Viendo el pasado

marzo 3, 2010

La luz viaja con una velocidad de 300,000 km/s. Esto quiere decir que, en un segundo, puede ir y regresar de Colima a Guadalajara unas 500 veces (suponiendo que las dos ciudades están separadas por 300 km), o que puede dar unas 10 vueltas alrededor de la tierra, o que en ese mismo segundo puede llegar a la luna. Con esa velocidad, la luz necesita viajar 8 minutos para poder llegar del Sol a la Tierra. Por otra parte, nosotros utilizamos los ojos para recibir luz, ésto es lo que nos permite ver. Así, cuando vemos el Sol, lo que estamos haciendo es recibir la luz que salió 8 minutos antes.

El Sol es una estrella. Existen en el universo un número de estrellas que supera al de granos de arena en las playas y desiertos del planeta Tierra. Estas estrellas están distribuidas sobre un vasto espacio agrupadas en enormes cúmulos llamados galaxias, de las cuales también existe un número inmenso y quienes a su vez se agrupan en cúmulos galácticos distribuidos a lo largo y ancho de lo que llamamos el universo.

Para darnos una idea del tamaño del espacio en el que todo esto está distribuido consideremos la estrella mas cercana a nosotros – después del Sol – que se encuentra a tal distancia que la luz, que sale de esa estrella, necesita un poco más de 4 años y medio para llegar a nuestros ojos. Decimos que esa estrella se encuentra a 4.7 años luz. Es decir, llamamos un año luz a la distancia que recorre la luz en un año.

Cuando en la noche miramos a esa estrella, estamos en realidad viendo la luz que emitió hace 4.7 años y por lo tanto ¡estamos observando cómo era hace 4.7 años!

Como mencionamos arriba, existen estrellas y galaxias (enormes conglomerados de estrellas) esparcidas por todo el universo. Muchas de ellas se encuentran a miles de millones de años luz de distancia con respecto a nosotros. Por consecuencia, cuando las observamos, ya sea con nuestros ojos o con nuestros telescopios, estamos recolectando la luz que salió hace ¡miles de millones de años! En efecto estamos viendo el pasado lejano. Es posible que algunas de esas estrellas y galaxias no existan en este momento y que hayan explotado ayer, evento que podrá ser observado por seres vivos que existan dentro de miles de millones de años, pero no por nosotros. Un ejemplo más cercano, aunque nada deseable, es que el Sol repentinamente explotara y prácticamente desapareciera en miles de pedazos pequeños. Nosotros nos daríamos cuenta de dicho cataclismo hasta 8 minutos después de que sucediera, y claro, moriríamos inmediatamente después.

Dos comentarios finales: el estudio de la luz que proviene de las estrellas nos ha permitido aprender una cantidad formidable de detalles acerca de la evolución del universo. Hemos podido descubrir cómo funcionan las estrellas y cómo ha ido estructurándose la materia. Por último comento que no hay que confundir a la luz, la cual recibimos con nuestros ojos y viaja a 300,000 km/s con la electricidad. Nosotros estamos acostumbrados a decir que pagamos el recibo de la luz, como si lo que nos vendieran fuera la luz. En realidad estamos pagando por la generación de electricidad que, cuando pagamos nuestro recibo a tiempo, fluye a través de cables conductores (de cobre principalmente) y calienta los filamentos de nuestros focos produciendo la tan deseada luz. La electricidad corresponde al fenómeno de proveer de energía a los electrones del conductor (del cobre en los alambres) para que puedan avanzar y así generar una corriente eléctrica. Por ejemplo, el tiempo que le tarda a un electrón en avanzar un metro de alambre conductor es de aproximadamente 8 horas. Una pregunta interesante que podemos hacernos es la de explicar porqué, si el electrón tarda ocho horas para avanzar un metro de cable, cuando encendemos el interruptor de nuestra cocina, la luz aparece casi de manera inmediata. Esta pregunta la dejamos de tarea.