Trompo a la uña

julio 22, 2009

Hace unos meses (no recuerdo exactamente cuantos) andaba paseando por las calles de Barra de Navidad y me encontré un café/bar en donde tenían música en vivo. Nos sentamos a tomar una chela (iba con Guille y con unos familiares) y a disfrutar de la música. Nos tomó unos minutos darnos cuenta que uno de los músicos era un cuate de Colima (Manzanillo), hermano de otro cuate al que conocemos más o menos, y empezamos a cotorrear con él.

En uno de los “breaks” se sentó a tomar algo con nosotros y fue cuando le dije que conocíamos a su carnal. Empezamos a charlar y eventualmente nos preguntó a qué nos dedicábamos. Cuando le dije que me dedicaba a la ciencia, en particular a la física, me dijo que a él le interesaba la ciencia y que aparte de la música se dedicaba a programar (es programador). Por su plática y comentarios empecé a percibir una ya común y familiar actitud entre algunas personas que han estado en contacto con el ambiente académico, pero que de alguna manera su experiencia no ha sido buena. En concreto, personas con ciertas inquietudes que han tenido la mala experiencia de conocer a un que otro charlatán académico y/o  profesores que en realidad no saben sobre los temas.

En ese tenor me dijo:

– Hay una pregunta de matemáticas que siempre he querido saber y que cuando se la he hecho a los que dicen que saben matemáticas (pedrada directa) nunca me la han podido responder.

No hay cosa más sabrosa para un adicto de “resolver problemas” que lo pongan en esa situación. Traté de imaginarme inmediatamente qué problema sería. Pensando en computación y programación, lo primero que me imaginé fue que sería algún problema relacionado con lógica o con la rapidéz de algún algoritmo. Fue cuando le dije que me platicara su problema.

Me dijo:

– Recuerdo que en la primaria me enseñaron un método para sacar la raíz cuadrada de un número de tres cifras, pero nunca he sabido, ni me han podido explicar, de donde sale ese método.

Mi primer reacción fue de desánimo, pensé que el problema sería más interesante. Luego me quedé pensando y traté de recordar si yo conocía algún método para evaluar raíces cuadradas de números de tres cifras. En ese momento me di cuenta de que nunca había  aprendido uno y de que ahora el problema era más interesante.

Le dije que yo no había aprendido ningún método para eso en la primaria, pero que si me lo explicaba, a lo mejor podría decirle de dónde salió. Me miró con incredulidad y procedió a describir el método

– primero divides entre 100, luego al número que te queda le sacas la raíz más cercana y obtienes el residuo, luego multiplicas el valor que obtuviste por dos y blah blah blah……., pero ¿por qué?

Después de analizar el método descrito por el músico/programador, me puse a tratar de entenderlo para poder explicarlo. Pasó un rato, regresó a cantar, y cuando terminó vino de nuevo a  nuestra mesa. Le di la solución y como que no la entendió (eso si, ya andaba(mos) algo “contento(s)”). Empezó a hacer más preguntas y las fui contestando hasta que (creo) entendió y quedó satisfecho.

Hace unos días volví a Barra de Navidad y me encontré al músico/programador en la playa. El no nos recordó, pero yo recordé el problema.

Entonces, ¿cómo podemos estimar la raíz cuadrada de un número de tres cifras? De hecho, ¿Cómo podemos estimar la raíz cuadrada de cualquier número?

Por favor expliquen sus respuestas, no nos den simplemente el algoritmo…..