Perseverancia

abril 5, 2015

El día finalmente había llegado. Años de planes y sueños pasaban frente a mis ojos de manera incontrolable. Un sentimiento de incredulidad persistía en mi mente. Pero era un día hermoso, me encontraba camino al lugar donde haría mi doctorado en física.

¿Estaba preparado? ¿Necesitaba prepararme? ¿Cómo? Aun cuando se puede escoger estudiar física, matemáticas o cualquier otra disciplina científica por variadas razones, llega un momento en que se convierte en una necesidad. ¿Cuándo decidí estudiar física? No puedo decirlo con precisión, pero definitivamente fue en una etapa temprana. Después de ello, una preocupación por prepararme, en el sentido académico, fue irrelevante. Cuando uno ama lo que hace, llevar a cabo las decisiones correctas para su educación es muy fácil.

Los años de licenciatura: para ingresar a un posgrado es necesario satisfacer ciertos requisitos “oficiales.” Primero, si deseas estudiar física en una universidad gringa, necesitarás tomar dos exámenes de admisión (Graduate Record Examination – GRE), uno general y uno en física. Luego se tienen que enviar dos o tres cartas de recomendación y un ensayo sobre tus intereses. Prepararse par tener una buena puntuación en el GRE es importante, sin embargo, si durante la licenciatura haces lo que se supone debes hacer, te irá bien. Practica como boxeador tomando cuantos examines muestra puedas y deberás obtener un resultado bueno.

Uno de los aspectos más importantes de mi educación de pregrado fue la oportunidad de participar en la investigación. Ello me permitió no solo aprender física interesante, sino también obtener mejores recomendaciones. Al trabajar con científicos, les das la oportunidad de valorar tus habilidades (para resolver problemas, de comunicación, inter-personal) y eso les dará la posibilidad de escribir cartas de apoyo más fuertes en donde describan tu potencial como científico. Otro aspecto de hacer ciencia desde “niño,” al menos en mi experiencia, es que obtienes una perspectiva más amplia del campo, lo que a su vez ayuda a determinar dónde hacer el posgrado. Finalmente te ayuda también a escribir un mejor ensayo de intereses personales.

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Con (–>) Félix, Ricardo y Miguel. Ca. 1996

La experiencia de posgrado: Algunas de mis clases en posgrado fueron difíciles, pero ¿y? Estaba ahí para aprender y trabajar duro. Algunas veces puedes tener un problema con un profesor, quizá puedas sentir que pierdes tiempo; Otras veces podrás sentir que no eres lo suficientemente bueno o que no tienes lo que se necesita. Todas estas son situaciones comunes que tenemos que enfrentar. No creo que haya una receta o solución únicas para ellas. En mi caso, puedo decir felizmente que esas noches en mi época de pregrado que pasé platicando y discutiendo con amigos sobre ciencia, trabajando problemas que no tenían que ver con alguna clase y, sobre todo, esos sueños persistentes de llegar a ser un científico, fueron más que suficiente para prepararme. Entonces, sí estaba preparado. ¿O no? Lo que estaba a punto de encontrar me sorprendió inmensamente.

La vida del científico afuera de la ciencia: Resultó que inmediatamente me di cuenta de que había ciertos “problemas” más difíciles de resolver que los de las tareas. No estaban relacionados para nada con lo académico y al principio no podía entenderlos muy bien. Eran problemas que involucraban interacción con la sociedad. El tipo de vida que había escogido se convirtió, de alguna manera, en algo que tenía que explicar.

Pero ¿cómo puede uno describirle a alguien el placer tan personal, abstracto y profundo de hacer ciencia? ¿Cómo hacerle entender que no hay nada más que desees?

Ahora, cuando tratas de explicarlo a las personas que amas, amigos y familia, puede ser muy difícil. Casi siempre se quedan perplejos con tus argumentos y explicaciones. Un día mi madre me preguntó “¿y qué es lo que de verdad vas a HACER cuando termines?” ¿Cómo podía explicarle que NUNCA “terminaría”? Entonces le dije, con mucho orgullo, “voy a hacer investigación e intentar aprender un poquito más sobre la naturaleza, y al mismo tiempo, enseñaré física y trabajaré con estudiantes en investigación.” Mi madre respondió con un suspiro “¿entonces todos esos años que pretendes estar lejos son solo para ser maestro? (el “solo” fue porque tenía muchos familiares y conocidos que eran maestros y maestras y que, digamos, no requirieron demasiada formación).

Desde luego otro hermoso tema de discusión es el dinero. Esto se resume en el siguiente axioma: “Aquella persona que es buena para la escuela y recibe una educación universitaria necesariamente tendrá más oportunidades en la vida que otras (la palabra oportunidades en este contexto debe identificarse directamente con éxito económico).”

Pero hay un corolario: “Si además alguien realiza estudios más avanzados y dedica su vida al conocimiento, el éxito económico es intrínseco.

Se podrán imaginar las miradas de incredulidad que aparecen cuando uno le dice a la gente cuáles son los salarios promedio de los científicos.

Bien, pues encontré que estas explicaciones incómodas y “forzadas” se volvieron más frecuentes con el tiempo y me generaban mucha distracción.

Y luego para rematar: uno nunca sabe qué le pueda pasar a un familiar o amigo unos días antes del examen de teoría cuántica de campos que requerirá de TODA tu concentración.

Se agradecen comentarios 🙂

(Esta entrada es una traducción libre de un breve artículo que publiqué en «Science Carrers» de la revista «Science» cuando recién terminé el doctorado. Me invitaron a escribir un poco sobre mi experiencia en el proceso. Pueden leer la publicación original (en inglés) aquí).

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Códigos estelares

marzo 31, 2015

La luz es una onda electromagnética. La luz es lo que entra en nuestros ojos y crea imágenes que nuestro cerebro interpreta. Es lo que “vemos.”

Las ondas electromagnéticas pueden tener muchos tamaños. Las hay enormes, con tamaños característicos – llamados “longitud de onda” – de metros o kilómetros o más, y las hay pequeñísimas (de millonésimas de millonésimas de metros). Nuestros ojos, producto de la adaptación en el agua del mar y luego en la superficie, han evolucionado para poder recibir e interpretar ondas electromagnéticas de ciertos tamaños únicamente. Las ondas electromagnéticas más pequeñas que podemos percibir (con nuestros ojos) tienen una longitud de onda de 4000 Angstroms (un Angstrom es la diezmilmillonésima parte de un metro), mientras que las más grandes andan por los 7000. Podemos pensar en los diferentes tamaños en términos de los colores que vemos: las más pequeñas corresponden al violeta y las más grandes al rojo. Las ondas electromagnéticas que caen dentro de ese rango constituyen lo que llamamos “luz visible.” A las ondas más pequeñas (que no podemos “ver” con ojos humanos) les llamamos de manera general ondas o luz ultravioleta. A las más grandotas les llamamos ondas o luz infrarroja.que-hace-sr-newton-refleccion-de-la-luz-una-caratula-para-pink-floyd-memes

Los hornos de microondas, los celulares, las estaciones de radio y televisión, los satélites, el “Wi-Fi,” las antenas de cualquier aparato, emiten y/o absorben ondas electromagnéticas. Dependiendo de su uso y descubrimiento, se les ha puesto diferentes nombres, pero todas son lo mismo: su única posible diferencia es el tamaño o longitud de onda. Todas, incluida la luz visible, son ondas electromagnéticas.

