Decadencia

mayo 25, 2015

¿Generaciones educadas?

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

Terminando la gira de trabajo que me ha ocupado estas últimas semanas, buscando algunas posibilidades de colaboración científica para la Universidad de Colima, me da la oportunidad de compartir algo que tenía tiempo queriendo hacer y no me decidía. Curiosamente esta gira me ha ayudado a convencerme.

Desde hace algunos años hemos estado invadidos – comercialmente – por una serie de charlatanerías y estafas relacionadas con la salud. Las ideas en sí no son recientes, al menos no la mayoría, pero sí el ímpetu y aceptación que han tenido en la población, los gobiernos e incluso algunos médicos. Que haya personas que caigan en la estafa no es para nada sorprendente, pero que gobiernos y médicos lo hagan no es aceptable, sobre todo cuando hablamos de gobiernos que incluyen países de primer mundo.

bs1Para mí esto representa otro indicador contundente del gran fracaso reciente de la educación básica y superior…

Ver la entrada original 712 palabras más


Las grandes ausentes

mayo 19, 2015

Si hay algo que podemos considerar estrictamente humano tienen que ser el arte y la ciencia. Es más, yo añadiría que son lo único verdaderamente valioso que hemos creado los seres humanos. Es triste que a pesar de contar con excelentes representantes y enamorados, ambas han estado relegadas por muchos años en nuestro país.

No es sorpresa, por tanto, que ambas han estado prácticamente ausentes también en los discursos y propuestas que nos inundan estos días. Quizá solamente han sido mencionadas en el contexto general de lo que llaman, a veces superficialmente, educación. Las actividades más hermosas, trascendentes y útiles que tiene la humanidad han sido, hasta el momento, las grandes ausentes.

Se lanzan palabras y conceptos maravillosos como innovación, desarrollo, crecimiento, transferencia, tecnología, y muchas más. Todas ellas importantes y necesarias dentro de un esquema general bien organizado y sustentado. El problema que a veces me parece percibir es la aparente negación o desconocimiento de la mala situación que guardan las bases donde se tendrían que soportar todos esos planes y esquemas.

Muy concretamente en el caso de la ciencia, que es lo que nos ocupa en este espacio, me salta inmediatamente la inquietud de lo inoperante que pudieran resultar los planes y proyectos que a veces se mencionan en el sector industrial y tecnológico, si no se tuviese considerada la base sobre la cual se piensa sustentar. México no se encuentra ni de lejos en una situación que permitiera proyectar, en el corto plazo, un despegue tecnológico-industrial basado en innovación. No existen las estructuras científicas básicas (empezando por el ínfimo número de científicos por habitante y terminando por las existentes estructuras administrativas torpes y de vistas cortas) que puedan dar un sustento. En pocas palabras, pensar que se puede detonar la actividad científico-tecnológica por mandato, exigiendo proyectos que deriven en patentes y aplicaciones generadoras de recursos, como por arte de magia y en el corto plazo, es, en el mejor de los casos, un sueño guajiro.

Es necesario invertir en la creación de una verdadera base científica que pueda sostener y dar un origen natural a esas fases posteriores de desarrollo. Se puede empezar poco a poco, desde luego, pero sin descuidar, o más bien, con el énfasis en primero formar las bases. Se requiere un programa agresivo de formación de recursos humanos a nivel nacional; un ejército de personas formadas en áreas científicas (básicas, que son las que luego forman todo lo demás) que puedan preparase en los mejores lugares del mundo haciendo doctorados y/o estancias postdoctorales. Algunas de esas personas regresarán al país, sobre todo si en el inter nos preocupamos por ir creando los espacios y las condiciones para que encuentren un lugar dónde desarrollarse y contribuir. Se requiere un cambio de paradigma que nos permita generar un cambio sustancial. Gradual, pero significativo, a largo plazo. No podemos seguir con los mismos esquemas (bueno, sí podemos, pero no nos llevará a nada interesante).

