investigación en Ciencias Básicas.

¿De dónde eres, dónde creciste?

Soy de Lima, Perú. Crecí en Lima, en el distrito de Breña, en el centro de la ciudad.

Si recuerdas, ¿a qué querías dedicarte cuando tenías alrededor de 10 años?

A los 10 años quería ser “Jefe”. De qué o de quién no importaba, solo quería ser Jefe.

No es que me gustara mandar, eso me era indiferente — o por lo menos no lo recuerdo. Lo que me disgustaba profundamente era tener que obedecer. La única manera de escapar de eso “cuando fuera grande” me parecía era ser “Jefe”. Esa era toda mi aspiración, ser Jefe para que nadie me diga que hacer y que no hacer.

¿Porqué decidiste dedicarte a la ciencia? ¿recuerdas cuándo sucedió?

En el bachillerato tuve un profesor de física muy bueno. A diferencia de mi profesor de matemáticas, que era un señor viejito que casi se dormía dictando clase, el de física era un estudiante de ingeniería con entusiasmo, buen carácter y que sabía de lo que hablaba. No usábamos ningún texto, él llegaba y nos contaba lo típico sobre planos inclinados, poleas o proyectiles, pero lo hacía con tal pasión que capturaba nuestra atención. Fue en esos años que empecé a pensar que ser físico debe ser divertido.

¿En dónde estudiaste tu doctorado y porqué ahí?

Hice mi doctorado en la University of Texas at Austin (USA). Fui a USA porque había escuchado que ahí ofrecían “becas” para los estudiantes de doctorado. Estuve un par de años en Francia y sabía que estudiar un doctorado y trabajar a tiempo completo es muy difícil, así que necesitaba algún sitio donde ofrecieran ayuda económica. En ese entonces no tenía ni la más remota idea de qué universidades en USA eran buenas o no. Como tenía opción a postular a 4 universidades escogí 2 sitios donde me gustaría vivir (Hawaii y Alaska), UT Austin porque había un premio nobel en altas energías – así que debía ser un sitio OK y Columbia porque la había escuchado mencionar en alguna película (¿Woody Allen?). Queda claro que en ese tiempo no me tomaba lo de la “carrera” muy en serio. Recién cuando llegue a Austin empecé a pensar en mi misma como una física de verdad.

¿Describe brevemente que hiciste en tu tesis de doctorado?

Teoría de cuerdas es una teoría en 10 dimensiones. Como observamos solo 4 dimensiones existe en teoría de cuerdas un mecanismo llamado “compactificación” que postula que las dimensiones extras – las que no vemos – están enrolladas en una variedad de 6 dimensiones. En mi tesis de doctorado analicé cuán grande puede ser esta variedad 6-dimensional, cuáles son las restricciones en su volumen.

¿Dónde has trabajado?

He trabajado en la University of California at Los Angeles, en el International Center for Theoretical Physics de Trieste, Italia, en Brown University, en el CINVESTAV y en la Universidad de Colima.

¿Cuándo llegas a Colima? ¿porqué Colima?

Llegue a Colima en 2005. Antes estuve dos años en el CINVESTAV y me me sentía muy cómoda en México. La cultura, la sociedad mexicana es muy similar a la peruana y quise quedarme en México. Cuando enseñé en Brown no sentí ninguna conexión con los estudiantes, no me identificaba con ellos para nada. En cambio en México es como estar en Perú, enseñar acá es gratificante emocionalmente.

En los dos años que estuve en el DF pude vislumbrar muchos defectos del ambiente académico: endogamia, proteccionismo, aislamiento intelectual, falta de competencia, etc. Pero lo que más me perturbaba es que todos esos defectos se tomaran como “normal”. Nadie parecía poder o querer hacer las cosas de una manera diferente. En Colima encontré un grupo de profesores que justo luchan contra todo eso, que trabajan con estándares internacionales, que tratan de cambiar y mejorar su entorno, que comparten mi visión de ver las cosas.

¿En qué trabajas actualmente?

Hago teoría de cuerdas; trabajo principalmente en aplicaciones de la dualidad gauge/gravedad también conocida como AdS/CFT o como holografía.

Se dice que la ciencia es una actividad útil a la sociedad y que los países deben apoyarla. ¿Estás de acuerdo con eso? ¿Porqué? Tu trabajo ¿de qué sirve o para qué puede servir?

Esta es una pregunta muy amplia, con muchos ángulos y es difícil contestarla en toda generalidad.

Es claro que países en crecimiento, como México, no llegarán a ser países “desarrollados” si no hay apoyo para la ciencia. Se necesita poder crear y adaptar tecnología a las necesidades locales. Un ejemplo es el desarrollo de la investigación en agricultura del maíz en México. No apoyar a la ciencia y tecnología mantiene a un país en una situación de dependencia al tener siempre que importar los conocimientos científicos y la tecnología necesaria.

Si hablamos específicamente de física, algunas ramas tienen aplicaciones tecnológicas o comerciales muy directas; es fácil argumentar la utilidad de los láser y los microscopios de efecto túnel. Por otro lado, hay campos, como el mio, que son muy abstractos y que no tienen ninguna aplicación utilitaria a la vista. Todos los físicos esperamos que nuestras teorías – por más abstractas que sean – sirvan para entender fenómenos de la naturaleza. Y esa es la meta, para eso “sirve” lo que hago, para entender mejor el universo. Queremos contestar preguntas como ¿por qué vivimos en 4 dimensiones? ¿que pasó justo después del Big Bang? ¿qué pasa en el interior de un agujero negro? Las respuestas contribuirán al edificio del conocimiento humano y eso debe ser apoyado.

Aparte de la ciencia, ¿qué otros intereses “fuertes” tienes?

Diría que me gusta el arte en general; la pintura y la literatura en especial.

Si no te dedicaras a la ciencia, ¿qué te gustaría hacer?

Me gustaría ser grafitera. Pintar graffitti en las paredes, las veredas y en los buses. Hacer arte que no se puede comprar porque esta en la calle y pertenece a todos.

Si tuvieras que dar UNA recomendación a una persona que actualmente está pensando a qué dedicarse, ¿cuál sería?

Que no le hagan caso a nadie y decidan por si mismos.