La luz ha sido estudiada durante mucho tiempo y ello ha permitido aprender cosas muy interesantes sobre la naturaleza. Algo “evidente” es que los seres humanos descubrimos muchas cosas de nuestro entorno precisamente a través de la luz, a través de la vista. Tenemos dos “detectores” (ojos) que reciben luz de diferentes fuentes y que una computadora (cerebro) analiza para determinar ciertas propiedades de los objetos que emitieron o “rebotaron” esa luz. Así, gracias a la luz que nos llega, sabemos si viene un coche cuando estamos tratando de cruzar una avenida, podemos ver la comida que necesitamos para comer, e incluso podemos hacer cosas mucho más sofisticadas. Por ejemplo podemos ponernos de acuerdo entre varios seres humanos para que ciertos símbolos signifiquen algo (por ejemplo un abecedario y palabras en un cierto idioma). Luego alguien, con un material que absorba la luz que le cae y que no la re-emita (y que por lo tanto nosotros lo vemos de color negro) los prepara en cierto orden en un papel blanco (que rebota toda la luz que le llega) de tal modo que cuando lo sacamos al sol (o a la luz de una de nuestras lámparas), la luz que llega al papel es absorbida en las regiones donde se plasmaron los simbolitos y reflejada en las otras partes del papel. Nuestros ojos reciben la luz de todo el papel, excepto la que absorbieron los simbolitos. Nuestro cerebro, inteligente (a veces más de lo que creemos), identifica esa “ausencia de luz” como una palabra. Eso es precisamente lo que está sucediendo en este momento en que usted, querida lectora, querido lector, está “no viendo” estás letritas impresas en el periódico.

“Vemos” entonces que la luz y su percepción pueden ayudarnos a conocer muchas cosas. Algunas muy cotidianas, otras un poco más sofisticadas. Dentro de las sofisticadas, pero que ha tenido un impacto importante en el desarrollo de la ciencia, se encuentra la de ver y estudiar la luz que emiten las estrellas. De alguna manera eso es lo que se hace en la astronomía: estudiar la luz que emiten las estrellas. Durante mucho tiempo solo se estudiaba la luz visible, y poco, ya que muchas de las propiedades de la luz que nos permiten entender las estrellas fueron descubiertas hace relativamente poco. Luego fuimos capaces de construir “ojos” que vieran ondas electromagnéticas de diferentes tamaños y actualmente podemos ver un una amplia gama de “canales.” Viendo esa luz (no solo la visible) podemos aprender sobre las estrellas y el universo. Es posible, por ejemplo, saber de qué están hechas. Determinar cuánto hidrógeno, helio, etcétera tienen. Podemos determinar su edad, temperatura, su vida esperada. Estudiando la luz proveniente de las galaxias (que no es otra cosa mas que luz proveniente de las estrellas que las forman) podemos también determinar si se alejan o se acercan de nosotros. La luz proveniente de ellas nos da información sobre la evolución y desarrollo del universo. Gracias a esa luz, podemos tener una idea concreta, verificable, de cómo es el universo.

Notemos que vivimos en una época privilegiada. Pensando en términos de lo que conocemos sobre el universo y de nuestras ideas sobre la naturaleza consideren lo siguiente: hace tan solo cien años aún no se sabía que existían galaxias. Se tenían ideas sobre el mundo y el universo, prácticamente desde que hay seres humanos, pero información fidedigna que nos permita contrastar, falsar y por ende mejorar y adaptar nuestras ideas a la realidad, solo la hemos tenido por unas cuantas décadas. ¡Y lo que falta!


Una lucecilla azul

marzo 29, 2015

Lanzo una piedra a un lago tranquilo. Cae al agua y genera ondas que se mueven en todas direcciones formando círculos concéntricos (en realidad son esferas, pero solo vemos una sección). Los círculos avanzan con una rapidez característica del agua, es decir, no importa que tan grande sea la piedra ni con qué fuerza la haya lanzado (o si era un trozo de madera, o una persona), las ondas en el agua del lago siempre avanzan con la misma rapidez. Este fenómeno es bien conocido por la mayoría de nosotros. Lo que me gustaría que recordáramos de ahora en adelante es que la rapidez con que se mueven es siempre la misma: es algo característico del agua.

Si en lugar de lanzar una piedra me fijo en una lancha que avanza tranquilamente por el lago (más lenta que la velocidad de las ondas en el agua), observo que también va generando ondas. Si me fijo con cuidado observaré claramente que las ondas ya no se ven como círculos concéntricos sino que la parte de las ondas que se mueven en la dirección del movimiento de la lancha (enfrente) se van como “juntando,” mientras que las ondas detrás de la lancha se van “separando” cada vez más. Si incrementa la rapidez de la lancha, las ondas se van como “estirando” y eventualmente, cuando la lancha alcanza una rapidez mayor a la de las ondas, forman un frente triangular (en realidad un cono).

Lo mismo sucede con el sonido. Llamamos sonido a perturbaciones (ondas) en el aire. Cuando trueno los dedos estoy “pellizcando” el aire que se encuentra a mi alrededor y este pellizco se transmite a través de una onda en el espacio (mientras siga habiendo aire) hasta llegar a nuestro oídos y ser identificado como un sonido. Así, aunque no las veamos, el sonido no es otra cosa que ondas de presión moviéndose por la atmósfera (o el medio que sea, también puede ser agua, metal, etcétera). En el aire de la atmósfera, al igual que en el caso del agua, las ondas se mueven con una rapidez característica. Por ejemplo a nivel del mar las ondas de sonido tienen una rapidez de 340 metros por segundo.

