País pobre … pobre país

Hoy, los seres humanos, monitorizamos el espacio exterior en busca de objetos que pudieran colisionar con la Tierra y exterminar la vida. Hoy monitorizamos volcanes y la atmósfera para tratar de prevenir desastres humanos causados por fenómenos naturales (y si no logramos prevenirlos con suficiente tiempo, al menos intentar aminorar los daños). Hoy, y desde hace décadas, se ha luchado contra un sinnúmero de enfermedades que azotaban a la humanidad y que algunas han sido incluso erradicadas del planeta. Existen otras que no hemos logrado batir, pero ya nadie recuerda las más mortales (¡y qué bueno!). Hoy hay hambre. Hoy, si quisiéramos y estuviésemos dispuestos a sacrificar un poco de nuestra comodidad, existe la posibilidad técnica de que nadie tenga hambre, es decir, existe la manera de producir comida para todas las personas. Lo que nos falta es llevarla a todos lados y hacerla accesible para cualquiera: al parecer, no es negocio, no “conviene”.

Volviendo a los asteroides, me gustaría que pensáramos por un instante y de manera breve qué es lo que hemos necesitado como humanidad para poder emprender el monitoreo de objetos cercanos a la Tierra: satélites con telescopios que puedan registrar tanto en luz visible como en infrarroja. Obviamente para poder tener satélites funcionando, debimos ser capaces de ponerlos es en órbita alrededor de la Tierra. Para poder hacer eso tuvimos que tener cohetes, motores y combustibles especiales. Además, necesitamos de mucha electrónica (sensores, computadoras de todo tipo, memorias, los detectores de los telescopios), sistemas de comunicación, antenas, sistemas de refrigeración, creación de materiales específicos tanto para los cohetes como para los satélites y los telescopios y un gran etcétera. Obviamente, para poder tener todo eso, se tuvo que haber diseñado y creado cada uno de ellos: ninguno crece en los árboles, ni por muy fértil que sea el suelo. Para lograrlo, en realidad, primero se tuvo que entender cómo funciona la naturaleza, es decir, se tuvo que entender algo sobre la gravedad, el electromagnetismo, la mecánica cuántica, la termodinámica, la geofísica, la química y sí, las matemáticas. Por otra parte, ni los cohetes, ni los satélites, ni las computadoras, ni las antenas, ni los sensores, ni los refrigeradores, ni los materiales fueron concebidos porque a alguien se la haya ocurrido monitorear asteroides. La gravedad, la mecánica cuántica, la termodinámica, la geofísica, la química y las matemáticas no fueron inventadas como herramientas para poder monitorear asteroides (ni volcanes, ni enfermedades). Entonces, ¿de dónde surgieron?

El conocimiento científico ha surgido principalmente gracias a dos características intrínsecas del animal llamado ser humano: curiosidad y territorialidad. La curiosidad nos ha llevado a preguntar y buscar respuestas sobre todo lo que nos rodea y lo que imaginamos, la territorialidad nos ha motivado a utilizar el conocimiento adquirido para generar instrumentos y herramientas que nos permita tener bienestar, defender y engrandecer nuestro terruño. Así de básico y sencillo es el principio. Cuando las cosas van bien y existe una cierta estabilidad, también hemos utilizado los conocimientos para muchas otras cosas, pero en el fondo, en esencia, lo primero que hacemos es cuidarnos y tratar de vencer al otro. Los nobles sentimientos e ideales florecen con el estómago lleno y en la seguridad del terruño protegido.

Así pues, tomando en cuenta estos ingredientes básicos, podemos entender por qué prácticamente todas las comunidades pobres en actividad científica, son también pobres en términos de desarrollo y nivel de vida. Mientras no se involucren de manera directa en la ciencia, seguirán siendo sometidas y difícilmente lograrán avanzar sin el permiso y la benevolencia de los demás, que recordemos existe o puede existir solo cuando hay equilibrio. En el momento en el que haya problemas, cada quien verá para su terruño, así somos. No es ni malo ni bueno, simplemente es. Si queremos estar en posibilidades de decidir y no de que decidan por nosotros, necesitamos prepararnos. Si queremos estar en condiciones de resolver eficientemente nuestros problemas y de aportar soluciones a problemas de los demás, necesitamos prepararnos. Estamos en posibilidades y tenemos las condiciones para prepararnos, solo necesitamos trabajar mucho, con toda la dedicación, nada a medias. Necesitamos, como país, invertir sin escatimar en ciencia. Necesitamos creerlo y apostarle con todo. Necesitamos hacerlo como sociedad y sobre todo conscientes de que los frutos se darán en un futuro cercano pero no inmediato. Ese es el reto. No es tan difícil realmente. ¿Cómo ven? ¿Le entramos? Si estás de acuerdo, escríbele un mensaje a tus servidoras y servidores públicos (de todos los niveles) y coméntales que consideras que el apoyo a la ciencia debe ser prioritario para el país.

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