¿Quieren patentes útiles? ¿Quieren que los efectos de la investigación científica se palpen fácilmente? ¿Quieren que el conocimiento generado sea “útil” a la sociedad (como si hubiera conocimiento inútil)? Muy bien, eso cuesta y cuesta mucho. Podemos hacerlo como sociedad pero será necesario invertir tiempo, dinero y mucho esfuerzo para lograrlo de manera sostenida. Si no, podemos simular y hacerlo  a medias con algún logro por aquí y otro por allá. Podemos presumir que estudiantes mexicanos ganan alguna competencia en el extranjero, que un inventor mexicano logró hacer un prototipo muy interesante para apoyar la agricultura, etcétera. Y estaremos muy contentos y orgullosos de nuestros talentos. Llenaremos páginas en periódicos y haremos entrevistas en la radio describiendo todos los detalles de esos genios y talentos mexicanos, que a pesar de las carencias y falta de oportunidades, supieron vencer el destino y lograron sacar adelante la casta mexicana (y más si alguno de ellos salió de un pueblo marginado, será un “hitazo” publicitario). ¡Casi un milagro! Nos sentiremos victoriosos, durante tres minutos.

Pero para que esas cosas dejen de ser noticia y se conviertan en algo común y corriente, que es exactamente lo que necesitamos, debemos de pensar a mediano y largo plazo. La ciencia no es barata, requiere no solo de recursos económicos (muchos) sino también de tiempo. Y luego, pa’ acabarla, la ciencia no siempre nos da la razón y a veces tumba nuestros planes y conjeturas (más bien casi siempre). Es contundente y no atiende necesidades políticas; a veces la ciencia pareciera no ser nuestra aliada. No puede “ponerse la camiseta.” Pos así ¿cómo? Con razón está ausente.

Y sin embargo nada podremos hacer para lograr un avance sostenido, integral y significativo sin su desarrollo saludable. Me atrevo a decir que algo similar ocurre con el arte. Ciencia y arte, que forman la cultura, requieren de apoyo y confianza absolutos. No es capricho, han ya demostrado en incontables ocasiones lo redituables que son. Ojalá pronto escuchemos con firmeza: “ya llegaron las que andaban ausentes.”

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


Volubles

mayo 7, 2015

Imaginemos un lugar en el que solo existen “gorras” (tipo béisbol) de tres colores: rojas, blancas y negras. Existe también la regla inviolable de que para poder entrar a una cantina, las personas tienen que utilizar una gorra roja y para poder entrar a un templo tienen que utilizar una negra. Así, en la calle y en cualquier lugar – que no sea cantina ni templo – la gente puede ponerse la gorra del color que quiera. Suponemos que una vez puesta una gorra, la persona la utiliza todo el día – no es una regla ni ley, pero lo suponemos. Adicionalmente, la gente de ese mundo que estamos creando no tiene sentimientos (según nosotros).

Para llevar un control de los impuestos y de los pecados, le pedimos a los encargados de la cantina y del templo que nos digan cuántas personas visitan sus establecimientos cada día. Sin embargo, nosotros, que sí tenemos sentimientos, somos desconfiados y decidimos verificar esa información con unos “detectores” de color. Colocamos un detector de color rojo a unas cuantas cuadras (para no ser obvios) de la cantina y uno de color negro cerca de la iglesia. Los detectores se ubican de tal manera que todas las personas que salgan de los establecimientos tienen que pasar por enfrente de ellos.

Resultado: El cantinero nos dice que el día de ayer visitaron su establecimiento 1000 personas (sí, era un lugar popular). Sin embargo nuestro detector de color rojo solo contó 350. Obviamente nos sorprende ya que si el cantinero tuviera la capacidad de mentir, seguramente nos diría un número menor al que nuestros detectores encontrara, ya saben, para evadir impuestos (cosa rara pero que a veces sucede). Esto nos preocupa. En el templo sucede lo mismo, el encargado dice que recibió a 20 personas y nosotros solo detectamos 10. Este caso sin embargo no nos sorprende tanto, ya que el templo no paga impuestos y “le conviene” decir que tuvo mucho quórum. En fin, que nos inquietan los resultados.

¿Qué puede estar pasando? Existen al menos dos posibilidades lógicas que saltan inmediatamente: los encargados mienten o nuestros detectores no funcionan adecuadamente. ¿Existen otras posibles explicaciones? Quizá, pero es fácil verificar las dos posibilidades anteriores: clandestinamente metemos nuestro detector a la cantina y contamos nosotros mismos las personas que ingresan (y lo mismo en el templo). ¿Qué encontramos? Pues resulta que ahora los números sí coinciden, es decir, nuestros detectores funcionan y tanto el cantinero como el templero (cura, ministro, rabino, monje, gurú, brujo, etc…) no mintieron.

¿Qué sigue? Ahora sí tenemos que analizar otras posibles soluciones. Para empezar podemos revisar nuestras suposiciones: que solo usan una gorra durante el día (que no se la cambian) y que no tienen sentimientos.

Durante el tiempo que hemos estado haciendo nuestros experimentos alguien se puso a pensar en qué sucedería si en efecto las personas de ese mundo tuvieran sentimientos. La idea básica fue esta: imaginemos que las personas de ese mundo pueden estar en uno de tres posibles estados: triste, contenta o indiferente. Otro ingrediente adicional, que puede parecer irrelevante pero que resultará muy interesante, es que cuando una persona está triste “prefiere” ponerse una gorra negra. Cuando está contenta prefiere una roja y cuando es indiferente prefiere una blanca.

Los borrachos son fantásticos. Al salir de la cantina, me han contado, las personas puedes salir extremadamente felices, deprimidos o, en algunos casos, inconscientes (quise decir indiferentes). Ahora, como salieron de la cantina y era obligatorio llevar gorra roja al entrar, al salir de la puerta salen con su gorra roja. Pero si ahora desechamos nuestra suposición de que utilizan la misma gorra todo el día, es concebible que los borrachos que salen tristes, en cuanto dan unos pasos fuera de la cantina, deciden cambiar su gorra por una negra. Los indiferentes igual, salen con gorra roja y uno poco después cambian a blanco. Los felices no se cambian nada. Si ésto fuera verdad, ¿qué observaría con mi detector de gorras rojas ubicado a unas cuadras de la cantina? Evidentemente vería menos gorras rojas de las que me diría el cantinero. Esto podría ser una explicación. Una persona en la cantina tiene gorro rojo, pero puede tener una combinación de sentimientos. Al salir de la cantina, dependiendo cuál de sus tres sentimiento domine, se pondrá la gorra acorde a ese sentimiento.

Les cuento todo ésto porque más o menos eso es lo que pasa con los neutrinos: hay tres tipos de neutrinos dependiendo de cómo interaccionan nuclearmente – los colores de las gorras – y hay tres tipos de neutrinos dependiendo de sus masas – los sentimientos. Un neutrino producido en el Sol sale con gorra roja (se le conoce como neutrino – electrón), pero puede salir con una combinación de sentimientos tales que, conforme avanza en su camino a la Tierra, se puede cambiar de gorra. Al intentar ser detectado acá, si solo buscamos rojos, no lo veremos y pensaremos que el Sol nos mintió. A menos que nos demos cuenta que en realidad nuestros neutrinos son sentimentales (que tienen masa) y que pueden cambiar (son volubles). En efecto fue así como descubrimos que los neutrinos tienen masa.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


¡Aprovecha esta gran oportunidad!

mayo 6, 2015

Aprovechen…. aun se puede 😉 URGE!

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

¿Terminaste tus compras navideñas y de año y no sabes qué hacer con todo el dinero que te sobró? ¿Uno de tus nuevos propósitos para el 2015 consiste en apoyar un poco, económicamente, los esfuerzos que se realizan para impulsar la creación de nuevos científicos en México y Colima?

En ese caso: ¡Estás de suerte! Simplemente contáctanos y podrás unirte a los donadores de ConCiencia en Colima, quienes durante los últimos años han ayudado a que algunos estudiantes que pretenden ser físicos y matemáticos obtengan algún apoyo que les permita continuar con sus estudios, conseguir el último empujón que ahora los tiene estudiando doctorados en universidades del extranjero, poder estudiar sin tener que trabajar, etcétera.

En caso que que desees aprovechar esta gran oportunidad toma los dos siguientes pasos:

1.- Manda un mensaje a fefo.aranda@gmail.com o «postea» un comentario en este blog pidiendo más información.

2.- Espera a que…

Ver la entrada original 89 palabras más


Milusos

mayo 5, 2015

Hay actividades que requieren de la perene subordinación de la voluntad y el esfuerzo para poder rendir frutos. Hay otras que no. Hay quienes quizá por talento, circunstancia, necesidad, tradición o alguna combinación complicada de estos (y otros) factores, terminan en una situación que así lo demanda.

No nos resulta extraño, por ejemplo, enterarnos de los arduos entrenamientos y sacrificios personales (y familiares) que tienen que llevar a cabo algunos atletas para poder llegar a (medio) sobresalir. No nos costará demasiado trabajo reconocer – afirmar – que esa persona además de trabajar de manera impresionante cuenta con un “talento especial.”

No será sorpresivo enterarnos que una niña “virtuosa” se dedica seis horas (a veces más) al día a practicar el violín. Su talento y su dedicación se verán luego reflejados, si hay suerte, en grandes conciertos y múltiples reconocimientos.

Es claro que estos ejemplos involucran el talento. Muchas personas en sus actividades y ocupaciones dedican grandes cantidades de tiempo y sacrificio para salir adelante de la mejor manera posible, pero creo que es clara la diferencia: los ejemplos anteriores requieren, además, una habilidad particular. Quizá no para realizarse pero sí para sobresalir, para lograr o estar en posibilidades reales de lograr algo que no sea común.

La gran mayoría de nosotros podemos practicar un deporte y llevar a cabo actividades artísticas, algunos incluso con cierta gracia, sin embargo, para sobresalir, para poder llevar a cabo algo trascendente en esos ámbitos, se requerirá de una habilidad especial y de una dedicación absoluta.

Al talento le llamaré talento. A ese nivel de dedicación y de entrega es a lo que llamaré una actividad de alto rendimiento.

La ciencia es una actividad de alto rendimiento. Para lograr contribuir, para tener un impacto, para construir un legado científico, es necesario e indispensable una dedicación entera y absoluta. Talento también, al igual que en otras áreas de la actividad humana. El talento ayuda y es indispensable, mas no suficiente. Se requiere la capacidad y posibilidad de entregarse, por completo, a la actividad científica.

Al igual que en el deporte, los países y culturas exitosas en el desarrollo científico han diseñado estructuras que permiten a sus talentos científicos desarrollarse plenamente. Conjuntar talento y trabajo es una fórmula adecuada. Si a ello se le añaden las condiciones físicas y de sistema para que las actividades sean llevadas en un ámbito de libertad y despreocupación, los resultados se magnificarán considerablemente.

Cuando nos preguntemos cosas como (algunos lo hacen): ¿Por qué la ciencia en México no tiene impacto? ¿Por qué los científicos mexicanos no producen como en otros países? ¿Dónde están los productos y resultados de todos los investigadores de nuestras universidades? ¿De qué sirve lo que hacen? ¿Por qué no hacen más?, recordemos dos cosas: primero que la ciencia es una actividad de alto rendimiento y que como describí arriba requiere, indispensablemente, de una dedicación absoluta. Segundo, recordemos o investiguemos si no sabemos cuáles son las condiciones en las que la ciencia es creada en nuestro país.

Para no ahondar demasiado en el tema, utilizaré una tonta pero útil comparación. La situación laboral de los científicos mexicanos (en general) puede equipararse a lo siguiente: pensemos en un futbolista de alto rendimiento: un delantero. Durante los últimos 6 años de su vida (desde que tenía 14) se ha dedicado a entrenar y capacitarse específicamente como el mejor delantero que pueda ser. Logra entrar a un equipo profesional y le dicen “muy bien, ya llegaste a este nivel de formación. Ahora necesitamos que hagas lo siguiente: divide tu tiempo de entrenamiento para que puedas ayudar a cortar el césped, coser las camisetas, participar en la venta de los boletos, limpiar el estadio después de cada partido. Será importante también que cuides muy bien las zapatillas para que te duren toda la temporada (si se puede dos, mejor). Recuerda que debes dedicar tiempo para ayudar en el entrenamiento de las fuerzas básicas y ayuda a promover la imagen del equipo en la sociedad. Ah, y más te vale que mantengas un promedio de goles aceptable, que para eso te formaste y contratamos.”

No dudemos que nuestro delantero logre hacer alguna de estas cosas, incluso meter goles. Lo que sí podemos asegurar es que nunca llegará demasiado cerca de dónde pudo haber llegado si le hubieran permitido enfocar sus habilidades y echar mano entera de su preparación y dedicación. Lo irónico del atodologos-620x372sunto es que de haberlo logrado, la contribución a su equipo sería mucho mayor a la que está dando.

No todo es oscuro. La ciencia mexicana existe a pesar de muchos problemas y ha logrado establecerse cada vez más en más lugares. Es verdad que hace falta mucho y que poco se logrará si no hacemos algo por ir organizando mejor la estructura en la que los científicos estamos inmersos. Si lo logramos entonces empezaremos a ver el verdadero impacto de hacer ciencia como país.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


Cuidado: ¡Estamos a punto de morir en Colima!

abril 26, 2015

Algunas «noticias» y «entrevistas» recientes me han recordado esta entrada.

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

Querido lector, estimada lectora, les he engañado. En estos días es sumamente importante llamar la atención, no importa cómo. ¿A quién le puede interesar la veracidad de una noticia? ¿lo aburrido de un análisis honesto y sensato? A nadie. Los lectores son personas desinteresadas, apáticas, ignorantes y sobre todo fáciles de manipular. Al menos eso es lo que parece decir la mayoría de reportes y artículos en muchos medios de comunicación. No hay respeto por el respeto a los lectores, a los temas, a la veracidad. Solo interesa llamar la atención, promover nuestras ideas o dar credibilidad a nuestros intereses. Es más importante “ir a favor de” o “en contra de,” que la veracidad y la búsqueda de la posible objetividad.

gonna-dieLa difusión de noticias científicas no es la excepción, sucede lo mismo: “Científicos demuestran que el cáncer se puede curar con pedos,” “ Investigadores de la Universidad de (alguna…

Ver la entrada original 688 palabras más


Malas palabras

abril 25, 2015

Hoy algo me hizo recordar cómo una palabra o frase puede afectar nuestra percepción, y luego recordé esta entrada de hace casi un año.

Avatar de fefino#HablemosDeCiencia con Fefo

Ahora que he estado presentando la conferencia titulada “¿De qué estamos hechos?” surgió una inquietud interesante. Una persona con la mala suerte de escucharme durante mi reciente presentación en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se interesó en el tema del Gran Colisionador de Hadrones y se puso a investigar en internet todo lo que pudo al respecto. Se puso a verificar lo que mencioné durante la charla, revisó videos, entrevistas, blogs, etcétera.

Al verlo unos días después de mi charla me comentó todo lo que había estado haciendo. Confirmó que lo todo fue muy interesante y motivador, sin embargo, hubo algo que no le gustó y me preguntó sobre ello. Resulta que durante sus búsquedas se entera de lo que significan las siglas del CERN (que yo mencioné pero seguramente en ese momento no le inquietó), el centro de investigación en donde está construido el Gran Colisionador de Hadrones. CERN son las…

Ver la entrada original 708 palabras más


Recordando el granizo en Colima

abril 21, 2015

Hace unos (muchos) días platicaba con Aurelio Figueroa, un escritor mexicano próximamente famoso, sobre las granizadas que han estado cayendo en Colima y sus alrededores. Además de agradecer la temperatura que dejan después de caer, nuestro escritor, con un poder de observación que envidiaría cualquier halcón, mencionaba que el granizo no era como la aguanieve y mucho menos como la nieve. Comentaba estas verdades mientras fumaba. Yo no estaba seguro de qué era lo que en realidad quería decir (reconozco que casi siempre me pasa eso cuando hablo con él) pero decidí importunarlo con una pregunta: “¿cuáles son los estados de la materia? ¿recuerdas?” a lo que respondió con enjundia y malhumor “Pos sí, ¿cómo no?, son el líquido, gaseoso y sólido, ¿o no? ¿a ver?” “Sí, sí, tranquilo. No son todos pero sí son los que esperaba que supieras. Deja te pregunto algo más” “¡Chin! ¿por qué tienes siempre que seguir preguntando? Ninguna respuesta es suficiente para que te calles.” “Bien, gracias, entonces, la nieve ¿qué estado del agua representa?” “Pos el sólido, menso. ¿Pos no que muy científico?” “Muy bien, sólido. Correcto. ¿Y el hielo?” “Pos también … ah caray, pos creo que también ¿no?” “Sí, también, efectivamente, y entonces ¿por qué son diferentes?”

No recuerdo, y créanme estimados lectores, no quiero recordar qué dijo Aurelio Figueroa al respecto. Lo que sí recuerdo es que le pedí que investigara y luego me explicara. Le advertí que era algo interesante y que seguramente se divertiría haciéndolo. Me miró e hizo una cara de consternación paternalista llena de incredulidad. “No pueden simplemente disfrutar la lluvia, tienen que complicar todo,” susurró mientras olvidaba lo que acababa de suceder y terminaba su cigarro, mordido.

Otra cosa que sí recuerdo, o más bien que esa pequeña interacción con Aurelio Figueroa me hizo recordar, es que hace tiempo publiqué una sección que llamé “Trompo a la uña.” La idea consistía en publicar un pequeño problema para que los lectores y participantes del blog propusieran respuestas y se armara la discusión.

Es así como se me ocurrió retomar el trompo en este espacio y de vez en cuando publicar algunos problemitas. La idea es motivar la creatividad e imaginación de algunos de ustedes para que investiguen y participen mandando soluciones, ya sea a mi correo o a través de los comentarios. Lo mejor sería que al compartir las ideas, opiniones y puntos de vista, se generaran discusiones entre los interesados y así se enriqueciera un espacio de intercambio cultural que tenemos muy olvidado y segregado. ¿Cómo ven?

trompoalaunaPara empezar la sesión del “Trompo a la uña” propondremos varios “trompos:” el primero ya está aquí, bueno, arribita, unos cuantos renglones. Se encuentra en la conversación que tuve con Aurelio Figueroa y se trata de explicar por qué la nieve y el hielo, siendo ambos agua en estado sólido, son distintos.

Van los otros “trompos” (Traten primero de contestar sin investigar y luego investiguen las siguientes preguntas. Les recomiendo que para honrar la honestidad, escriban en un papel la respuesta inmediata que les dé su cerebro. Luego, ya con calma, averigüen las respuestas y contrástenlas con las suyas. Por último compartan con nosotros su experiencia):

¿Qué punto geográfico (piensen el nombre del Estado) de Gringolandia (es decir Estados Unidos de Norteamérica) se encuentra más cercano a África?

¿Si están en el océano pacífico y cruzan al Atlántico por el canal de Panamá, ¿en qué dirección cruzarían (norte-sur, noreste – noroeste, etcétera)?

Si tomamos una hoja de papel o un pedazo de cartulina y cortamos una tiras muy delgadas, estas tienden a enrollarse, ¿por qué?

Todo mundo sabe (¿?) que si tomas una concha de mar y la acercas al oído puedes escuchar sonidos que asemejan el ir y venir de las olas en el mar. Explica esos sonidos.

He escuchado por ahí que se dice que poner llantas altas a los coches permite que aumente su velocidad. ¿Es esto verdadero? ¿para cualquier tipo de coche? ¿en cualquier tipo de condiciones?

Bueno, por ahora estos “trompos” son suficientes. Espero que alguno de ellos (si no todos) logre captar su interés un ratito y nos compartan sus experiencias. Desde luego que también se aceptan preguntas y sugerencias de temas a discutir en este espacio.

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda


Patentes

abril 13, 2015

Hay una cualidad de los países en desarrollo, o más bien, de algunas de las personas que dirigen esos países que consiste en lo siguiente: ante la incesante demanda de soluciones y recursos por parte de los diferentes sectores, esas personas diseñan estrategias que ahuyentan o cuando menos tranquilizan al mayobs1r número de demandantes. Entre más insistentes y bien fundamentadas sean las demandas, la estrategia invariablemente desemboca en, de alguna manera, culpar a los mismos demandantes de su situación. Es en verdad un arte.
Quiero concretar. Escojamos a uno de esos países en desarrollo y llamémoslo, solo como ejemplo, México. Ahora escojamos un sector de los “pediches” al azar ….. ¡ciencia!. Muy bien, ya tenemos los actores. Ahora va una común y breve conversación entre los “pediches” y los demandados:

(pediches) “Es necesario y muy importante que se designen recursos para la investigación científica. Es indispensable que las ciencias básicas se consoliden y que incremente la presencia de la cultura científica en el país.”

(demandados) “¿Cuánto quieren?”

(pediches) “Los países desarrollados invierten en ciencia y tecnología, al menos (al menititititos) el 1% de su PIB.”

(demandados) “Sí, pero esos son los desarrollados.”

(pediches) “Sí, por eso nosotros deberíamos invertir aun más.”

(demandados) No dicen nada por que no pueden hablar de la risa.

(pediches) “Si no se invierte en ciencia nunca saldremos del gran atraso en el que nos encontramos. Con ciencia se incentiva la economía, mejora la educación, se ataca la pobreza. Es un plan a largo plazo pero se puede…….”

(demandados)”Si, si, está bien, pero a ver, si ya se les ha dado dinero en el pasado díganme qué han logrado. ¿Cuántas cosas útiles han hecho? Dicen que otros dan mucho dinero, bien, pero allá sí producen tecnología y cosas verdaderamente útiles a la sociedad. Ellos no andan con abstracciones que no sirven pa’nada. Mejor pónganse a trabajar y háganle como esos lugares. A ver ¿cuántas patentes han producido?

(pediches) ¿Sabe usted qué es una patente? ¿Sabe usted qué es ciencia? ¿Sabe usted cómo es que la ciencia puede llegar a ser útil a la sociedad? …. Para este momento los pediches ya están hablando solos. El “argumento” del demandado fue decisivo, certero y maravilloso. No producimos por flojos, por querer estudiar puras cosas inservibles y porque somos muy cómodos. Cuando decidamos resolver problemas “verdaderamente importantes” para la sociedad, entonces es cuando veremos la luz.

Este tipo de “encuentros” son muy comunes. Me gustaría ahora compartir un poco de información que creo nos puede ayudar a entender dónde falla el maravilloso “argumento.” Voy a comparar datos (obtenidos de reportes del banco mundial) entre dos países, uno desarrollado tecnológicamente y otro como el nuestro. Es más, con el nuestro.
Querida lectora, estimado lemoneyctor, estoy casi seguro de que estarán de acuerdo conmigo en que Japón es considerado un país desarrollado tecnológicamente. Es un país que produce una gran cantidad de tecnología que influye la vida de muchas personas alrededor del mundo. Bien, permítanme escoger Japón y hacer una comparación con México en términos de sus científicos y lo que hacen, para dar validez al maravilloso argumento de (algunos) de nuestros demandados. Aquí va:
La población de Japón es de alrededor de 130 millones personas, mientras que en México somos como 120 millones. Japón tiene 5,158 científicos por millón de habitantes. México 386. El porcentaje de científicos dedicados a la ciencia básica (es decir, al estudio sistemático de la naturaleza y no enfocado a resolver problemas “prácticos”) en Japón es de 24%. En México cercano al 10%. La inversión pública en ciencia y tecnología: Japón 3.4% de su PIB, México 0.43% de su PIB. Un dato muy interesante y en mi opinión revelador es el siguiente: del recurso destinado a ciencia y tecnología, el porcentaje de la inversión dedicada a ciencia básica en Japón corresponde al 78%. En México es el 69%. El número de patentes producidas al año (2013): Japón 330,000 y México 15,000, de las cuales en Japón 290,000 son de alta tecnología mientras que solo 1,300 en México corresponden a ese rubro.
Como podemos ver, Japón no solo invierte más dinero en ciencia y tecnología, sino que invierte más (pero mucho más) que nosotros en ciencia básica. De hecho, el 65% del dinero invertido en ciencia básica lo invierte en experimentación, es decir, en proyectos diseñados para entender la naturaleza que no tienen, a priori, ninguna intención de obtener algo aplicable, es más, en algunos de esos experimentos no saben qué encontrarán. Ese es uno de los ingredientes de la ciencia: buscar y encontrar lo inesperado. Luego resulta que al conocer la naturaleza, salen cosas aplicables.
¿Cómo le hacen entonces los japoneses para ser potencia tecnológica y de patentes? Ah, muy interesante, el gobierno apoya ciencia y tecnología, fortaleciendo las bases, y el sector privado INVESTIGA e INVIERTE en la aplicación del conocimiento. Así salen las buenas y numerosas patentes.

Se aprecian comentarios….

twitter: @alfredoaranda
facebook: Fefo Aranda


Perseverancia

abril 5, 2015

El día finalmente había llegado. Años de planes y sueños pasaban frente a mis ojos de manera incontrolable. Un sentimiento de incredulidad persistía en mi mente. Pero era un día hermoso, me encontraba camino al lugar donde haría mi doctorado en física.

¿Estaba preparado? ¿Necesitaba prepararme? ¿Cómo? Aun cuando se puede escoger estudiar física, matemáticas o cualquier otra disciplina científica por variadas razones, llega un momento en que se convierte en una necesidad. ¿Cuándo decidí estudiar física? No puedo decirlo con precisión, pero definitivamente fue en una etapa temprana. Después de ello, una preocupación por prepararme, en el sentido académico, fue irrelevante. Cuando uno ama lo que hace, llevar a cabo las decisiones correctas para su educación es muy fácil.

Los años de licenciatura: para ingresar a un posgrado es necesario satisfacer ciertos requisitos “oficiales.” Primero, si deseas estudiar física en una universidad gringa, necesitarás tomar dos exámenes de admisión (Graduate Record Examination – GRE), uno general y uno en física. Luego se tienen que enviar dos o tres cartas de recomendación y un ensayo sobre tus intereses. Prepararse par tener una buena puntuación en el GRE es importante, sin embargo, si durante la licenciatura haces lo que se supone debes hacer, te irá bien. Practica como boxeador tomando cuantos examines muestra puedas y deberás obtener un resultado bueno.

Uno de los aspectos más importantes de mi educación de pregrado fue la oportunidad de participar en la investigación. Ello me permitió no solo aprender física interesante, sino también obtener mejores recomendaciones. Al trabajar con científicos, les das la oportunidad de valorar tus habilidades (para resolver problemas, de comunicación, inter-personal) y eso les dará la posibilidad de escribir cartas de apoyo más fuertes en donde describan tu potencial como científico. Otro aspecto de hacer ciencia desde “niño,” al menos en mi experiencia, es que obtienes una perspectiva más amplia del campo, lo que a su vez ayuda a determinar dónde hacer el posgrado. Finalmente te ayuda también a escribir un mejor ensayo de intereses personales.

felix-miguel-ricardo-fefo-1

Con (–>) Félix, Ricardo y Miguel. Ca. 1996

La experiencia de posgrado: Algunas de mis clases en posgrado fueron difíciles, pero ¿y? Estaba ahí para aprender y trabajar duro. Algunas veces puedes tener un problema con un profesor, quizá puedas sentir que pierdes tiempo; Otras veces podrás sentir que no eres lo suficientemente bueno o que no tienes lo que se necesita. Todas estas son situaciones comunes que tenemos que enfrentar. No creo que haya una receta o solución únicas para ellas. En mi caso, puedo decir felizmente que esas noches en mi época de pregrado que pasé platicando y discutiendo con amigos sobre ciencia, trabajando problemas que no tenían que ver con alguna clase y, sobre todo, esos sueños persistentes de llegar a ser un científico, fueron más que suficiente para prepararme. Entonces, sí estaba preparado. ¿O no? Lo que estaba a punto de encontrar me sorprendió inmensamente.

La vida del científico afuera de la ciencia: Resultó que inmediatamente me di cuenta de que había ciertos “problemas” más difíciles de resolver que los de las tareas. No estaban relacionados para nada con lo académico y al principio no podía entenderlos muy bien. Eran problemas que involucraban interacción con la sociedad. El tipo de vida que había escogido se convirtió, de alguna manera, en algo que tenía que explicar.

Pero ¿cómo puede uno describirle a alguien el placer tan personal, abstracto y profundo de hacer ciencia? ¿Cómo hacerle entender que no hay nada más que desees?

Ahora, cuando tratas de explicarlo a las personas que amas, amigos y familia, puede ser muy difícil. Casi siempre se quedan perplejos con tus argumentos y explicaciones. Un día mi madre me preguntó “¿y qué es lo que de verdad vas a HACER cuando termines?” ¿Cómo podía explicarle que NUNCA “terminaría”? Entonces le dije, con mucho orgullo, “voy a hacer investigación e intentar aprender un poquito más sobre la naturaleza, y al mismo tiempo, enseñaré física y trabajaré con estudiantes en investigación.” Mi madre respondió con un suspiro “¿entonces todos esos años que pretendes estar lejos son solo para ser maestro? (el “solo” fue porque tenía muchos familiares y conocidos que eran maestros y maestras y que, digamos, no requirieron demasiada formación).

Desde luego otro hermoso tema de discusión es el dinero. Esto se resume en el siguiente axioma: “Aquella persona que es buena para la escuela y recibe una educación universitaria necesariamente tendrá más oportunidades en la vida que otras (la palabra oportunidades en este contexto debe identificarse directamente con éxito económico).”

Pero hay un corolario: “Si además alguien realiza estudios más avanzados y dedica su vida al conocimiento, el éxito económico es intrínseco.

Se podrán imaginar las miradas de incredulidad que aparecen cuando uno le dice a la gente cuáles son los salarios promedio de los científicos.

Bien, pues encontré que estas explicaciones incómodas y “forzadas” se volvieron más frecuentes con el tiempo y me generaban mucha distracción.

Y luego para rematar: uno nunca sabe qué le pueda pasar a un familiar o amigo unos días antes del examen de teoría cuántica de campos que requerirá de TODA tu concentración.

Se agradecen comentarios 🙂

(Esta entrada es una traducción libre de un breve artículo que publiqué en «Science Carrers» de la revista «Science» cuando recién terminé el doctorado. Me invitaron a escribir un poco sobre mi experiencia en el proceso. Pueden leer la publicación original (en inglés) aquí).

twitter: @alfredoaranda

facebook: Fefo Aranda