En analogía al caso de la lancha, cuando escuchamos la sirena de una ambulancia que se acerca a nosotros percibimos las ondas de sonido como “juntándose” y resultando en un sonido cada vez más agudo (incrementa la frecuencia), mientras que al alejarse, las ondas se van “separando” y el sonido nos resulta cada vez más grave. Otra vez, en analogía con el caso de la lancha, si el objeto que produce el sonido se mueve cada vez más rápido, las ondas enfrente del objeto se juntan cada vez más. Cuando el objeto alcance una rapidez mayor a la de las ondas (o sea, cuando el objeto se mueva más rápido que el sonido) se generará también una forma de cono para las ondas que nuestros oídos identifican como un “rugido.” Ejemplos de objetos que hacen eso son: algunas balas, aviones supersónicos o la punta de un látigo.

Hemos visto dos ejemplos de la siguiente situación: un objeto produce ondas en un cierto medio. Esas ondas se mueven con una rapidez que es característica del medio y cuando el objeto que las produce se mueve más rápido que ellas, las ondas forman un cono.

Existe un fenómeno muy interesante relacionado con lo que acabamos de describir. Resulta que una partícula que tenga carga eléctrica, como un electrón (los que se encuentran en todos los átomos y que utilizamos para la electricidad y la electrónica), al acelerar emite radiación, cherenkov-3es decir, luz. La luz es una onda y como todas las ondas tienen una rapidez característica, en este caso la luz se mueve a la ¡velocidad de la luz! Bueno, depende. Me explico. La expresión “velocidad de la luz” se refiere a la rapidez con la que las ondas electromagnéticas se propagan en el vacío. Esa rapidez corresponde además al límite de velocidad en la naturaleza. Sin embargo, la luz puede viajar a velocidades menores, por ejemplo en el agua la luz viaja aproximadamente a tres cuartas partes de su velocidad en el vacío.

Por lo tanto, si se diera el caso de que un electrón (que recordemos emite ondas electromagnéticas al acelerar) viajara por el agua más rápido que la luz en el agua, ¡las ondas electromagnéticas también generarían un cono! A ese fenómeno se le conoce como radiación de Cherenkov y su explicación y verificación mereció un premio Nobel en algún momento.

La radiación de Cherenkov de un electrón en el agua es de color azul y se ve muy bonita. Si llenamos un tanque de agua ultra pura (sin electrones) y lo ponemos a gran altura en una montaña, es posible que cuando rayos cósmicos o fotones de muy alta energía (rayos gama) provenientes del espacio choquen con algún núcleo atómico en la atmósfera terrestre, se generen partículas cargadas a muy alta velocidad. Si algunas de ellas pasan por el agua de nuestro tanque, producirán el cono de Cherencov. Si dentro del tanque ponemos unos “ojos” que puedan verla y registrarla, esa radiación nos puede dar información sobre los rayos cósmicos o gama originales que venían del espacio (¡astronomía!). Eso, en términos muy generales, es lo que hará (ya está haciendo) el recién inaugurado (construido en México) observatorio “HAWC” en el volcán Sierra Negra de Puebla que consiste de 300 tanques y 1200 “ojos” que buscan una lucecilla azul.

Este tema fue a petición de @MeCargaGestas,” espero le guste.

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Unidad

noviembre 25, 2014

Iba de regreso a casa en el coche platicando con Oskarina. De repente me pidió que le explicara qué es un “año luz,” ya que se le confundía el término. No es raro que genere confusión ya que la palabra “año” se indentifica con el tiempo y la expresión “año luz” se utiliza para describir una distancia. Sí, una distancia, la distancia que la luz recorre en un año. Por eso la confusión.

La distancia la medimos en metros, centímetros, pulgadas. El tiempo en segundos, horas, minutos, años, siglos. La temperatura en grados Celsius (o centígrados), Farenheit o en Kelvin. La velocidad . o rapidez – la medimos en “unidades” compuestas: metros por segundo, kilómetros por hora (la velocidad nos dice cuánta distancia se recorre en una cierta cantidad de tiempo). Otro ejemplo es el volumen, que se mide con las unidades de distancia pero”al cubo,” como metros cúbicos, litros, galones. Existen muchas otras “unidades” que hemos inventado para poder comunicarnos eficientemente y poder comparar lo comparable. Algunas quizá un poco menos conocidas son Newtons, Pascales, Amperes, Joules, Ohms, Hertz, Faradays, etcétera.

Y entonces, si ya existen unidades familiares y comunes para la distancia, ¿por qué inventar una para la luz que además tiene un nombre confuso?

Intentaré contestar la primera pregunta. Es para simplificar y poder hablar de distancias y números extremadamente grandes de una manera más sencilla. Me explico: la luz viaja con una rapidez de 300,000 km/seg. Esto representa una cantidad difícil de imaginar. ¿Cuánto es 300,000 km? ¿Cómo podemos imaginarlo? Por ejemplo, si yo le digo a alguna de ustedes que tienen que caminar 100 metros para llegar a su destino, estoy seguro que tendrán una idea bastante clara de cúanto es esa distancia (una o dos cuadras). Si les digo que tienen que viajar 10 km o 100 km, siguen teniendo una idea muy clara. 1000 km es también, creo, algo tangible. En el momento en que les pida que 10,000 o 100,000 empieza a volverse difícil el “sentir” de qué estamos hablando. Son números que se empiezan a alejar de lo cotidiano, de lo medible por nuestras «manos.» 300,000 km es la distancia promedio entre la Tierra y la Luna. Muy pocos humanos han estado en la Luna (y sí, si estuvieron, no es defícil verificarlo) como para que tengamos “a la mano” esa distancia. Unos cuantos más han salido a darle vueltas a nuestro planeta. Se ponen en órbita y ayudan a instalar satélites, la estación espacial, etcétera. Sin embargo, aun cuando es verdaderamente impresionante lo que hacen, solo “suben” una distancia de alrededor de 300 km de la superficie terrestre, prácticamente nada comparado con la distancia a la Luna. Podemos ponerlo en una escala cotidiana: si la distancia de la superficie de la Tierra a la Luna fuese de 1 metro, los satélites, la estación espacial y los astronautas que andan (anduvieron) en órbita están a 1 milímetro de la superficie terrícola.

300,000 km son muchos. ¿O no? Pues depende. 300,000 km es la distancia al objeto celeste más cercano a nuestro planeta y la luz tarda un segundo en llegar ahí, decimos que la Luna está a “1 segundo luz.” Desde luego que 300,000 km son muchos. Sin embargo, hay un objeto celeste mucho más importante (para nosotros) que la Luna y que tiene que ver con prácticamente todo lo que hacemos: el Sol. “Nuestra” estrella se encuentra a aproximadamente 8 “minutos luz,” es decir se encuentra a la distancia que le toma a la luz viajar 8 minutos. ¿Cuántos km representa esa distancia? Sabemos que la luz avanza 300,000 km en un segundo. En 8 minutos hay 480 segundos, por lo tanto, nuestro querido Sol se encuentra (aproximadamente) a 144,000,000 km. Si 300,000 km eran difíciles de “sentir,” los 144 millones a los que se encuentra nuestra fuente de energía aun menos.

Los que hayan tenido la fortuna de levantar la mirada en la noche saben que el Sol es una de muchas estrellas. La que sigue en “cercanía” a nosotros es una estrella (Alfa Centauri) que se encuentra a una distancia de 37,843,200,000,000 km.

Como un año tiene 365 días, entonces tiene 8,760 horas y por ende 31,536,000 segundos. Si estos últimos los multiplicamos por los 300,000 km/seg correspondientes a la rapidez de la luz, entonces tenemos que en un año la luz recorre 9,460,800,000,000 km. Esta distancia es la que llamamos “año luz.” Alfa Centauri se encuentra entonces (aproximadamente) a 4 “años luz.”

Alfa Centauri, el Sol, y vairos miles de millones de estrallas forman la galaxia llamada Vía Láctea (que es una de millones). De extremo a extremo, la Vía Láctea mide alrededor de 100,000 años luz. En promedio, la longitud de una de nuestras uñas es de 1cm, es decir de la centésima parte de un metro. El ancho de un cabello, es en promedio una cienmilésima de metro (0.00001 metros). El tamaño caracterítico de un átomo es de alrededor de una diez mil millonésima de metro (0.0000000001 metros). El núcleo del átomo es 10,000 veces menor (0.00000000000001 metros).

¿Números sin sentido? A primera vista, puede parecer. Sin embargo, lo maravilloso es que lo sabemos. Lo hemos descubiertto y medido. Somos capaces de hacerlo y me gustaría que reflexionáramos un poco sobre ello, sobre el hecho de que lo sabemos. ¡Hace poco más de un siglo no sabíamos ni que había galaxias ni electrones!


Viendo el Sol y los rayos cósmicos

septiembre 11, 2014

borexinoHabía comentado que para poder “ver” el centro de una estrella, es necesario detectar los neutrinos producidos en su interior. Si (como ejemplo) hablamos de la estrella que tenemos más cerca, el Sol, en su interior se producen constantemente una serie de reacciones nucleares que generan la energía que nos mantiene aquí. Una de esas reacciones se llama “protón-protón,” y es la que genera, en forma de de fotones (luz) y neutrinos, casi toda la energía del Sol. Los fotones pueden tardar cientos de miles de años para “escapar” de la estrella, ya que son absorbidos, emitidos, reabsorbidos, re-emitidos, y así sucesivamente un montón de veces (decimos que la estrella es “opaca” a los fotones), mientras que los neutrinos escapan inmediatamente: en el caso del Sol llegan a la Tierra en aproximadamente 8 minutos.

Supongamos por el momento que, en promedio, los fotones del Sol tardan en “salir” cien mil años. Entonces, cuando nosotros los vemos en la Tierra, si los analizamos con cuidado, podríamos esperar que nos dieran información de cómo era el interior del Sol hace alrededor de cien mil años. Por otro lado, si logramos detectar (ver) y analizar los neutrinos emitidos, quizá podremos obtener información de cómo era el interior del Sol hace ¡tan solo ocho minutos!

vesselinstall-borexinoApenas esta semana, el laboratorio italiano Gran Sasso, que tiene un detector de neutrinos llamado “Borexino,” anunció que lograron hacer precisamente eso: medir, en tiempo real, la energía del Sol. Además encontraron que, comparando los valores deducidos por la luz (los fotones de hace cien mil años), la energía producida en el centro del Sol es la misma hoy que hace cien mil años, lo que da una comprobación directa de que el Sol, nuestra estrella, se encuentra en una etapa de vida con una gran estabilidad. El experimento es resultado de colaboraciones entre varios países europeos (Italia, Alemania, Francia y Polonia), Estados Unidos de América y Rusia, y se tiene contemplado que seguirá tomando datos por al menos cuatro años más. Los resultados que obtendrán, seguramente serán de mucha utilidad e importancia para la física de partículas y la astrofísica.

2014_08_24_LanzamientoEn otras noticias, fue muy agradable enterarnos de que el 24 de agosto se lanzó el telescopio sub-orbital EUSO-Balloon, que es el primer prototipo completo de un futuro observatorio espacial llamado JEM-EUSO, que observará rayos cósmicos ultra energéticos.

En el espacio exterior existen procesos que generan partículas como por ejemplo: protones. Después de ser generadas (por ejemplo en explosiones de estrellas) viajan por el universo y pueden interaccionar con otras o con campos magnéticos generados por otras estrellas o galaxias o cúmulos de galaxias o cosas que aún no conocemos. En su camino pueden también cruzarse con el pedazo de materia que habitamos y llamamos Tierra. Cuando eso sucede, al ingresar a la atmósfera, inmediatamente colisionan con las partículas que forman los núcleos de los átomos de los que están formados los gases, y generan una cascada de colisiones que eventualmente llega a la superficie y se absorben en el agua, piedra, cerebro, o etcétera que se encuentre en el camino. Esto ha estado sucediendo todo el tiempo.

Detectar y estudiar esos “rayos cósmicos” puede enseñarnos sobre el universo, ya que fueron producidos en algún lado (que quizá podamos averiguar con su estudio), fueron acelerados por algún sistema (que quizá podamos averiguar con su estudio), pueden tener energías que no seamos capaces de producir en la Tierra y ello nos permita explorar fenómenos nuevos, y un largo etcétera. Lo interesante de este observatorio es que se espera que eventualmente brinde información sobre rayos cósmicos ultra energéticos. Resulta que se ha logrado observar la existencia de rayos cósmicos tan energéticos que no podemos aún entender cómo logaron obtener tanta energía. Dado lo que sabemos acerca de los objetos que existen en el espacio, uno espera que exista un límite de energía posible de producción y/o aceleración de los rayos cósmicos, sin embargo se ha logrado observar algunos que desafían esos límites, por lo que resulta sumamente interesante e importante obtener más información sobre ellos y determinar qué es lo que está sucediendo.

DSCF5155Otro aspecto que lo hace muy interesante para nosotros es que en este experimento existe participación mexicana. El Dr. Gustavo Medina Tanco, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, junto con colegas y estudiantes de varias instituciones (los institutos de Geofísica e Ingeniería, y el CCADET de la UNAM, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo), ha participado de manera directa en la creación del EUSO-BAlloon, construido en los últimos tres años por una colaboración entre Alemania, Corea del Sur, España, Francia, Italia, Japón, México, Polonia y Estados Unidos de América, todo bajo la coordinación de la agencia espacial francesa CNES. Va una felicitación para ellos y el deseo de que sigan teniendo buenos resultados en el futuro de su colaboración.


Ya es tiempo

septiembre 3, 2014

Por si no tuvieron la oportunidad de leerlo en el Diario de Colima hace unas semanas, aquí va de nuez:

retroceder-en-el-tiempo1Se venció el plazo que dimos para hablar sobre el tiempo. Hace un par de meses, en un intento por interaccionar con ustedes, propuse que escribieran sus ideas sobre la pregunta ¿qué es el tiempo?

Es una pregunta muy difícil. Los conceptos más básicos e ingenuamente familiares resultan a veces ser los más profundos y difíciles de definir, entender y explicar. La meta del ejercicio no era la de obtener sesudos estudios sobre la definición del concepto, sino la de divertirnos pensando y tratando de formular ideas al respecto.

Me dio mucha felicidad (soy un egoista empedernido) recibir casi de inmediato varias contribuciones. Algunas de amigos conocidos y otras de lectores que aun no he tenido la fortuna de ver en persona. Las ideas que resultaron de sus análisis y elucubraciones me mantuvieron entretenido y contento.

Debo mencionar que hubo de todo. Para algunas personas fue tema de broma y enviaron algo solo con la intención de participar y saludar. Se les agradece. Hubieron quienes lo tomaron con demasiada seriedad e invirtieron un buen esfuerzo e investigación en el tema. Mi agradecimiento y felicitación a ellos también. Finalmente estuvieron aquellos que captaron de maravilla la idea que traté de imprimir: pensar un poco en el tema, analizar las ideas propias, expresarlas y divertirse. Quedé de seleccionar un ganador: no pude. En lugar de ello he decidido compartir algunos fragmentos que me gustaron y/o divirtieron. Espero los disfruten al igual que yo.

Antonio Alatorre Torres: Ya pasaron 10 segundos y la persona no se da cuenta pero, ¿qué paso en esos 10 segundos en los que el hombre miraba la correa de su reloj?
La respuesta es que absolutamente todas las cosas en el universo cambiaron. En pocas palabras el tiempo, coloquialmente, puede describirse como el conjunto de cambios de posiciones, velocidades, y en general estados de los sistemas físicos que existen en nuestro universo.

Jorge – el fantasía – Torres (fe de erratas: en el periódico apareció equivocadamente como «el fabuloso.» Ha quedado corregido): Creo que los únicos interesados en saber qué es el tiempo son los físicos y tal vez los filósofos, pues la demás gente se deja llevar por el pragmatismo, y para ellos el tiempo se vuelve una herramienta para su vida. Como ejemplo tenemos a un ingeniero, ¿de qué le podría servir saber qué es el tiempo, si ese conocimiento no será de utilidad para diseñar y fabricar sus aparatos? Él puede seguir trabajando sin importar si el concepto de tiempo es ignoto, o no; pues él sólo necesita saber cuántas revoluciones por segundo (ahí entra el tiempo) tiene el motor que investiga, por ejemplo.

Y ahora que ya estoy un poco entrado en tema, y a manera de despedida, el tiempo es lo que invertí al escribir esto.

Aurelio Figueroa: Unas de las frases que me gustan referentes al término en descripción, son las de Renato Leduc en su composición Tiempo y destiempo: “Sabia virtud de conocer el tiempo. A tiempo amar y desatarse a tiempo, como dice el refrán: dar tiempo al tiempo, que de amor y dolor alivia el tiempo… Amor queriendo como en otro tiempo, ignoraba yo aún que el tiempo es oro, cuánto tiempo perdí – ay – cuánto tiempo. Y hoy que de amores ya no tengo tiempo, amor de aquéllos tiempos, cómo añoro la dicha inicua de perder el tiempo.”

Y de verdad, cuánto tiempo perdí. Pero lo volvería a perder si pudiera perderlo de la misma manera, aunque hablo de dolor, ya que me queda muy “poquito”.

Gracias por darse el “tiempo” para leer a este tipo de concursantes, pero allí sí, ni modo, usted mismo hizo la invitación al público en general.

Carlos Barajas: Comienzo por decir que la verdad no sé qué es el tiempo. Para escribir estas líneas, decidí comenzar por preguntarle a algunos profesionistas – algunos de ellos con maestrías en áreas de arquitectura e ingeniería civil – ¿qué es el tiempo? y las respuestas que me dieron después de frases como: ¿a poco no sabes?, ¿para qué quieres saber?, no soy científico, etc., fueron las siguientes (más o menos, no los grabé mas que con mi disco duro biológico): Pues lo mides en años, meses, días y así sucesivamente (no contestó lo que le pregunté). Es lo que tarda el planeta en girar sobre su propio eje (otro que no me contesta qué es). Es una unidad de medición para poder organizar a la sociedad (¡Ja, ja, ja!, perdón, prometí no burlarme. No es burla pero me dio mucha risa).

Raymundo López Portillo Ortega: Por ultimo, y para mí lo más importante, es que el tiempo es lo más preciado que tenemos. He llegado a la conclusión de que el tiempo es vida. El tiempo que nosotros estemos sobre este mundo debemos aprovecharlo al máximo porque se nos va la vida, porque es lo único que jamás podremos recuperar. Podremos recuperar un amor perdido, una fortuna perdida, la salud, pero el tiempo no, jamás, por más que anuncien cremas rejuvenecedoras y que la jalea real, y que el bálsamo de la eterna juventud. No existe, no es real.

tiempo-esclavo-horas_2_697919Y para finalizar, nuestro amigo Stathis Tompaidis nos recuerda a Borges:

“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.

El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río;

es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre;

es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

El mundo, desgraciadamente, es real;

yo, desgraciadamente, soy Borges”


¿Relatividad?

agosto 14, 2014

Si avanzo 50 metros durante 10 segundos en dirección Oeste, decimos que llevo una “velocidad” de “5 metros por segundo.” En realidad deberíamos decir “5 metros entre segundo” o «5 metros cada segundo,» pero como que se acomoda mejor la lengua al decir “por.” Es más, para ser verdaderamente cuidadosos y precisos tendríamos que decir “5 metros entre segundo en dirección Oeste con respecto al árbol que se encuentra enfrente de mi casa,” en otras palabras, para hablar de “velocidad” se requiere lo siguiente: unidades – en qué se mide la velocidad, que en nuestro ejemplo son “metros entre segundo” (podrían ser kilómetros entre hora, pulgadas entre minuto, etc.). Se requiere también especificar la dirección en la que se mueve y esto conlleva a tener que especificar un “sistema de referencia,” en nuestro caso el árbol enfrente de mi casa.

