Sangrón

 

Hace unos días Guille me mostró un comentario que una compañera de trabajo había “posteado” en Facebook. En él mostraba al mundo cibernético una pregunta que su hijo, creo que de 4 años, le acababa de hacer: ¿por qué la sangre es roja?

No solo es una pregunta maravillosa, sino que es del tipo que todas las criaturas humanas tienen y manifiestan cuando están explorando el mundo y aún no han sufrido la inquietante represión escolar y familiar, que por lo general termina con esa ingenuidad y curiosidad que nos caracteriza como especie. Una vez aniquiladas sus curiosidades genuinas, empiezan a preguntar cosas como ¿Para que sirve?

La pregunta sobre la sangre es interesante no solo en el sentido del tema en sí, que obviamente es hermoso y apasionante, sino por lo que involucra: el hecho, aparentemente simple, de que un cerebro humano genere esas inquietudes como reacción a los estímulos externos. Ese es el tipo de preguntas que nos hacemos cuando de verdad estamos aprendiendo.

La respuesta a la pregunta sobre el color de la sangre es: por el hierro. O al menos a cierto nivel, siempre se puede profundizar más o menos. Se puede decir que es roja porque la sangre está conformada de muchas cosas pequeñas, pero principalmente de unas que se llaman glóbulos “rojos”, y que por eso se ve roja. O se puede ir más allá y decir que los glóbulos rojos no son rojos en realidad, sino que contienen hierro, y que es el hierro el que hace que se vean rojos. Esta respuesta puede ser satisfactoria para algunas mentes, aburrida para otras (las echadas a perder, por supuesto) y extremadamente confusa para otras. Esas, las confundidas, seguirán preguntando.  Como alguna vez me dijo Aurelio Figueroa: “por qué tienen que complicar las cosas, no les gusta nada, a todo le sacan preguntas y más preguntas. ¡Sean felices y dejen ser felices a los demás!”

Y entonces, regresando a la sangre, si tienen suerte de que alguien les explique o de poder investigar un poco más, se enterarán que ni siquiera es que haya demasiado hierro en los glóbulos, o dicho de otra manera, que el hierro representa un parte pequeña del volumen de los glóbulos, y que, en realidad, es la gran cantidad de radiación – roja – que producen los átomos de hierro lo que hace que los glóbulos, y por ende la sangre, se vea roja. Y luego quizá se enterarán de que cambia de tonalidad antes y después de salir de los pulmones. ¿Tendrá que ver eso con el oxígeno? Es fascinante.

¿Habrá sangre de otros colores? ¿En los seres humanos? ¿En los animales? ¿De qué depende? Las plantas, ¿tienen sangre? ¿Por qué?

A nivel individual, personal, el generar preguntas es interesante y representa casi la primera etapa de utilización de nuestros cerebros al ir creciendo (aparte de utilizarlo para el funcionamiento general del cuerpo, desde luego). El siguiente paso, que no todos damos, consiste en el intento de responderlas, o al menos entender qué es lo que nos rodea, lo que nos estimula. Ese proceso es el más gratificante y estimulante que además representa, de alguna manera, lo que somos como especie.

Hay algunas personas que a pesar de todos los esfuerzos que tanto los sistemas educativos como los padres de familia realizan (consciente e inconscientemente) para acabar con su curiosidad y sed de entendimiento, siguen así, digamos “enfermitos”. Es muy afortunado que suceda ya que los demás los necesitamos para la generación del conocimiento humano del que depende la existencia y avance de la civilización.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: