Sin tapujos

 

Permítanme empezar sin rodeos, sin tapujos: la ciencia básica es lo más importante de la ciencia. ¿Qué es la ciencia básica? Es la actividad científica que explora lo desconocido, en cualquier área. Su propósito es aprender más sobre la naturaleza, en todas sus manifestaciones.

La ciencia, decimos con mucha insistencia, es lo que permite que vivamos mejor. Los países que la apoyan y nutren son aquellos que luego prosperan económicamente. Y es verdad. También es verdad que la básica, al ser tan “abierta”, tan aparentemente desinteresada de los problemas “cotidianos” de los humanos, siempre tiene que ser defendida y justificada, incluso en los países donde la ciencia es algo común. Para quienes no participan de la ciencia como una profesión (a veces incluso para algunos que sí), la ciencia básica es en ocasiones considerada como inútil o, con palabras más suaves (hipócritas), como el estudio de caprichos personales. Los científicos, por lo tanto, deben defender su situación y recordarle a las personas que no, que no es así, que la ciencia básica es la que ha permitido que estén vivos, saludables, sin hambre y fuera de la barbarie. Luego, en los países donde el apoyo ha sido constante, lo recuerdan y otorgan el financiamiento requerido.

En países como el nuestro la situación es más compleja. Para empezar, el recurso total destinado a ciencia es bajo. De eso, el porcentaje para básica es bajo/medio, aunque en realidad irrelevante ya que aunque le destinaran el 100% ¡no sería suficiente! (claro, para ser competitivos). Pero ese no es el mayor de nuestro problemas. Desgraciadamente nos entró la “calentura” (no encuentro otra descripción que pueda escribir aquí) de que hay que investigar cosas que “sirvan y que generen patentes”.

A ver, con calma. Sí, es absolutamente importante llegar a tener un sistema científico y tecnológico que derive en una infraestructura nacional generadora de tecnología, en todos los sectores, que nos identifique como una nación moderna, organizada y próspera. Aclarado el punto, el problema es que no lo podemos hacer por decreto y sin una ciencia básica de “primer nivel”. En esto, desgraciadamente, no hay atajos.

Me preocupa mucho que el CONACYT, la instancia pública encargada de la ciencia y la tecnología en nuestro país, haya caído en esta peligrosa confusión. Sé que hay personas de ciencia de buen nivel en puestos claves del CONACYT y me preocupa que aún con ello, se caiga en un juego de complacer y seguir lineamientos que tienen un carácter más bien político que de sustento. Me explico: desde hace varios años el CONACYT ha estado sacando convocatorias que suenan bonito, pero que se alejan y diluyen el apoyo real a la investigación. Becas para posgrados en áreas que no tienen que ver con CyT (necesarias, pero que no deben de salir del presupuesto – pobre – dedicado a CyT), convocatorias enfocadas a las empresas con la supuesta intención de “ayudar” a que la iniciativa privada decida invertir en investigación, pero que en su mayoría solo terminan desperdiciando el recurso (en el mejor de los casos), convocatorias con títulos y temas que formen parte del discurso en boga, etc. Luego, por otra parte, las convocatorias que estarían dedicadas a la ciencia básica son cada vez más descuidadas. De hecho, su situación es tan claramente empantanada que evidencia una intensión por desaparecerlas; “reestructurarlas” dirían quizá las mentes detrás, pero no nos engañan.

No pretendo morder de la mano que me da de comer. No. Yo soy usuario y beneficiario del CONACYT. Participo en convocatorias y recibo recursos. Claro que no me hace un favor, para eso es y nos sometemos, todos mis colegas, a evaluaciones y revisiones. No todo es malo; sin el CONACYT no habría lo poco que hay. Sin embargo, debo mantener una posición crítica y propositiva ya que veo, con preocupación, que el rumbo está siendo acotado por intereses alejados y confusos, que no toman en cuenta el ámbito científico bien conocido y sin atajos.

No nos confundamos y recordemos que “básico” no significa otra cosa más que “indispensable”.

 

One Response to Sin tapujos

  1. Gabriel dice:

    Platicaba ayer con un visitante, físico sur-coreano. Hasta hace unos 40 años, me decía, corea era un país agrícola, poco agraciado en materias primas. Estaban forzados a desarrollar la ciencia y la tecnología como única alternativa, mas aun después de la destrucción que dejaron al país la guerra, en particular con la otra Corea. Hoy en día, hay al menos 4 empresas coreanas símbolo de alta tecnología: LG, Samsung, KIA, Hyundai, …. ¿Como le hicieron?. Apostarle al desarrollo de la CyT que lo ha llevado a ser la economía no 13 en el mundo, y un PIB/capita de 30 mil dólares. Una clase dirigente educada que entendió claramente esto. Hoy Corea destina el 5% del PIB a investigación, el más alto porcentaje que destina cualquier país (en México se destina aproximadamente el 0.45%, de los cuales, solo un 0.10% es administrado por el Conacyt).

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