Claro que cuando no es importante ser tan precisos, solamente decimos – ayer regresé por carretera y venía como a 140 – todos entenderemos que se refiere a kilómetros entre hora (y diremos kilómetros por hora) y que la dirección era hacia nosotros, es decir hacia Colima. Para no hacernos bolas ni aburrirnos, utilizaremos esa descripción menos precisa en lo que resta de este escrito.

relative-bikeSi voy en un coche a 50 km/hr y me dirijo derechito al árbol que se encuentra plantado enfrente de mi casa, y no freno, seguramente tendré algunos problemas. Ignoremos las obvias consecuencias de dicho encontronazo y pensemos en lo siguiente: desde la perspectiva de un pasajero de nuestro coche, el árbol se acerca a 50 km/hr, en otras palabras es posible verlo de esa manera. Si le pregunto a un insecto parado en árbol, el insecto también puede decir que el coche va a 50 hacia él o que el árbol (junto con él) va a 50 hacia el coche. Es equivalente.

Un choque más emocionante: si en lugar de que nuestro coche vaya en una trayectoria hacia un árbol va hacia otro coche, entonces la cosa es más emocionante (y peligrosa). Supongamos por ejemplo que con respecto a la banqueta nuestro coche va a 50 km/hr hacia la derecha y que el coche de nuestros desafortunados amigos va a 50 km/hr pero rumbo a la izquierda. Repitiendo el ejercicio de arriba, si deseamos podemos decir que el coche enemigo viene hacia nosotros a 100 km/hr y viceversa. La velocidad es precisamente relativa y depende del sistema o marco de referencia con respecto al cual se mida. Así, si yo mido la velocidad del coche enemigo con respecto al volante de mi coche, aquel se acerca hacia mi volante con una velocidad de 100 km/hr. Si la medimos con respecto a la banqueta, uno lleva 50 a la derecha y el otro 50 a la izquierda. Creo que la mayoría de nosotros estaremos de acuerdo con lo que acabo de decir, y es además es efectivamente correcto, bueno, a medias.

einstein-1894_approx-young-sizedResulta que hace un poco más de 100 años Albert Einstein llegó a la conclusión de que lo que acabamos de describir es verdad, o casi verdad, solo cuando las velocidades involucradas son pequeñas con respecto a la velocidad de la luz, la cual es de aproximadamente 300,000 km/seg. Una vez que las velocidades sean comparables a la de la luz, encontraremos fenómenos físicos muy diferentes a lo que nuestra intuición y experiencia nos dice. Claro está que en nuestra vida cotidiana esos efectos no son apreciables ya que nos movemos con velocidades extremadamente pequeñas (comparadas con la de la luz), sin embargo existen muchos fenómenos naturales, incluyendo algunos que nosotros generamos, en los que sí se manifiestan los cambios.

Para describir un poco de qué se trata consideremos lo siguiente. Como vimos arriba, la velocidad está relacionada con un desplazamiento espacial (avanzar una cierta distancia) realizado durante un cierto intervalo de tiempo. Si voy a 10 m/s quiere decir que me desplacé de un lugar a otro, separado por 10 metros, y que lo hize durante un segundo. Si efectivamente confirmo ese enunciado quiere decir que pude medir (o alguien lo hizo por mi) una distancia (10 metros) y un intervalo temporal (un segundo). Pues bien, lo que Einstein descubrió es que la velocidad de la luz es siempre la misma y es independiente del estado de movimiento de quien la observe. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que si yo enciendo una luz en cierta dirección, un observador registrará que la luz llega a 300,000 km/seg independientemente de si yo me muevo o no. No importa si yo voy en un coche que viaje a la mitad de la velocidad de la luz y luego le “aviente” la luz de una linterna, el observador no verá la luz a 450,000 km/seg, la verá exactamente a 300,000 km/seg. De hecho, si en el ejemplo de arriba los coches fueran a 200,000 km/seg (comparable a la de la luz) en lugar de 50 km/hr, no determinarían 400,000, sino algo menor a 300,000.

¿Cómo es posible? ¿Qué sucede que haga esto posible? La consecuencia de la constancia de la velocidad de la luz es que cuando viajamos a velocidades tan grandes, el espacio y el tiempo se distorsionan de tal forma que la luz, independientemente de cómo nos movamos, mantiene su velocidad. A esto se le conoce como la relatividad especial que descubrió Albert Einstein, y al contrario de lo que comúnmente se le atribuye (de que todo es relativo y no podemos determinar nada), la relatividad especial está fundamentada en dos postulados bastante no-relativos: i) Las leyes de la naturaleza son iguales en todos lados y ii) la velocidad de la luz es constante e independiente del sistema de referencia.


Impresiones y expectativas

julio 21, 2014

Desde que llegué fue impresionante. No era la primera vez que me encontraba en un lugar así, pero sí la primera vez que lo veía con una expectativa muy particular. Estar en medio de toda esa infraestructura científica puede ser abrumadoramente inspirador. Al verlo se entiende claramente el por qué del desarrollo de esos países, en este caso el de Japón.

Durante mi visita discutimos los pasos a seguir en la creación del grupo colimense que se inIMG_8626 al KEK. Hasta ese momento la discusión se había centrado en los aspectos generales a nivel administrativo. El director del Instituto de estudios de partículas y nucleares del KEK visitó en dos ocasiones nuestra Universidad para preparar y firmar los convenios necesarios. Ahora era turno de visitar los diferentes grupos y valorar nuestra participación. Me reuní con investigadores de todos los experimentos para compartir ideas y determinar intereses.

La mayoría de ellos no sabía de nuestras intenciones. Como dije antes, todo había sido manejado a nivel administrativo. Al enterarse de que estábamos ahí para considerar la creación de un nuevo grupo experimental, absolutamente todos los investigadores con los que hablé – de diferentes áreas y enfocados en diferentes experimentos – se mostraron interesados y sugerían que “los escogiéramos.”

Desde luego surgieron infinidad de preguntas e inquietudes. ¿Quiénes formarán el grupo? ¿En qué podrán contribuir al experimento? ¿Cómo piensan conseguir recursos? ¿Dónde está Colima? ¿Por qué se fijaron en el KEK?

Las preguntas más relevantes, que por ende nos entretuvieron más tiempo, fueron las relacionadas a los recursos humanos y financieros. En el caso de Colima la idea es generar un grupo nuevo. Adquirir recursos humanos nuevos que formen ese grupo y trabajen en el KEK. El mismo KEK participará en el proceso de selección de los candidatos. Cuando se les explicó esto (a los investigadores, las autoridades ya lo sabían) todos se entusiasmaIMG_8592ron y se sorprendieron gratamente. Empezaron a preguntar que si era necesario que hablaran español, que fueran mexicanos, que si esto, que si el otro. Una vez que se enteraron de los detalles vino el interés por Colima y México. ¿Cómo es Colima? ¿Dónde está? ¿Cómo es la Universidad? ¿Cuántos investigadores tiene? ¿En qué áreas? ¿Cuántos estudiantes? ¿Tienen laboratorios? ¿Cómo es la ciudad? ¿Es segura? ¿Cómo se viaja a Japón? ¿Hay vuelos directos?

