Hubo un tiempo en que los relámpagos y los truenos eran misteriosos. Algunos creyeron que eran manifestaciones de seres superiores y que significaban alguna cosa. Por ejemplo, un relámpago podía significar que el ser superior estaba molesto, o significaba que pronto ocurriría alguna tragedia. Para otros, los relámpagos y truenos eran simplemente misteriosos. Ahora sabemos exactamente qué son los relámpagos y pocas personas insistirían en que tienen algo que ver con seres superiores enojados.
Así como los relámpagos, podemos decir que la mayoría de los fenómenos naturales han representado en algún momento un misterio. Algunos de ellos han sido entendidos, muchos otros todavía no. Una característica interesante es que en general, aquellos fenómenos naturales que podemos percibir de manera cotidiana son precisamente los que en su momento (quizá ahora mismo) son un misterio. Por otro lado existen (muchos) fenómenos naturales que no pueden ser observados o escuchados o en general sentidos por los seres humanos y desde luego, es difícil entonces atribuirles alguna propiedad misteriosa, son simplemente desconocidos por la mayoría de las personas.
Recientemente, desde la segunda mitad del siglo pasado, pero más intensamente en la última década, se ha dado un fenómeno social que considero muy interesante. Resulta que la imaginación de muchas personas ha sido cautivada por algo que en física llamamos mecánica cuántica. Lo interesante para mi es que esto es un ejemplo de un misterio en el que no ha sido necesariamente un fenómeno natural, sino que han sido las ideas generadas para describir fenómenos naturales lo que ha cautivado la imaginación. Por alguna razón, la mecánica cuántica resulta misteriosa y apasionante. Se ha generado un sentir de que hay algo por ahí misterioso y quizás fuera del control de la ciencia. Así por ejemplo, se escuchan cosas como el que gracias a la mecánica cuántica uno puede practicar telepatía, o que uno en principio puede purificar el agua hablando con ella, que la teletransportación está a la vuelta de la esquina, que podemos viajar en el tiempo, que la homeopatía, …
El misterio y la emoción son buenos y divertidos, me animo a especular que incluso sumamente necesarios. Sin embargo, algo que si me perturba un poco de esta situación es que existen algunas personas que utilizan este tipo de ideas para manipular y descaradamente aprovecharse de la ignorancia de otras personas. Sobre todo si nos concentramos en una sociedad como la nuestra en donde el mito y el misterio son tan bien recibidos, casi buscados. Entendería yo un poco más la situación si en realidad no supiéramos lo que es la mecánica cuántica o si ésta hubiese sido inventada ayer. Otra forma en que entendería yo un poco más la situación es si estuviésemos hablando de fenómenos naturales que en este momento no pudiésemos entender. Sin embargo la mayoría de las cosas que escucho son brutalmente descabelladas.
Ahora, ¿qué pasa cuando las personas que son embaucadas y/o cautivadas son personas que han tenido la posibilidad de estudiar digamos incluso niveles superiores? Para mi este es uno de los muchos indicadores que nos dicen que el nivel de nuestra educación (en todos los niveles) tiene problemas serios. Nosotros vivimos en un momento en el que el conocimiento científico es fundamental para cualquier persona. La ignorancia científica es simplemente algo que no podemos darnos el lujo de tener. Debemos saber que existe la posibilidad de investigar nuestras dudas y de que el conocimiento generado es útil. No es posible que sigamos teniendo una sociedad científicamente ignorante. Hay que hacer algo, urge.
Bueno, y ¿qué es entonces la mecánica cuántica? Es el conjunto de reglas y leyes que hemos podido encontrar sobre el funcionamiento del mundo microscópico. La mecánica cuántica es el medio a través del cual nosotros podemos describir de la manera más precisa posible (hasta hoy) todos los fenómenos naturales que tienen que ver con el mundo microscópico. Así como uno utiliza las leyes de Newton para construir un edificio o un coche, alguien utiliza las leyes de la mecánica cuántica para construir nanotecnología o aparatos de resonancia nuclear magnética. Así como uno puede utilizar las leyes de Newton para entender el movimiento de los astros, alguien utiliza la mecánica cuántica para entender cómo se produce energía en el sol.
La mecánica cuántica fue inventada en la década de los veinte (s. XX) y desde entonces ha generado muchos frutos para el avance del conocimiento y de la tecnología. Una de las ideas seminales de esta teoría, que además está muy relacionada con toda la conmoción que ha generado a nivel público, es la del principio de incertidumbre de Heisenberg. Este principio nos dice que, al contrario de lo que creíamos antes de la mecánica cuántica, no es posible determinar con certeza absoluta la evolución de un fenómeno físico. Este es un concepto muy interesante y muy profundo. Nos dice por ejemplo que el determinismo en el que estaba basada toda la ciencia simplemente no es, y que tenemos que conformarnos con determinar las diferentes probabilidades de que algo suceda o no. Sin embargo, y creo que esto es lo que no se dice y genera confusión apasionada, cuando hablamos de fenómenos macroscópicos sigo teniendo la posibilidad de hacer predicciones con una precisión mucho mayor a la que pueda concebir obtener en una medición durante un experimento. Es decir, macroscópicamente, puedo seguir determinando con impresionante exactitud todos los fenómenos naturales que conozco. En la mecánica cuántica suceden cosas muy diferentes a las que estamos acostumbrados a ver. El mundo microscópico es sin duda un mundo completamente distinto al que experimentamos nosotros con nuestros simples sentidos. Sin embargo la mecánica cuántica, al ser utilizada para explicar como funcionan las cosas que tienen muchísimas partículas microscópicas, como por ejemplo una manzana, nos dice que si se desprende del árbol, caerá tal y como dijo Newton.