Como podrán imaginar, se dieron conversaciones muy interesantes y de mucho detalle. Traté de explicar un poco sobre cómo son las universidades mexicanas y en particular el contexto de la Universidad de Colima. Intenté hacer una descripción del estado de Colima y sus municipios. Hablé de cómo se vive, un poco de su historia, de lo impactante de su geografía. La mayor parte del tiempo hablé, desde luego, de la Universidad y en particular de la facultad de ciencias. Hablé de cómo esa facultad ha funcionado en los últimos 10 años y cómo ha generado un grupo de investigación muy fuerte a través de la incorporación de investigadores por medio de concursos internacionales abiertos. Hablé de las carreras de física y matemáticas y el enfoque que se les ha dado. Hablé de cómo un gran porcentaje de los egresados se encuentran realizando doctorados en universidades extranjeras financiados por esas mismas instituciones. Aprovechando todo eso concluí comentándoles que precisamente ese desarrollo es el que había llevado a que propusiéramos la creación de un grupo experimental de primera, algo difícil de hacer sin infraestructura de primer nivel, en colaboración con un laboratorio como el KEK.

Para no cansarlos con demasiados detalles, comentaré solo un par de cosas que salieron en las conversaciones, que de alguna manera, reflejan expectativas culturales de los dos lados. Por mi parte, una de mis preocupaciones consistía en asegurar que los procedimientos serían transparentes y basados en calidad académica. De alguna manera yo suponía constantemente que ellos tendrían la idea de que en México generalmente no se hace así y repetí, de muchas maneras, que ello sería indispensable para nosotros. Insistí que precisamente por ello es que nosotros buscamos que el mismo KEK estuviese involucrado en el proceso de contratación: eso lo legitimaría. En realidad no estoy seguro de cuál haya sido la idea previa, en caso de haber existido, que ellos tuvieran sobre México y sus procesos académicos, pero con la confianza del “sake,” uno de ellos se animó a decirme “me parece que no eres un mexicano típico.” No supe qué responder. No me gustó el comentario y al mismo tiempo creo que sentí que lo entendía. El percibió la ambigüedad en mi reacción (corporal, porque no pude decirle nada de inmediato) y se disculpó. Le dije que no se preocupara.

Ateneo-Grand-Splendid-Modern-BookstoreOtro ejemplo “simpático” consistió en mi descripción de Colima. Insistí varias veces en que es un lugar pequeño, geográfica y poblacionalmente, y que eso es bueno. Ante mi insistencia sobre el tema, uno de ellos me pregunta, con cierta preocupación, “pero, ¿qué tan pequeño es? Le contesto que la capital, de manera conurbada con otro municipio, tiene alrededor de 300,000 habitantes, a lo que inmediatamente comentó, aseverando: “¡Ah!, entonces no es tan pequeña; con esa población seguro cuenta con buenas librerías.”


¿Se puede?

julio 17, 2014

Existen áreas de investigación científica que requieren de una infraestructura física y tecnológica tan grande que es imposible tenerla en una universidad o incluso difícilmente en un solo país. Los países que sí la tienen, por lo general, lo logran en colaboración con otros: los laboratorios se construyen en un cierto lugar, pero son varios los países que aportan recursos para la construcción y/o el equipamiento.

Comúnmente esos centros de investigación requieren de múltiples equipos con muchas componentes diferentes, la mayoría de las cuales tienen que ser creadas por los mismos investigadores (no se pueden comprar, no existen). Un grupo en alguna universidad de algún país puede desarrollar un proyecto, financiado por su propio país, para crear uno de los componentes necesario, llevarlo al laboratorio e instalarlo. Otros grupos harán lo propio con otros dispositivos y así, una vez que todo el equipamiento esté completo y funcionando, llega la época de experimentación. Investigadores de diferentes lugares del mundo utilizarán el laboratorio para obtener información sobre sus preguntas y proyectos específicos. Participarán todos ellos compartiendo y discutiendo los resultados y hallazgos.

La vida promedio de dicho tipo de colaboraciones va de las dos a las tres décadas, comenzando desde el diseño y construcción de los equipos hasta la obtención de datos y su posterior análisis. Se trata de proyectos de ciencia básica fundamental que sirven de base para todo lo demás.

Como podremos imaginar, la organización y funcionamiento de dichas empresas requiere no solo de la infraestructura física (laboratorios y dinero), sino también de una infraestructura administrativa sofisticada y robusta. Investigadores y estudiantes deben tener la posibilidad de trasladarse y pasar temporadas largas en instituciones distintas a las suyas, el equipo generado y/o adquirido en un país terminará funcionando en otro, la planificación de los proyectos debe contemplar fases de avance intermedias pero debe ser pensado y organizado a muy largo plazo, etc. Como también creo podremos imaginar, nada de ello es común en nuestro sistema.

En nuestro país no existe un laboratorio o centro de esas características. Para aquellas personas que hayan seguido esta columna no les resultará sorprendente esta situación: simplemente no existen condiciones que permitan si quiera imaginar la posibilidad de crear una empresa de esa magnitud en este momento. Lo que sí hay, aunque en una escala muy pequeña y marginal, es la participación de algunos grupos en proyectos grandes realizados en otros países, pero aún en esos casos, la participación ha sido muy modesta y restringida a pocos aspectos del proceso general de experimentación. Hace falta más.

Es importante aclarar lo siguiente: en nuestro país sí existen laboratorios de buen nivel en donde se realizan experimentos importantes en diferentes áreas del conocimiento. A lo que me refiero en este momento es al tipo de laboratorios y experimentos de gran envergadura que requieren la colaboración internacional que describo arriba.

IMG_8586En la Universidad de Colima estamos intentando participar con la creación de un grupo de investigación que se involucre directamente en una colaboración internacional en uno de esos laboratorios. La idea es que sea un grupo formado por investigadores que puedan incorporarse a alguno de los proyectos en fase de desarrollo de un laboratorio internacional y pueda mantener una relación de largo plazo.

Desde hace poco más de un año hemos estado trabajando con el laboratorio japonés KEK, ubicado en Tsukuba Japón, para ver la forma de crear, en conjunto, un grupo de la universidad que pueda adherirse a uno de sus proyectos. Ese laboratorio, en colaboración con el acelerador J-PARC ubicado en Tokai, cuenta con una impresionante infraestructura de aceleradores que permite llevar a cabo experimentos en diversas áreas del conocimiento: física de partículas, nuclear, de materiales, médica, de aceleradores, biofísica, entre otras. El trabajo y las negociaciones llevadas a cabo lograron que en enero de este año se firmara un convenio entre la universidad y el KEK para la creación de un grupo de 4 investigadores dentro de los próximos tres años. Debido a eso, y para organizar las actividades relacionadas a la creación del grupo, recientemente visité el KEK para organizar los procesos de contratación y de organización para que el proyecto avance.

Se requerirán muchas cosas para que el proyecto se concrete. Representa una forma muy diferente de hacer las cosas que seguramente requerirá de cambios e ideas distintas para resolver los problemas que surjan. Se requerirá conseguir recursos por parte de agencias financiadoras de la actividad científica en el país, se requerirá conseguir recursos humanos del mejor nivel posible, se requerirá brindar condiciones óptimas para el trabajo de investigación y docencia, se requerirá planear proyectos a mediano y largo plazo, se requerirá continuidad y mucha calidad. Lo importante es que todo lo que se requiere es posible. No será fácil, pero estoy seguro de que todo el esfuerzo que tengamos que hacer valdrá la pena al final. Por el momento ya estamos definiendo el primer paso para la incorporación de las primeras dos personas. Los mantendré informados.

 


Radiación de cuerpo negro (parte 1)

mayo 26, 2014

¿Cómo sabemos de qué están hechas las estrellas? Durante muchos años los seres humanos observaron el cielo con sus planetas y estrellas. Durante muchos años eso era lo único que podían ver. Sus observaciones permitieron encontrar patrones en los movimientos celestes y eso ayudó a que eventualmente entendieran el movimiento de nuestro planeta en el sistema solar. Esas observaciones ayudaron a Kepler a describir el movimiento de Marte (y de los otros planetas) con una órbita elíptica en términos de las famosas leyes de Kepler. Esas observaciones, y las leyes de Kepler, ayudaron a confirmar el poder y la utilidad de las leyes de la dinámica, así como de la teoría de la gravedad, ambas de Newton. Gracias en gran medida a esas observaciones nació la ciencia.

Aparte de los movimientos se observaban otras dos cosas en las estrellas: su brillo y su color. Es decir, se tenía una descripción de qué tan brillante con respecto a, digamos el sol, eran las estrellas que se podían ver, y luego se decía que algunas se ven rojas, otras azules, etcétera. Pero eso era todo. No se sabía nada más acerca de ellas. Ni de sus orígenes, ni sus diferencias, ni de qué eran en realidad. No siempre fue claro que el sol es una estrella, por ejemplo.

Hot_metalworkPasaron siglos y a principios del siglo XX la física estaba metida en tratar de entender algunos fenómenos que parecían contradecir las teorías existentes en esos días. Uno de esos fenómenos/problemitas consistía en describir la radiación (luz) que emiten los cuerpos calientes. Es probable que alguna vez hayas calentado (o visto a alguien hacerlo) un trozo de carbón o de metal. Seguramente habrás notado que conforme el carbón se calienta éste cambia de color (y lo mismo para el metal).

La física describe la radiación – la emisión y absorción de ondas electromagnéticas (luz) – a través de la teoría electromagnética, formulada por Maxwell en el siglo XIX. Por lo tanto los físicos de principios del siglo XX deberían de poder explicar por qué y cómo cambian los colores del carbón conforme se calienta.

Para cuantificar el fenómeno de manera precisa lo que se hace es lo siguiente: Se toma un objeto negro (negro significa que no emite – o casi no emite – radiación) con una cavidad interna y se le hace un orificio. Se cubre el orificio de tal manera que nada (radiación) puede salir. Se le coloca en un horno y se le transmite calor hasta que adquiera una temperatura determinada (hasta que esté en “equilibrio térmico”). Una vez logrado esto, se destapa el orificio y se deja que salga la radiación, la cual es recibida por un espectrómetro que identifica la intensidad de la radiación para un cierto rango de frecuencias, en otras palabras, el espectrómetro es un aparato, que ya existía en esa época, que nos dice cuanta luz (intensidad) se recibe de cada color (frecuencia). Se registran los datos en una gráfica en la que el eje horizontal corresponde a la frecuencia y el eje vertical a la cantidad de luz recibida. Esto fue el experimento. Lo recabado es lo que sucede, independientemente de si lo entendemos o no: es lo que es.

¿Qué se observa? Se obtiene que casi no hay radiación para frecuencias muy bajas. Conforme la frecuencia va incrementando, lo hace también la intensidad hasta llegar a una frecuencia particular (característica del material) en la que la intensidad llega a un máximo – el color que vemos si es visible. Posteriormente, conforme la frecuencia sigue avanzando, la intensidad comienza a disminuir rápidamente hasta llegar a cero para frecuencias muy altas. La forma precisa de la variación de la intensidad en función de la frecuencia es lo que la teoría debe de proveer.

UltravioletCatastrophe02¿Qué nos provee la teoría? Utilizando el electromagnetismo y las ideas de la época acerca de la materia (la teoría), tratamos de predecir/reproducir, según sea el caso, los resultados obtenidos por el experimento: predecimos si aún no conocemos los resultados, reproducimos si ya los conocemos. Los físicos de la época hicieron ambas cosas (experimento y cálculo). Al finalizar los cálculos matemáticos comparamos (compararon) y ¡oh sorpresa! No le damos ni cerquita. La teoría electromagnética predice que la cantidad de luz emitida debe crecer conforme crece la frecuencia ¡de manera indefinida!, ¡para siempre! – entre más frecuencia, más intensidad. De hecho, tomando los resultados matemáticos “al chile”, se llega a la conclusión de que si pudiéramos medir frecuencias infinitamente grandes, la radiación emitida sería infinita. Obviamente una tontería. El experimento muestra algo distinto, por supuesto, y la teoría queda en ridículo.

El problema, llamado catástrofe ultravioleta, era importante. Efectivamente invalidaba las ideas sobre la materia y posiblemente aspectos del electromagnetismo, que sin embargo, era una teoría que funcionaba maravillosamente para todo lo demás. Era una de las teorías más comprobadas y consistentes que se habían logrado realizar. Entonces pues, un verdadero desastre.

Planck(young)No hay mejor época para dedicarse a la ciencia que cuando hay crisis y “desastres” como los que acabamos de describir. Max Planck, físico alemán, fue quien empezó a resolver el desastre. Propuso la “cuantización” de la energía para poder explicar los resultados experimentales. Importante señalar que la solución utiliza la teoría de Maxwell ¡intacta! El electromagnetismo no era el problema, aparentemente. Se empezaba a gestar la mecánica cuántica.